Mirando a Europa (y dos)

Millán Gómez 

Las elecciones europeas ya están a la vuelta de la esquina. Hace unos días analicé la situación de los dos principales partidos políticos de este país pero también me gustaría reflexionar sobre las posibilidades del resto del arco parlamentario. La campaña europea comenzará en apenas unos días. De hecho, el Debate sobre el Estado de la Nación se celebrará los días 12 y 13 de mayo, lo que supondrá un auténtico debate de cara a las europeas. Esta situación vendrá especialmente fomentada por parte del PP que va a utilizar las elecciones como si de una moción de censura oficiosa se tratase.

 

Izquierda Unida es, en cuanto a número de votos, la tercera fuerza política española. Esta situación no tiene traducción en representación parlamentaria por la caprichosa ley electoral vigente. En las actuales circunstancias, el sentir generalizado de parte de la opinión pública es que esta coalición está encaminada a la desaparición o a la anexión con el PSOE. En la crisis actual, IU tiene en su mano ser capaz de transmitir un mensaje convincente con el que robarle votos por la izquierda del PSOE. El desgaste de éste debería ser suficiente como para que esta formación pudiese mejorar su paupérrima situación. No en vano, las últimas encuestas apuntaban a IU un ligero ascenso en número de votos. De todos modos, estos datos se conocían antes de la participación de su nuevo Coordinador General, Cayo Lara, en el programa “Tengo una pregunta para usted”. Su participación le sirvió de bautismo mediático. El programa gozó de una audiencia decepcionante, lo que sin duda le resta posibilidades en sus deseos de darse a conocer ante la opinión pública. Durante este espacio televisivo se mostró cercano, con fluidez a la hora de exponer sus planteamientos y dirigiéndose por el nombre a los ciudadanos. Aprobó con buena nota. El jarro de agua fría fue conocer a las pocas horas que la cara más conocida de IU y su principal símbolo político, Rosa Aguilar, abandonaba la alcaldía de Córdoba para integrarse en el nuevo gobierno socialista de Griñán al frente de la Junta de Andalucía. Las críticas hacia Aguilar no se han hecho esperar y sus antiguos compañeros de partido no se han mostrado nada comprensivos con su decisión. Además, esta noticia puede tener consecuencias a nivel estatal pues las relaciones entre PSOE e IU se han complicado justo unos días después de que Zapatero se reuniese en Moncloa por vez primera con Lara. Ya es el segundo golpe que el PSOE le da a un adversario político en forma de integración de disidentes, primero fue Guardans de CiU y ahora Aguilar. Izquierda Unida se juega mucho en las próximas elecciones europeas si no quiere consolidarse como un proyecto que puede convertirse a corto plazo en un cadáver político con todas las letras. Podríamos decir, por tanto, que se lo juegan a todo o nada.

 

Convergència i Unió (CiU) también es un partido que espera mucho de estos comicios. La cercanía de las elecciones catalanas previstas para 2010 les obligar a engrasar su maquinaria electoral para movilizar a su electorado y penetrar en el de otras formaciones como el PSC, ERC y el PP. La sucesión de citas con las urnas que se han producido en Catalunya durante los últimos años ha producido un hastío de la sociedad catalana con respecto a su clase política. Después de esta breve transición de poco más de un año con respecto a las generales, CiU tratará de mejorar los resultados de 2004 donde el PSC y el PP fueron las dos fuerzas más votadas en la comunidad, lo que supuso un claro golpe a los convergentes por la decepción de ver cómo el cuarto partido catalán (PP) fue capaz de superar a los propios nacionalistas conservadores. No sé si este hecho supuso una humillación para CiU pero, en caso de no ser así, poco le faltó. Las últimas encuestas apuntan a que quizás el tripartito no pudiese revalidar la mayoría absoluta en la Generalitat, lo que hace que CiU albergue renovadas esperanzas. La apuesta por un candidato independiente como el economista Ramón Tremosa ha molestado en las bases de la federación. Su perfil soberanista también será analizado con lupa pues muestra la tendencia que se está produciendo en CiU de un tiempo a esta parte con el objetivo de arañar votos en ERC.

