Maneras de vivir I. Hacia fuera

Sicilia

Dentro de lo malo, lo positivo de las crisis es que enriquecen los análisis que busquen mejoras para salir de ella. Dentro de lo bueno de analizar, lo malo de las crisis es que la sobreabundancia de diván corre el riesgo de llevar a la conclusión de que lo anómalo no es la situación, sino uno mismo. Momento en el cual se saca el flagelo, el cilicio y las disciplinas y se acaba en una muy poco saludable dosis de autocastigo y anulación.

Uno de los análisis más frecuentes es buscar en los demás aquello que creemos que nos falta a nosotros, sin darnos cuenta a veces que, en el afán por plantear soluciones, se olvidan condiciones muy relevantes, planteando al final modelos inalcanzables, irreplicables o poco sensatos.

En las líneas que siguen se trata sobre uno de los lugares comunes más abundantes que se tocan cuando se habla de la economía española en comparación con otras, su sector exterior. Comúnmente se oye que no somos un país muy bueno porque no exportamos mucho, porque los exportadores son los buenos, que para una cosa que vendemos fuera es turismo, y eso es chicha y nabo, de país cutre, y que encima de ser un país cutre, no somos ni lo bastante cutres para instalar fábricas, habiendo otros que, por cutrérrimos, paradójicamente, acaban siendo al final mejores, porque al menos es atractivo abrir plantas ahí. En resumen, no tenemos un problema, es que somos un enigma irresoluble. No parece una línea de pensamiento muy constructiva.

¿Tener muchos ingresos del exterior es sinónimo de economía “fetén”? Veremos que pueden caérsenos ciertas ideas preconcebidas al respecto. ¿Es mejor exportar mercancías o servicios? Nos sorprenderá ver qué países son los líderes en una cosa u otra. ¿Si no me abren fábricas en mi suelo significa que soy un país sin futuro? Observaremos casos que hacen vislumbrar otras posibilidades.

Como tantas veces, siempre que se observa con detenimiento y un poco de calma, muchas cosas tenidas como verdades absolutas pierden lo definido del contorno, arrojando muchas posibles conclusiones, una de las cuales es que existen diferentes maneras de vivir.

Para establecer las comparaciones se han obtenido de Eurostat datos de 32 países. Se echa de menos China, pero no es sencillo encontrar cifras accesibles y fiables en la misma escala que para los citados. Por no poderse comparar se echa fuera, siendo esta una ausencia relevante. No obstante, está asumido por todos que a China no puede uno parecerse demasiado, o sea, no es un modelo ni fácil ni deseable imitar. Esto tamiza los efectos de su ausencia.

Lo primero que se hace es observar cúan importantes son los ingresos provenientes del exterior en comparación con el tamaño de la economía del país. Para ello se suman los Ingresos provenientes de exportaciones de mercancías, de servicios, de rentas y de trasferencias, que son las cuatro partidas principales de la Balanza de Pagos. Se obtiene la media para los últimos cinco años. Hecho esto, se obtiene el porcentaje comparado con el PIB para cada uno de los países, resultando la siguiente foto:

De entre las posibles lecturas que pueden hacerse de estos datos, destacan dos. Una, el primer país con más de veinte millones de habitantes que aparece en la tabla es Alemania, en el puesto 18, con un 53% de los ingresos. Dos, Francia, Italia, Estados Unidos y Japón, países de éxito y reputación, tiene porcentajes similares o inferiores a los de España.

Siendo deseable tener una buena proyección exterior, se depende también de la demanda interna nacional y, pasando de un cierto tamaño de población, lógicamente esta alcanza bastante peso. ¿Pueden ganar peso los ingresos exteriores? Sin duda, pero parece sensato tener en cuenta el tamaño de la población para fijar un techo razonablemente alcanzable.

La siguiente pregunta que surge, si queremos buscar modelos de los cuales imitar algo es ¿qué están vendiendo fuera los que triunfan fuera?, ¿de dónde obtienen su ventaja? Para ello lo que se hace es analizar las Balanzas de Pagos una por una y observar qué partida, Mercancías, Servicios, Rentas o Transferencias son las más importantes dentro de cada país. Obteniéndose el siguiente resultado.

Esta lectura permite obtener unas conclusiones interesantes:

Primero, los países que más mercancías exportan se parecen un poco a los primeros clasificados de la tabla primera, es decir, los craks en presencia exterior suelen serlo por la potencia de sus exportaciones de mercancías, aunque tampoco en todos los casos. A favor está  el caso de Alemania, por ejemplo, de los países grandes es el de más presencia exterior y lo es merced a su potente sector exportador de bienes.

