Madrid visto desde abajo

Julio Embid 

Escribo estas líneas desde mi lugar en el corazón del barrio de Carabanchel. Estoy sentado en un banco de hormigón de la plaza de Oporto escribiendo esta columna con el móvil en la mano derecha mientras meriendo una humita calentita (pasta de maíz cocida) con la otra mano que le acabo de comprar a un vendedor ambulante a la salida del metro. Me rodean vendedores de colonias falsas, cultistas evangélicos predicando su dios, una tienda de alimentación 18h regentada por un chino, un puesto de flores, un par de terrazas de bar y una demasiado concurrida casa de apuestas. En este momento en esta plaza habrá más de dos centenares de personas llenas de vida pero que tú, amable lector de provincias, no verás nunca porque cuando vienes a Madrid jamás cruzarás el Manzanares para conocer la periferia sur. ¿Qué se te ha perdido aquí? 

Si tú eres de provincias o vives en el centro de Madrid, seguramente conozcas de sobra la Gran Vía con sus jevis apoyados en una baranda y sus teatros musicales, las colas en Doña Manolita, el Oso y el Madroño de la Puerta del Sol, el kilómetro cero o el cártel luminoso de Suepps de Callao donde Santiago Segura dijo aquello de “Padre, mire como vuelo”. Si eres más mayor, probablemente recuerdes el mercadillo de belenes y a Chencho, el Scalextric de Atocha o los coches circulando por mitad del Retiro. En 1983, el alcalde Tierno Galván decidió cerrar el tráfico rodado por nuestro parque central y fue un acierto pese a la fuerte oposición de la derecha salmantina y el “Abecé” que dijeron que eso sería el finisterre y coartaba su libertad para conducir por donde les saliese de los mismos. Lo cierto es que hoy el Retiro es el corazón verde de la capital y siempre está lleno de turistas y parejas pelando la pava sin molestos ruidos. 

Hoy, el gobierno de Ahora Malasaña (AM) de Manuela Carmena ha decidido cerrar el centro de Madrid, más conocido popularmente como la Almendra Central, al tráfico rodado de visitantes y residentes de la periferia según parece para reducir la contaminación y el ruido. Los mismos conservadores han vuelto a poner el grito en el cielo porque dicen que eso acabará con el pequeño comercio y la civilización occidental. Siento decir que si llevas a tus hijos a ver el Cortylandia en coche es porque eres un cretino. Y no, nadie va a comprar al centro en coche. Ni la marquesa de Chamberí.  

Sin embargo, sentado en un frío banco de hormigón a 7 kms al suroeste de la puerta del Sol empieza a molestarme que un gobierno progresista empiece a crear barrios de primera y barrios de segunda con total impunidad. Vale que en Carabanchel no haya bicis públicas de alquiler o que con los minicoches de alquiler no puedas salir de la M30. Vale que nuestras aceras estén hoy más sucias que con Ana Botella y cada mañana aparezcan sembradas de flyers de prostitutas. Pero no nos encierren en nuestras casas. Sé que es cosa de la Comunidad de Madrid pero si queremos tener un centro más aseado, necesitamos un transporte público más eficiente y con mejores frecuencias ya que si vives en Lavapiés y trabajas en Lavapiés puedes desplazarte en patinete pero si resides en Lucero, San Cristóbal, Las Águilas, Entrevías o el Panben pues no. 

Hace unos años ví un par de pelis (“In Time” y “Brick Mansions”) donde en el futuro las ciudades habían creado altos muros con policías armados y alambradas donde había que pagar para cambiar de distrito y si no tenías cash te quedabas atrapado. Los ricos en un sitio y los pobres con sus miserias en otro. Yo sólo quiero poder coger el bus o el metro cada 5 minutos para poder ir y venir de una orilla a otra. Y quizá necesitemos otro ayuntamiento que además del bienestar de los del centro, se preocupe también de los de la periferia. 

Posdata: El antiguo Bankia abandonado de Oporto ya no existe. Ahora es una cafetería mona con pasteles. Al menos no es otra puñetera casa de apuestas, de videntes o de empeños. Con que poco me conformo.

2 pensamientos en “Madrid visto desde abajo

  1. La Estatua Del Jardín Botánico
    Radio Futura

    Un día más me quedar sentado aquí
    En la penumbra de un jardín tan extraño
    Cae la tarde y me olvide otra vez
    De tomar una determinación
    Esperando un eclipse me quedaré
    Persiguiendo un enigma al compás de las horas
    Dibujando una elipse me quedaré
    Entre el sol y mi corazón.
    Junto al estanque me atrapo la ilusión
    Escuchando el lenguaje de las plantas
    Y he aprendido a esperar sin razón
    Soy metálico en el jardín botánico
    Por mi pensamiento sigo el movimiento
    De los peces en el agua
    Un día más me quedar sentado aquí
    En la penumbra de un jardín tan extraño
    Cae la tarde y me olvide otra vez
    De tomar una determinación
    Esperando un eclipse me quedaré
    Persiguiendo un enigma al compás de las horas
    Dibujando una elipse me quedaré
    Entre el sol y mi corazón.

  2. Grande el articulo y grande la letra de La estatua del Jardín botánico.

    Yo es que vivo en barrio bien.

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