Más de lo mismo y las D´s de Don Mariano

MCEC

El duelo entre Zapatero y Rajoy ofreció, lamentablemente, más de lo mismo: un Presidente en su sitio, detallando sus logros con mayor o menor euforia y un Don Mariano Duro, Demagogo, Desleal y Descalificante, que en realidad se Descalificó a si mismo y selló su futura Dimisión como líder del PP cuando pierda las próximas elecciones generales que, mal que le pese, serán cuando toca, no antes.Tras el rifirrafe habló Durán, que demostró que se puede hacer una crítica a la labor del Gobierno sin entrar en descalificativos personales ni abdicar del más mínimo sentido de responsabilidad. En un determinado momento se quejó con toda razón de ser ellos los acusados regularmente de deslealtad hacia el Estado. El último debate del Estado de la Nación de la legislatura se prestaba para hacer balance de la globalidad de la misma. Y lo cierto es que el panorama es bastante alentador en líneas generales, lo que dificulta la labor de oposición. Pero no es menos cierto que el Gobierno podía y debía haberlo hecho mucho mejor en varios asuntos, como regularmente se denuncia desde estas páginas digitales.Es perfectamente legítimo quejarse de la tortuosa gestión del Estatut, de lo que no se ha hecho para remediar algunos de los desequilibrios de nuestra economía, de la falta de resultados tangibles en vivienda, del innecesario culebrón de la OPA sobre Endesa y su lamentable publicidad negativa a escala internacional, del agotamiento político de gran parte de l@s ministr@s, e incluso de la mejorable forma en la que se ha conducido el malogrado Proceso de Paz, incluida la supuesta deslealtad de Zapatero para con el líder de la oposición por no informarle a tiempo de algunas iniciativas.Pero Don Mariano optó por dar la cera que le exigen sus tertulianos de cabecera, por cosechar adhesiones inquebrantables entre los acólitos, por cultivar la Derecha extrema y dar rienda suelta a sus peores instintos tabernarios. Y lo va a pagar caro.Porque las elecciones se ganan en el centro, se ganan entre los indecisos, los menos politizados, aquéllos que se preocupan casi en exclusiva de la realidad social en la que viven y que a los que no interesan demasiado las trifulcas de la vida política. Y ésos, que experimentan día a día el mismo panorama bastante aceptable que todos nosotros, acaban percibiendo el origen del ruido superfluo y de la crispación política artificial, especialmente si Zapatero juega bien sus cartas, como hizo ayer.Porque lo hizo de libro dedicando su primera intervención íntegramente a detallar sus logros y, después de la primera diatriba insoportable de Rajoy, manteniendo un tono firme pero comedido e indignado sin caer en la agresividad, subrayando con vigor las falsedades de su adversario pero manteniendo el énfasis en los logros propios.

Hubo varios momentos en los que de haber sido yo el llamado a contestar a Rajoy desde la tribuna, no habría podido evitar entrar al trapo y enzarzarme en un cuerpo a cuerpo personal y tan zafio como al que invitaba machaconamente Rajoy. Pero afortunadamente Zapatero supo contenerse y, sin dejar de devolver los golpes, no se despojó de los guantes que alguien que pretende gobernar está obligado a conservar en cualquier circunstancia.Hace no demasiado tiempo algunos llegamos a albergar una pequeña esperanza de que la ruptura del alto el fuego pudiera hacer variar la estrategia electoral del PP. Los precedentes no eran en absoluto prometedores pero una cosa es utilizar el terrorismo como arma electoral cuando no hay muertos y otra bien distinta hacerlo mientras el Estado hace frente al crudo chantaje del terror. Afortunadamente, ETA no ha querido o podido materializar sus amenazas hasta la fecha. Y posiblemente por ello Rajoy se atrevió ayer a cruzar fronteras antaño infranqueables, como lo de pedir la publicación de las actas de las negociaciones.Cuando fue ungido por el dedo aznaril como sucesor, nos lo presentaron como un moderado afable, un excelso orador con gran experiencia parlamentaria, un hombre tranquilo y de fiar. Nada más lejos de la realidad. Consiguieron distraernos de su pasado de niño bien, hijo del Presidente franquista de la Diputación Provincial de Pontevedra y empollón carca, como demuestran su condición de registrador de la propiedad más joven de España y su militancia en AP, en la Alianza Popular caciquil al extremo de Galicia. De hecho fue él quien dirigió la campaña electoral del váyase señor González en 1996. Y no ha cambiado un ápice.

Después de las elecciones municipales y autonómicas un experto demoscópico me comentó que lo que más le convenía al PSOE era adelantar las generales para no darle tiempo al PP de centrarse. Me dijo que estos tíos no eran tontos y sabían que era eso lo que más les convenía electoralmente.

Pues bien, parece que lo son. Desafortunadamente para esa España que tan dentro dicen llevar en el corazón y a la que tan bien le vendría tener una alternativa de centro derecha civilizada. Y afortunadamente para el PSOE, lamentablemente presto a oscurecer los muchos y valiosos logros de la legislatura tras un halo de mediocridad, descoordinación, improvisación y pésima comunicación con la ciudadanía.Decía mi abuelo que el pueblo español no se había equivocado nunca en las urnas desde 1977. Y después del lamentable espectáculo ofrecido por Rajoy ayer, estoy seguro de que en marzo de 2008 tampoco se equivocará.

Porque es absolutamente imposible que el electorado se deje engañar por la sarta de mentiras desglosada ayer por Rajoy. Por mucho que se empeñen sus adláteres y por más agresivamente que lo declame Rajoy, la gente sabe perfectamente que Zapatero no es un traidor, que no es amigo de ETA y que no se ha confabulado con los terroristas para entregarles Navarra a costa de las víctimas. Porque es de cajón y los hechos lo acreditan. Como sus vómitos desesperados ayer en el Congreso acreditan que una victoria electoral de Mariano Rajoy sería un descrédito para la democracia de nuestro país. Y por eso, tranquilos, que no sucederá.