“Mañana lo hago”

Guridi

Fin de la Conferencia Política del PSOE, pero no es el fin de las continuas excusas y dilaciones a las que se nos viene sometiendo desde el Congreso de Sevilla. Allí, se ordenó a la Comisión Ejecutiva Federal la realización de una Conferencia de Organización, dedicada a reorganización interna, antes de que hubiera pasado un año. “Eso no toca”, se dijo. Año y medio después se hace una Conferencia Política, con delegados elegidos a dedo por los comités provinciales y regionales y 300 expertos, también elegidos a dedo en una sentada de Ramón Jáuregui con gente de confianza. En esta Conferencia seguimos escuchando que “eso no toca”. 

El precalentamiento empezó mal. Simancas, la joven promesa, encarga al venerable Tezanos una encuesta para levantar los ánimos y éste se encarga de publicar en su revista una encuesta opaca, de metodología dudosa, oscura muestra y con datos esenciales ocultos. No pasa nada. Es la misma revista desde la que Simancas arremete contra las encuestas que no le gustan a él. Ya intentaremos que la realidad se aproxime a lo que quiere decir Tezanos. 

Un grupo de viejos comunistas firma una carta de apoyo al PSOE, sin saber que otros más también la iban a firmar y también sin saber que se les iba a hacer amigos del juez Garzón (que no piensa acudir) y próximos a Llamazares (que corrió a negar su relación con esa carta antes de que el PCE termine de escabecharle en IU). Al final resulta que son un montón de amigos de Rubalcaba, a los que éste colocó en diversos puestos en su día. No pasa nada. Ya se olvidarán de ello. 

Rubalcaba, crecido, concede una entrevista al Huffington Post diciendo que Madina es un blandengue y Chacón una pesada no muy lista. No pasa nada. Ya saldrá Elena Valenciano diciendo que Rubalcaba está adornado de todas las virtudes y respeta al máximo a todo el mundo. 

En fin, anécdotas aparte, he sacado algunas conclusiones de esta Conferencia Política: 

Susana Díaz, a la que se ha querido quemar por sobreexposición, se ha crecido, empequeñeciendo al resto y haciendo saber a la CEF que su continuidad depende de ella. No se quedará ahí. Veremos a quién decide apoyar en las primarias, cuándo decide imponer un Congreso y a quién piensa colocar en la Secretaría General. Con un PSOE desunido y un PSC igual de débil y bunkerizado, la federación andaluza es imparable. Ni siquiera se han molestado en ocultarlo. 

Patxi López, que venía dispuesto a remover las aguas y atajar los desplantes y burlas de sus compañeros de Ejecutiva Federal, se ha tenido que volver con el rabo entre las piernas. Los andaluces le han hecho saber que es un candidato débil más, que el PSE no es, ni de lejos, la federación más grande y que se ponga a la cola, con el resto. 

Los participantes están molestos porque Óscar López y Rodolfo Irago han ido filtrando a la prensa las conclusiones de las comisiones, antes incluso de que éstas las debatiesen. Además, el plenario ha dedicado a la organización una sonora pitada cuando han desaparecido, de repente, todas las aportaciones realizadas sobre la monarquía. Los que de verdad pensaban que podían cambiar algo, se han ido sintiéndose estafados. Todos los integrantes de las comisiones tienen serias dudas de que lo acordado sea llevado a cabo por el candidato o candidata que triunfe en las Primarias o de que el Comité Federal apruebe al pie de la letra las conclusiones de la Conferencia. En general, sienten que han estado jugando con una baraja trucada. 

Antonio Hernando, Pepe Blanco y Gaspar Zarrías han deambulado por los pasillos como almas en  pena, quejándose en corrillos de aquellos a los que creían amigos suyos y tratando recoger los restos de su poder anterior. Zarrías ya tiene claro que el fulgurante ascenso de Susana Díaz ennegrece aún más su futuro. 

Óscar López, desganado y apático, ha aguantado como ha podido las broncas de Elena Valenciano, a la que no ha gustado la manera en que la prensa ha cubierto la Conferencia Política. Y menos todavía, que la prensa esperase una renuncia como “sorpresa” preparada por Rubalcaba para el domingo. Qué más da que fuera ella misma quien lo filtrara.  Como es obvio, no ha habido tal sorpresa. Ni esa, ni ninguna otra. Su whatssapp, como es lógico, ha echado humo. Hoy podéis leer su contenido en La Razón, con la firma de Esther Palomera. 

Ha molestado igualmente que el Plenario a rebosar aplaudiera durante largos minutos a un emocionado Zapatero, que sigue sin tener una mala palabra para nadie. Pero la dirección teme hasta las buenas palabras dedicadas a quienes no sean ellos mismos. 

María González Veracruz y Pedro Sánchez Pérez-Castejón también se han ido notoriamente molestos, porque en su discurso final Rubalcaba ha obviado el “paripé” de que fueran ellos los coordinadores de la Conferencia y ha expresado claramente su agradecimiento a los verdaderos organizadores: Ramón Jáuregui, Valeriano Gómez, Óscar López y Elena Valenciano. Crece así el resentimiento larvado en el Grupo Parlamentario y en la Comisión Ejecutiva Federal. 

Los estruendosos alardes audiovisuales de la Conferencia han suscitado comentarios malvados en los conocedores de la organización, acerca de que el responsable de actos públicos parece tener acceso ilimitado a los escasos fondos del PSOE y a demasiados parques de atracciones.

En resumen: se han seguido posponiendo los problemas, se han agrandado las grietas en la dirección del PSOE, se ha vuelto a decepcionar a la militancia y se ha gastado mucho dinero, que hará mucha más falta cuando toque hacer primarias y campaña electoral. Y sin embargo, se ve que las ganas de cambio siguen ahí. Que la sociedad española y la militancia socialista necesitan de una vez que el PSOE deje de mirarse mareado el ombligo, porque la derecha sigue en el poder, sigue causando estragos sociales. Cultivando desigualdad y pobreza, que crecen como tumores malignos en un pulmón, asfixiando a España. Se podía haber hecho una gran Conferencia, porque hay un enorme capital humano dispuesto a echar una mano. Pero se ha preferido seguir mareando la perdiz a muchos, esperando salvar el puesto de unos pocos.

Cuando Pepe Griñán abandonaba la Conferencia y estaba a punto de subir a su coche oficial, se ha fijado en que Soraya Rodríguez estaba fumando un cigarrillo fuera y le ha dicho: 

-Soraya, hija mía, ¡eso es veneno! ¿Cuándo lo vas a dejar?

-Mañana, Pepe. Te prometo que mañana.

-Es por tu salud. Te estás quitando la vida.

-Mañana, de verdad, Pepe. Este es el último y nunca más. 

Griñán subió a su coche con la misma expresión que tenían los delegados al salir por la puerta principal. Mientras, los militantes que iban camino del metro se preguntaban ilusionados si era verdad eso de que “el PSOE ha vuelto”.