 

Un compañero de viaje de CiU será el PNV. Los nacionalistas vascos se presentan en un momento complicado tras ganar las elecciones vascas pero no conseguir los apoyos necesarios para formar gobierno. Por vez primera en 29 años no gobernarán Euskadi. Esta cita electoral llega apenas tres meses después de los comicios vascos y servirá de prueba de fuego para ellos. Tratarán de utilizar las elecciones para volver a presentarse ante la sociedad como el referente político de Euskadi y analizarán al detalle su apoyo con respecto al PSE. Asimismo, tratarán de mantener el diputado que actualmente tienen en Estrasburgo. En un debate político marcado por la crisis, el PNV sacará músculo con los últimos datos del paro que reflejan que la tasa de desempleados en Euskadi es la más baja de España. Esta noticia la utilizarán como una forma de mostrarse como un partido capaz de enfrentarse a la crisis y obtener buenos resultados.

 

El tercero en discordia de la coalición será Coalición Canaria. Su fama de partido bisagra que es capaz de pactar con el partido gobernante en Madrid los muestra como un partido que no se casa con nadie, aunque a la hora de la realidad este mito se cae de un plumazo tras el último pacto de gobierno en Canarias con el PP. Existe la posibilidad de un voto de castigo a los nacionalistas canarios por mantenerse en el poder a pesar de que el PSOE había ganado las elecciones con cierta facilidad. CC tratará de limar la línea ascendente del PSOE en Canarias tras años de gobierno conservador. Además, el candidato socialista al Parlamento Europeo será López Aguilar, candidato del PSOE canario en las autonómicas de 2007. A buen seguro, los datos de apoyo en Canarias serán mirados con detenimiento en CC y Ferraz.

 

En el flanco izquierdo del arco parlamentario se produce una coalición entre ERC, Aralar, Eusko Alkartasuna (EA), Los Verdes y la Chunta Aragonesista (CHA). A esta coalición se ha sumado en las últimas fechas un BNG en transición política. La decisión de estos últimos es, según la versión oficial, porque, de este modo, tienen más posibilidades de conseguir un escaño al ir en segundo lugar en las listas frente a la tercera posición que fueron en 2004 en Galeusca tras CiU y el PNV. El entonces candidato del Bloque, Camilo Nogueira, ganó un escaño en un primer momento pero posteriormente fue desposeído de una forma un tanto sospechosa. Finalmente, se quedó a sólo 160 actas de conseguir revalidar su puesto de eurodiputado. El BNG no decidirá su posición ideológica hasta el Congreso del próximo 10 de mayo, por lo que tomaron una decisión estratégica. De todos modos, son mayoría las voces dentro de su partido y, muy especialmente, entre su electorado que nunca vieron con buenos ojos su alianza con nacionalistas conservadores. Además, tratarán de ganar con esta elección votos por parte de los ciudadanos de izquierdas que se sintieron bastante decepcionados con ciertos vaivenes más centristas de Quintana. Otros partidos como ERC, EA y CHA viven momentos complicados donde su nivel de apoyo está descendiendo. En las elecciones del 7 de junio tratarán de remontar esta imagen y conseguir limar la caída. Aralar, por su parte, tratará de seguir ascendiendo tras pasar de tener un diputado a cuatro en el Parlamento de Gasteiz.

 

Por último, resulta de extraordinario interés comprobar el apoyo que tendrá el PP en Navarra tras la ruptura del pacto con UPN. No se tienen demasiados datos en la mano para analizar el apoyo de uno y otro, más allá de los militantes que se han pasado al PP y cuántos se han mantenido en UPN. En principio, UPN no pedirá el voto oficialmente para ningún partido. Miguel Sanz, presidente navarro por UPN, ya ha afirmado en la prensa navarra que incluso podría votar a “otro partido”.

 

Apenas queda un mes y medio para la cita y, como vemos, hay innumerables factores en juego. Zapatero se la juega mucho en el Debate sobre el Estado de la Nación. A buen seguro, algunos indecisos decantarán su voto en función de este acontecimiento. Lo que está claro es que no nos vamos a aburrir. Y me pregunto yo, ¿quién decía que las elecciones europeas eran aburridas y una pérdida de tiempo?