Marcajes

Millán Gómez

El sector, a priori y a expensas de una indiscutiblemente necesaria tercera vía, más reformista del PSOE ha pedido la celebración de un debate entre Rubalcaba y Chacón, los dos candidatables hoy día a la Secretaría General del principal partido de la oposición. En principio, se han manifestado a favor dirigentes de la corriente más proclive a la candidatura de la ex – Ministra. Un debate en política siempre es positivo. Transmitiría, sin lugar a dudas, una mayor y mejor información sobre quiénes aspiran a dirigir al partido que ha gobernado España durante más dos décadas no consecutivas. Ambos aspirantes son más de lo mismo. No sueltan lastre. No aportan apenas renovación, si cabe una ínfima parte Carme Chacón por no estar tan desgastada, pero con un nivel político menor que el de Rubalcaba. Este último solo aspira a que la crisis, al igual que hizo Rajoy hace escasas fechas, acabe con el Gobierno actual y poder llegar a La Moncloa. Deseo, por cierto, que es una humillación hacia quienes le han dado la espalda tan claramente en las urnas. Un insulto a la opinión pública y, muy especialmente, a su electorado potencial. Un personaje clave en la democracia española, sí, pero cuyo tiempo ha finalizado. Su fin es el mismo que tanto ha criticado, con razón, hacia los escaños del PP.

Chacón aporta alguna novedad, más por el equipo que le rodea que por ella misma en sí. Parece haber dejado a un lado sus gestos victimistas y melancólicos que no conducen absolutamente a nada. La política es el campo de las ilusiones y las realidades. Si no eres capaz de lo primero, no vas a poder ni tener la oportunidad para gestionar lo segundo. Tampoco tiene demasiada credibilidad quién ora es catalanista, ora es unitaria. El equipo de Chacón tiene, asimismo, el deseo de inculcar en la sociedad que son ellos quienes más quieren abrir el PSOE. Es lo que necesita el partido. Diferente es si esa predisposición es real o simplemente un discurso en clave interna para favorecer sus aspiraciones.

Un debate, a nivel electoral del PSOE, sería enriquecedor en el seno de esta formación, no tanto a nivel electoral pues transmitiría la idea de falta de cohesión y de un partido roto. No parece que nos encontremos ante un PSOE dividido. Por lo menos, hasta el momento. Cierto es que hay quien tiene los cuchillos preparados, pero todavía no ha llegado la hora. Si el debate es público para todo la audiencia que así lo desee y esta sociedad española es lo suficientemente madura, sería positivo. Pero el electorado castiga duramente la falta de unidad interna. A los resultados electorales en cada uno de los comicios me remito. Si el foro es privado habrá filtraciones interesadas por parte de uno y otro equipo.

Todo apunta a un congreso que se cerrará en falso. Una derrota en Andalucía el próximo 25 de marzo, teóricamente limada a día de hoy por los recortes del PP, destaparía nuevamente la caja de los truenos. ¿Sería el momento de la tercera vía? Seguro, diferente es que alguien tenga la valentía y asertividad para llevarla a cabo. Mimbres hay.