Mariano, que llaman de París, ¿Mariano?

Guridi 

Un país aliado y vecino ha sufrido un salvaje ataque terrorista. El país al que tanto nos costó convencer para que nos ayudara con ETA. Ese país nos está pidiendo ayuda, porque van a contestar con dureza a los energúmenos milenaristas que se esconden entre Al Raqa y Dabiq. Mariano no se da por aludido. Mariano no se quiere poner al teléfono si llama Hollande. Mariano está ocupado viendo al Madrí.

Mariano se siente seguro sin tomar decisiones, esperando que todo se resuelva por sí mismo. Tan seguro se siente, que prefiere mandar a la aplicada Soraya a debatir, confiado en que los aspirantes se hundan por sí mismos. Y él, a la radio, a hacer el ganso en un programa de deportes. Aunque, claro, en el mismo día en el que Iglesias hace el ganso en el programa de Ana Rosa Quintana, Pedro Sánchez hace el ganso en dura competencia con Bertín Osborne, que en ocasiones parecía un Pedro Sánchez del futuro, tutelando a su “yo” de la juventud. Y Albert Rivera haciendo el ganso con Piqueras, poniendo su mejor cara de niño de la Enciclopedia Álvarez.

Cuando toca el tema de Cataluña, Rajoy pone su mejor pose de Hombre de Estado y llama a todo el que se quiera pasar por La Moncloa, para hacerse la foto y esconderse detrás de ellos. Luego, para lo demás manda a Montoro, cuyo concepto de sí mismo es inversamente proporcional a su habilidad como Ministro. Lo que no van a conseguir las diferentes ofertas de Junts Pel Sí a la CUP, lo conseguirá Montoro a base de chulería: unir a un independentismo en sus horas más confusas y divididas.

Lo mismo pasa con el Pacto Antiyihadista. Después de poner el cebo para que Antonio Hernando salga orgulloso de defender el recorte de derechos y la cadena perpetua revisable, Mariano ha aprovechado para pedir a un mandado a que recoja al resto de líderes y les haga echar una firmita, como cuando se firma para que no retiren el kiosco de la glorieta. Y ahí teníamos ayer a Arturo Aliaga, líder del caciquil Partido Aragonés, presumiendo de su estatura de hombre de Estado, cuando no es posible ver a nadie del PAR fuera de los pasillos de una Diputación. Otro éxito de Mariano: conseguir que los del PAR estén atentos al yihadismo internacional desde sus cargos a dedo en la Diputación de Teruel.

Cuando toca algo con más chicha, pues Mariano no está. O se lo inventa. Es el caso de cuando ha presumido de la presencia española en la frontera de Turquía con Siria. Pues es verdad: tenemos allí a centenar y medio de militares asignados a una batería de misiles Patriot. Pero no están ahí por una heroica decisión de Mariano: están allí porque fuimos con EEUU y Alemania. Y luego, ambos países se retiraron sin decirnos nada. Estamos ahí porque nuestros aliados se fueron antes de que pasara una desgracia, como la que ha pasado con el avión ruso y Putin decidiera culpar a los misiles Patriot. De hecho, estamos ahí porque Alemania y EEUU no sacaron tiempo para decirle a Mariano que Erdogan corre poco peligro de ser bombardeado por misiles del Estado Islámico. La verdad es que el Estado Islámico riega Turquía de petróleo y Turquía abre sus fronteras para que todo yihadista chalado vaya a unirse al Califato. Y nada. Ahí están 155 chicos y chicas, a 100 kilómetros del jaleo. Pero no pasa nada. Hasta enero no se decide qué pasará con ellos. Mariano no tiene prisa.

Casi parece que vuelvan los tiempos en los que teníamos un gobierno quejoso, que se lamentaba de que el resto del mundo no alabase los méritos de España y su heroica raza. Esa España que no hacía favores a nadie, pero esperaba que todo el mundo se los hiciera a ella. Aunque la comparación es injusta. En diciembre es posible echar a Rajoy del sillón. 

Lo triste es que es posible que pase lo que hace cuatro años: que los deméritos de los demás hagan que Rajoy gane por incomparecencia del rival. 

Y me sigo mordiendo la lengua hasta el 20 de diciembre.