Mirando a Europa

Millán Gómez

El Consejo de Ministros aprobó ayer el Real Decreto por el que quedan convocadas las elecciones europeas para el próximo domingo 7 de junio. Estos comicios serán la quinta ocasión donde los españoles puedan elegir sus representantes en el Parlamento Europeo. Además de España, otros veintiséis estados europeos están llamados a las urnas.

 

Estas elecciones constituirán una auténtica prueba de fuego para los dos principales partidos españoles, el PSOE y el Partido Popular. Ambos se juegan su credibilidad y su apoyo social ante la situación de crisis económica que estamos sufriendo. De hecho, el Partido Popular utilizará estas elecciones como un plebiscito sobre la gestión de  Zapatero y enfocará los comicios en clave española como si se tratase de un ensayo para las generales de 2013. Es más, lo han reconocido públicamente estableciendo los dos ejes fundamentales en los que se va a basar su estrategia electoral: la gestión de Zapatero y la crisis económica. Llama poderosamente la atención que ya oficialmente obvien por completo su programa y alternativas para Europa, que es realmente lo que está en juego. Era previsible que dejasen en un segundo plano esta cuestión pero lo realmente preocupante es que ya lo digan con total contundencia.

 

Los candidatos por los dos partidos serán Juan Fernando López Aguilar (PSOE) y Jaime Mayor Oreja (Partido Popular). Ambos son de sobra conocidos por el gran público y cuentan con diversas coincidencias que pueden hacer aún más rico la lucha política entre ambos. Tanto uno como el otro han sido, entre otros cargos, ministros y candidatos a presidentes en sus comunidades autónomas de origen.

 

López Aguilar es un hombre de confianza de Zapatero y un extraordinario orador. Además, viene de conseguir unos resultados positivos en las elecciones canarias de 2007 donde resultó vencedor con 26 escaños, por los 19 de Coalición Canaria y los 15 del Partido Popular. A pesar de que el PP defiende con vehemencia que gobierne siempre la lista más votada, un pacto entre los populares y los nacionalistas canarios enviaron a los socialistas a los bancos de la oposición.

 

Por su parte, Jaime Mayor Oreja pertenece al considerado sector duro y más conservador de su partido. Podemos decir, por ende, que es un hombre de Aznar ya que contó con un importante protagonismo durante su época de presidente. Además, fue extraordinariamente crítico con Rajoy cuando éste perdió por segunda vez las elecciones generales. La proclamación de Mayor Oreja como candidato para las europeas tuvo lugar en un contexto marcado por la división interna en el PP sobre si era lo más adecuado o no seguir con Rajoy al frente. Esta decisión se tomó con el objetivo de reducir la pérdida de apoyos al PP en beneficio de UPyD que las encuestas apuntaban en aquellas fechas no tan lejanas. Esta opción también vino marcada por la necesidad de Rajoy de utilizar un escudo ante un hipotético fracaso en las citas gallegas y vascas que al final no ha sido tal. Por lo tanto, optar por Mayor Oreja simbolizó un guiño al sector más conservador del PP en aras de la cohesión interna tras el Congreso de Valencia que ratificó a Mariano Rajoy al frente del partido. No en vano, estamos hablando de un político que, en una entrevista en “La Voz de Galicia” a finales de 2007, se negó a condenar el franquismo. Y se quedó tan ancho.

 

Los comicios europeos servirán, pues, para calibrar el apoyo de ambas formaciones en la coyuntura actual. De todos modos, no pueden ser utilizados como una prueba irrefutable pues los mayores niveles de abstención en España se producen, de largo, en estos comicios, lo que en principio favorece al PP por tener un electorado más fiel y movilizador. Y para muestra un botón: el PP fue la segunda lista más votada en Catalunya en las europeas de 2004 a pesar de que en la Generalitat son la cuarta fuerza política, no muy lejos de la quinta (IC-V). Por su parte, el PSOE cuenta, por supuesto, con unos votantes incondicionales pero también con un sector de su electorado potencial que acude o no a apoyarle dependiendo del contexto. En este caso, no parece que las europeas sean una cita que motive a estos votantes.

 

En los últimos comicios europeos, el PSOE ganó al PP por un solo escaño, resultado que en Génova 13 celebraron con alegría y alboroto apenas tres meses después de recibir el jarro de agua fría de perder las elecciones cuando venían de una mayoría absoluta. Los lectores recuerdan, a buen seguro, que el PP utilizó aquellos datos para mostrar músculo y consideraron que esto avalaba que las generales de 2004 fueron consecuencia del atentado del 11-M y demás paranoias conspiratorias. Lo mismo ocurrió con las municipales de mayo de 2007 donde ganaron en votos pero ellos bailaron la conga aunque perdieran importantes alcaldías e incluso autonomías como las Islas Baleares.

 

Los socialistas son conscientes de que un resultado negativo podría aumentar el desgaste que está sufriendo el Gobierno actualmente por la crisis económica. Para evitarlo, han decidido volver a otorgar protagonismo a Felipe González como ya hicieran el pasado año en las generales. La jugada, entonces, salió bien y el propio González fue recibido con entusiasmo en muchos actos electorales quitándoles incluso minutos de gloria a otros candidatos socialistas. En paralelo, pretenden potenciar internet como medio de movilización al estilo Obama tras el precedente en Estados Unidos.

 

Estamos a poco más de dos meses de una nueva cita electoral. Los partidos españoles tienen ante sí la difícil tarea de movilizar a la opinión pública y convencer al electorado de la importancia de Europa. Este objetivo se ha complicado en gran medida por el lógico cansancio que puede existir porque el pasado año se celebraron elecciones generales y hace escasamente un mes autonómicas en Euskadi y Galicia. Independientemente de esto, es necesario que nuestros representantes refuercen ante la sociedad el papel de Europa como comunidad política, así como las ventajas de formar parte de ella. Las estrategias de los partidos serán evaluadas a posteriori en la medida que su estrategia de comunicación cale o no en la sociedad. Desgraciadamente el debate se va a regir más en clave española. Los partidos deberían hacer el esfuerzo de intentar hacer ver hasta qué punto es importante tener el apoyo suficiente para hacerse notar en Europa. Cuanta mayor participación haya más mérito tendrán los partidos. Ésa es su tarea y su responsabilidad.