Sin embargo, el buen papel de los sectores de exportación de bienes de Japón y de Italia, no les garantizaba ni mucho menos una buena posición en el ranking anterior. El caso del Reino Unido es simétrico, tenía muy buena posición en el ranking de importancia del sector exterior, pero sus exportaciones de mercancías tienen muy escaso peso.

España no está bien colocada. Por debajo de la media, que es 58% y en el puesto 22.

Las exportaciones de mercancías están muy ligadas con el peso del sector industrial en la economía de un país. Si un país exporta mucho es porque la industria pesa mucho en él. Esta relación es interesante, toda vez que se observa en los últimos 15 años una tendencia en todos los países ricos  a que este sector pierda peso progresivamente. El hecho de que los lideres exportadores sean antiguos países del este de Europa, Turquía, y China, de aparecer que seguro estaba también muy bien colocada, indica que la capacidad exportadora de mercancías está ligada a factores posiblemente más asociados a costes de mano de obra y proximidad a mercados demandantes, que a otros factores más fáciles de replicar.

Segundo, las exportaciones de servicios cuentan, y mucho. Servicios son turismo, si, pero también son servicios financieros, fletes, seguros, servicios de consultoría y asesoramiento etc.

El turismo representa más de un tercio del total de las exportaciones de servicios mundiales, y además muestra un comportamiento ligeramente distinto. Los países ribereños del Mediterráneo muestran un dominio apabullante en esta rúbrica. Ventaja geográfica se llama eso. Si existe la ventaja de la ubicación para colocar industria y exportar, existe también para asentar un negocio basado en servicios y tener éxito. No hay nada de lo que avergonzarse en términos económicos. Países además con una solida posición industrial presentan también un porcentaje importante de este tipo de ingresos en su Balanza de Pagos. Se trata de aprovechar las ventajas de las que se disponen.

En el apartado de otros servicios, el panorama cambia ligeramente. Llama la atención la importancia Griega y Chipriota, por la potencia de sus navieras, llama la atención la presencia Irlandesa, por la ventaja de tener asentadas en su territorio muchas centrales europeas de empresas multinacionales, y se constata la importancia del sector de servicios financieros en el Reino Unido. España muestra una posición quizás mejor de la que el imaginario colectivo tiende a asignarle. El tamaño de las exportaciones de otros servicios en nuestra economía es mayor que el de las exportaciones por turismo, y tiene una participación similar al de los Estados Unidos. Es un sector competitivo, con menos condicionantes geográficos que las exportaciones de mercancías (y, por supuesto, el turismo), que ha venido experimentando un fuerte crecimiento en los últimos años y en el que parece que queda campo de verdad para estirarse. Parece que por ahí se puede tirar con más garantías para hacer crecer nuestra presencia exterior.

Tercero. El ajuste de cuentas. La Balanza de Rentas representa, entre otras cosas, pero muy principalmente, los ingresos que una economía tiene porque sus empresas tengan filiales en el extranjero, o porque tengan plantas en otros países. Cuando mi producción esta deslocalizada a China, pero mi central está en California, de acuerdo, mi economía pierde volumen exportador, pero gana volumen en la Balanza de Rentas. Es aquí, por fin, donde se ve reflejado el poderío de las multinacionales anglosajonas, donde se aprecia la importancia de ser sede (Chipre, Malta e Irlanda) y de donde han desaparecido casi en su totalidad los exportadores de mercancías que dominaban la primera columna, es el crudo retrato de la deslocalización, las estadísticas para unos, el dinero para otros, hablando un poco descuidadamente.

¿Cuál es la conclusión general? Podría resumirse en que en el tema de la proyección exterior de la economía quizás es más recomendable entrar en las causas últimas de las cifras que en la cifra misma. Esto es, a primera vista puede parecer muy envidiable ser Eslovaquia o la República Checa, pero su ventaja actual en exportaciones de mercancías no viene por factores mucho más internos que la ventaja turística de los países ribereños del Mediterráneo.

Asimismo, aunque uno salga regular retratado en exportaciones, puede ser preferible para un país tener a Steve Jacobs que tener las plantas de fabricación del i-Pad, y por último, lo importante de un país es explotar sus ventajas, que las tiene, quizás no tanto empeñarse en querer imitar sin mucho sentido ni reflexión, la primera buena cifra que uno observe. Como dice el rockero carabanchelero Rosendo Mercado “Maneras de vivir”.