Medias tintas

Julio Embid

No soy muy partidario de las ideas políticas conservadoras de Edmund Burke pero existe una cita que se le atribuye que hoy quiero sacar a colación.

“Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada”.

Como bien saben nuestros lectores, el próximo domingo tendrá lugar la segunda vuelta de las Elecciones Presidenciales francesas entre el centrista liberal Enmanuel Macron y la líder ultraderechista Marine Le Pen.

Dos programas totalmente contrapuestos en materia de educación, de sanidad, de impuestos, de respeto a las minorías. Dos visiones distintas del mundo, las fronteras o la Unión Europea.

No quisiera yo tener que alabar el programa de Macron porque, en el fondo, me produce una indiferencia enorme viendo el abismo que se acerca peligrosamente. Simplemente creo necesario recordar que contra el fascismo no hay medias tintas.

No puede haber equidistancia entre los 15 aviones Savoia-Marchetti italianos que el 3 de marzo de 1938 arrasaron Alcañiz (Teruel) y las 500 víctimas civiles que fallecieron esa tarde por las bombas lanzadas sobre su casco urbano. No puede haber un punto medio entre el Ultra del Málaga CF que asesinó a un chaval en la puerta de una discoteca la semana pasada y ese chaval asesinado a golpes por intentar mediar e interponerse en esa pelea. Tampoco entre los fascistas ultras del Betis amedrentando y golpeando a personas normales en un plaza de Bilbao y entre aquellos agredidos sin ningún motivo.

Dice la diputada fascista (y sobrina de la candidata) Marion Marechal-Le Pen que si gana su partido lo primero que hay que hacer es prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Dice la candidata Marine que lo primero será hacer un referéndum para crear una nueva moneda (¿el nuevo franco?) que convivirá con el euro (Francia deberá devolver sus deudas en euros) y que supondrá la devaluación de la renta de las familias. Además, habrá un nuevo impuesto a los trabajadores extranjeros y la deportación y expulsión de todos los extranjeros en situación irregular, ante los cuales, por decencia y humanidad, no podemos ser indiferentes.

Me resulta terrible la irresponsabilidad de mi paisano el Secretario de Organización de Podemos Pablo Echenique que en una entrevista en Onda Cero afirmó que: “Si tuviera que votar esta semana, entre Macron y Le Pen me abstendría”. Me quedo con un tuit leído esta semana donde una persona afirmaba que las políticas de Macron son las que llevarán al fascismo y que por tanto, para evitar que Le Pen gane en 2022, es mejor dejarle ganar ahora.

Decía la profesora Máriam Martínez-Bascuñán el pasado noviembre en una columna suya en el diario “El País” que:

Nos lamentábamos de que los americanos tuvieran que elegir “el mal menor” y, sin embargo, la política consiste por definición en evitar el mal mayor

Meses después dicha frase sigue estando en vigencia, como la de Burke.