Manual perder unas elecciones, Parte II

 Guridi

 Las encuestas de Metroscopia de ayer deberían no dejar a dudas acerca de la inevitable debacle del PSOE, que según el CIS, Metroscopia, MyWord, Sigma 2 y hasta CelesteTel, certifican que el “Efecto Sánchez” es una caída sin frenos, donde el PSOE está en niveles más bajos que en las pasadas elecciones europeas.

 No esperamos que el PSOE de Pedro Sánchez reconozca la dificultad de las circunstancias, sino que Sánchez, Luena, Hernando y demás titanes de la estrategia se dedicarán a quejarse de la cocina de las encuestas; no sabemos si para engañar a los demás, para engañarse a sí mismos o para ambas cosas. No creo que lo sepan ni ellos.

 Lo peor es que Susana y su gente están tan encantados de que el PSOE siga naufragando, que se arriesgan a querer gobernar un barco hundido.

 En la primera parte de este manual para perder las elecciones, me propuse dar sugerencias para afrontar el descalabro electoral e iniciar un proceso de cambio que permitiera al PSOE poder regenerarse de cara a sobrevivir a este ciclo político tan nefasto que se nos viene encima. Hay muchos síntomas de parálisis y de tapones generacionales e ideológicos en el PSOE. Uno de ellos, por ejemplo es que 16 de 29 miembros de su Comisión Ejecutiva Federal son hijos e hijas de “históricos” del PSOE, por no decir que de eternos mandamases locales. Tenemos un partido dominado por cuadros de los 80 o por sus hijos, que han ido cambiando normas, procedimientos y estatutos para no perder el monopolio de sus comités y asambleas. Hay gente que hereda pisos; estos heredan agrupaciones.

 Si se pretende arrebatar el monopolio de la organización a estas personas, es necesario imitar los tiempos de la clandestinidad, donde existía un viejo PSOE oficial y un PSOE en contacto con la calle. Con la ventaja de que ahora no hay riesgo de caer en garras de la policía franquista. Los militantes que quieran volver a tomar el control de las viejas siglas deben reunirse lejos de las agrupaciones y de las miradas indiscretas. ¿Qué tal un club de lectura en un bar de barrio? Eso ya se hizo antes y puede hacerse ahora. Poneos en contacto, reuníos y empezad a pensar a quién queréis de próximo o próxima secretario general regional después de mayo. Pero hacedlo en un sitio que no sea la tertulia semanal de la Agrupación.

 Además, los teléfonos móviles, internet, whatsapp o inventos como el correo electrónico sirven para poder comunicarse, encontrar afines y poder organizarse, intercambiar información o ideas. Militantes que no intercambian palabra en una Casa del Pueblo tomada por “aparateros” ahora pueden ser íntimos amigos por otras vías. Que, por una vez, no sea el teléfono del Secretario de Organización el que eche humo. Usad cosas como los documentos compartidos para hacer vuestros propios censos. Aún hay tiempo e organizarse. 

Evitad los manifiestos, los actos propios, las ruedas de prensa y otras fútiles maneras de mostrar desacuerdos. Sólo conseguiréis que os neutralicen antes de que podáis moverles la silla. Por desgracia, esta gente se ha hecho con el libro de las normas y sólo usando sus normas es posible derribarles. Contad votos, amarrad asistencias y preparaos para plantar cara sólo el día D, cuando toque votar. Todo lo que se haga antes es provocar fracasos y acumular frustración que os hará iros del partido antes de poder recuperarlo.

Y nada de dimisiones en masa. Eso sólo sirve para que se rían de vosotros y perdáis relevancia. Lo que suele ser el recurso habitual de IU, vamos. Las dimisiones en masa hacen perder votos y disminuyen el porcentaje de oposición necesaria para poder dar la vuelta al PSOE. 

Dejad las diferencias ideológicas de lado. Eso es para el momento en el que haya gente con ideas al mando. Ahora, enzarzarse en esa clase de disputas es una distracción que sólo favorece a los barones y a los caciques locales. Si no, recordad a Izquierda Socialista, que fue el opio de la militancia para anular a la izquierda del PSOE que no quería a Pedro Sánchez. Ya habrá tiempo de rearme ideológico. Pero es mejor dejarlo para el momento en el que el PSOE vuelva a estar dirigido por gente con ideas.