Los viajes black

LBNL

Lo de Monago no es nada. O sí, pero es sólo el principio. Ha dado ya cuatro o cinco versiones contradictorias sobre el carácter de sus viajes a Canarias y cómo se pagaron y algún asesor le sigue convenciendo de que saldrá victorioso, con ayuda de algunos columnistas de prensa que no tienen la más mínima vergüenza. Vamos a ver en qué queda lo del Presidente extremeño, pero en la madrugada del martes al miércoles ví en Cuatro un reportaje (“La otra red”) en el que aparecían decenas de diputados que han cargado innumerables viajes al Congreso, incluso en periodos vacacionales y a destinos completamente ajenos a sus circunscripciones.

Hace poco tiempo saltó a la luz un escándalo similar en el Parlamento británico, a cuenta de las dietas o complementos que los diputados cobraban indebida o abusivamente por gastos de residencia en Londres. Alguno dimitió (creo que incluido el “Speaker” o Presidente de la Cámara) y, sobre todo, todos los implicados tuvieron que devolver el dinero. En España no hay ninguna esperanza de que pase algo ni siquiera semejante. El ejemplo de Monago es indicativo de las explicaciones a los medios, subterfugios y demás excusas que pondrán los implicados para, si no justificar al menos, sí mitigar sus culpas, pretendiendo erigirse en héroes por devolver lo sustraído.

No quiero ni pensar cuántos supuestos representantes del pueblo han pasado años viajando a costa del erario público sin pararse siquiera a pensar que tener el privilegio de no tener que dar explicaciones no justifica en modo alguno malversar dinero público para fines ajenos a los que está destinado. Me temo lo peor porque, como decía mi abuelo, la impunidad es muy peligrosa, e impunidad, haberla la había. Total.

Mucho me temo que serán legión los pillados en falta. Y en tal caso, dará bastante igual la heroicidad de los que no hayan abusado del privilegio porque serán pasto igualmente del descrédito y desprestigio adicional que va a caer sobre nuestros representantes democráticos.

Lo de la casta es demagogia y populismo puro. Meter a todos en el mismo saco y tratarles por el mismo rasero que al peor de los escogidos, es injusto. Pero es que se lo ponen en bandeja a Pablemos. No se puede representar al pueblo en la más alta institución de la soberanía y robarle al mismo tiempo, para ir a ver a tu novia, o a la madre de tus hijos, o salir con la familia de vacaciones, que tanto da.

Por lo que parece han sido años de viajes “black”, al más puro estilo Cajamadrid. Mira, tu sueldo es bajo porque si no, la gente pone el grito en el cielo, pero al menos puedes viajar a donde quieras cuando quieras, sin dar explicaciones. Y teletrabajas cuando te venga en gana si no hay pleno. Muchos dirán que les dijeron que la cosa funcionaba así, como algunos de los de Cajamadrid. Pero un diputado ha de tener algunos conocimientos mínimos: si no forma parte del trabajo, es retribución en especie a efectos fiscales y aunque tu empleador te lo ofrezca, debes cotizar a Haciendo por ello.

Seguramente las cantidades individualizadas no lleguen a constituir delito fiscal en ninguno de los casos y, si llegaran, tampoco valdría porque una parte habría prescrito.

Pero no se trata tanto de responsabilidad criminal como de ética y responsabilidad política. Lo de viajar en turista como hacen los de Pablemos, es bastante populista. Pero yo, que en algunos momentos viajo mucho, alguna vez renuncié a la oferta que me hizo la web de Iberia de subirme a business gratuitamente. Por el qué dirán. Porque el billete se pagaba con fondos públicos y nadie iba a creer que no había incurrido en coste extra alguno. En una ocasión que compartí vuelo -nacional- con una colega que ocupaba una posición similar, le pregunté sobre cuáles eran las reglas de aplicación. Su respuesta me confirmó que era una impresentable. “Mira, yo tengo categoría de x y por tanto puedo volar en business. Además, muchas veces tengo que cambiar el vuelo por la agenda y me saldría más caro comprar turista”. Como soy un poco capullo, insistí. “Pero no entiendo por qué a mí este vuelo me salía en turista por 150 euros y en business por 700, y como el cambio cuesta sólo x (no recuerdo), podría hacer hasta tres cambios y seguiría saliéndome más barato”. No sé, no tengo tiempo de ocuparme de esas cosas, me contestó.

SaliendoME. Esa era la clave. Aunque público, yo administraba un presupuesto que quería alargar lo más posible, para seguir pudiendo hacer cosas con él. Sin embargo no estoy seguro de qué habría hecho de haber sido diputado, consciente de estar siendo infra pagado para mi preparación profesional y la alta responsabilidad – legislar en nombre de y para el pueblo – encomendada. Sobre todo, si todos los demás lo hacían. Seguramente habría incurrido en algún pecado menor. Aprovechando que puedo justificar que me han invitado a un acto político aunque menor e insulso en Vigo, vuelo y mi pareja y yo nos pasamos un finde de ensueño en Galicia. La primera noche de hotel me la pagan los organizadores, así que con 400 euros – billete de mi pareja, segunda noche de hotel y mariscada – costeo lo que a cualquier otro le cuesta casi el doble. Alguna vez, y siempre que me invitaran en Vigo a algo mínimamente sensato.

Porque esa es otra. Si el muy católico Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial no tenía reparos en montar findes caribeños – de jueves a lunes – en Marbella de forma regular cargando hoteles de lujo para él y sus escoltas – incluido el preferido –, qué no habrán hecho los ateos diputados de izquierda y los derechistas del partido ilegalmente financiado desde hace décadas.

Pablemos da miedo. Son populistas, admiran cosas deleznables (Chávez), tienen problemas para condenar otras obviamente execrables (ETA),  su primer programa es una mera expresión de deseos irrealizables y el segundo todavía no existe. Pero se lo van a llevar de calle. Entre otras cosas, porque ha cundido la sensación de que ellos, de haber estado, no habrían viajado de gorra. Vaya usted a saber, pero quizás nos venga muy bien gente dedicada a la denuncia permanente y por ello imposibilitados para caer en los mismos vicios. Hay tanto que denunciar…