Los toros son apátridas

Pratxanda

 

“Barcelona rugía mientras el de Galapagar silbaba como un crótalo hipnotizando al toro. Lo suyo de ayer fue un doble triunfo: burló al nacionalismo con este descabello al líder municipal de ERC, Pera Portabella, cachorro de Carod-Rovira”.

 

Así narraba Antonio Lucas en El Mundo los hechos del 17 de junio de 2007. En esta fecha dos eventos pusieron la tauromaquia en primera plana de los papeles. Uno, el retorno de José Tomás al toreo; y dos, la mayor manifestación antitaurina que vieron los tiempos con 3000 participantes. Manifestación convocada por diversas asociaciones animalistas y un solo partido político: el PACMA (1), manifestación a la que también acudieron nueve lecheras de los mossos para separar ambos grupos.

 

“A todos estos les paga Carod Rovira”. 

 

Con estas palabras, según EP de Catalunya, se despachaba un taurino sobre la presencia de manifestantes abolicionistas que se concentraron ante la Monumental en la segunda venida de JT a BCN en septiembre del mismo año.

 

Es una especie de mantra, basta que el antitaurino sea del principado para recordarle la catalanidad de la fiesta, argumento que paso a resumirles: Barcelona es la única ciudad que ha tenido 3 plazas de toros funcionando simultáneamente, si bien fue a principios del siglo XX. También de origen barcelonés es la costumbre de poner banda sonora al toreo. Y también en esta ciudad se daban varias corridas semanales en los años 50, con una rivalidad casi futbolística entre Chamaco y Bernadó.

 

Pero… en el 77 cierra Las Arenas, en 2005 cierra el coso de Lloret, la plaza de toros de Figueres sigue abandonada y la de Girona ha sido demolida. Continúan en uso las de Olot y Tarragona. En 2006 el propietario de la Monumental afirma que cierra por falta de público. Una empresa salmantina recoge el guante y gestionará la plaza barcelonesa consiguiendo la exclusiva del retorno de Tomás a los ruedos.  Tras 30 años, el cartel de “no hay localidades” cuelga en las taquillas. ¿Fin de la historia? 

 

No exactamente, si bien cada tarde en que torea José Tomás equivale a lleno y  la corrida de la patrona consigue un tres cuartos de entrada, el resto de tardes la ocupación es de media plaza para abajo, siendo la que más veces se da la de “un cuarto de entrada”.

 

En cambio, de puertas a fuera el movimiento abolicionista ha ido a más. De esas manifestaciones y de su poder de convocatoria, creo, ha surgido la propuesta de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pretende abolir la muerte de astados en plazas de toros. Por no hablar de los asaltos al ruedo en la Monumental y las Ventas, activismo importado de Francia. Pues bien, ni en un foro de ERC, ni en el boletín  de ninguna fundación de CDC, ni en la web de Iniciativa, quien les escribe tuvo conocimiento de esta ILP. Fue por correo electrónico de una compañera de trabajo con quien fui a la supermanifa.  

 


En este correo había un enlace a una página web, donde se explicaba qué era una ILP, qué era un fedatario y en qué consistía la ILP. Con una apostilla. No dar publicidad a la iniciativa, no citarlo en foros o webs. Aunque sí podíamos reclutar, entre nuestros conocidos que fueran abolicionistas, más fedatarios. Con posterioridad se hicieron cuatro reuniones informativas para fedatarios. Cuando se presentó a  los medios  la ILP, ya había unos 700 fedatarios reclutados. Los actuales 880 hemos conseguido en menos de dos meses 71.064 firmas que ya han sido entregadas al Parlament, 21.000 más que las exigidas para que los próceres patrios debatan la ley (2). Y aún queda tiempo hasta el 6 de mayo.

 

¿Es un éxito del nacionalismo? No necesariamente. A falta de otro método mejor para medir el grado de nacionalismo subestatal según las zonas, tendremos en cuenta el voto a partidos nacionalistas o similares. Es cutre salchichero pero no he tenido acceso a datos sobre ideología nacionalista por autonomías.

 

 

 

 

Tenemos, para comparar, una encuesta de Gallup del año 2002. Si bien las zonas no coinciden con nuestra división constitucional, podemos ver el grado de seguimiento de la tauromaquia.  Se pregunta entre otras cosas (3) si interesa mucho, algo o nada el mundo del toreo. El 68% contesta que Nada. Lógicamente la frase no me interesa: incluye tanto a los abolicionistas, a quienes no les gusta el toreo y no lo prohibirían, como a quienes no les gusta el toreo y les da igual que lo prohíban o no. Como no sabemos las proporciones exactas, es una fuente de debate entre pro y antitaurinos.  Existe otra encuesta de Demoscopia encargada por la ADDA sobre este punto en concreto y de ámbito catalán, en la que se calcula en un 71% el número de  catalanes partidarios de abolir las corridas. 

 

Tanto en la zona de Galiza/Asturias/León, como la de Aragón/Catalunya/Balears, el número de interesados en la fiesta es el más bajo.  Destacan con un 79% y un 81% de desinterés. Destacan en interés Madrid y Castilla, así como el País Vasco (o Vascongadas según Intereconomía) y Navarra.

 

Nacionalismo y desinterés taurino coincidirían en Catalunya, Galiza, Baleares y Canarias, donde están prohibidas las corridas. Pero en Asturias jamás los asturianistas han conseguido tener representación parlamentaria. No hablo de los rebotados del PP. 

 

Estos datos se no se contradicen con la  localización de festejos taurinos de Enestepaís. El 72% de los mismos  se acumula en Madrid, las dos Castillas y Andalucía. Por contra, y excluyendo Ceuta, Melilla y Canarias, en Baleares, Galicia y Asturias se acumulan solo el 1.5% de los festejos. En Asturias en concreto, cuando funcionaba  la plaza de Oviedo (hoy en obras de rehabilitación), el Ayuntamiento compraba entradas para regalarlas a entidades sociales. Los animalistas denuncian que sin esa compra la fiesta en Oviedo sería deficitaria. Por otra parte, Aragón, Navarra y las Vascongadas quintuplican los festejos que se celebran en Catalunya. Cada una de ellas celebra más eventos que el Principado. Sin embargo, en todas ellas existen formaciones políticas de ámbito subestatal de derecha e izquierda. En Aragón existe el mismo porcentaje de voto “separatista” que en Galicia, el 20%, y el seguimiento de la fiesta nacional es muy diferente.

 

Por otra parte en Charneguistán existe toda una legislación (local o autonómica) sobre el maltrato animal, otra que la que regula la tauromaquia. A saber: la prohibición (junto a Andalucía) de quitar las cuerdas vocales a los perros. Ni que la operación la realice un veterinario. En algunas localidades se prohíbe sacrificar a los canes de las perreras. En otras (BCn, Lleida, etc.) se prohíbe el circo con animales. Asimismo está prohibido sacrificar cualquier animal en una obra de teatro. También se acabó, a base de aumentar los impuestos, con el último canódromo que quedaba en España. En general, todos los partidos acostumbran a votar a favor de estas medidas. Es al llegar a la tauromaquia cuando el conjunto político se divide en  ERC-ICV-CiU-PSC por un lado, y PP-PSC por otro. Si hay un factor nacionalista en los toros, no es al bloque catalanista a quien afecta, sino al españolista, que acostumbra a argumentar la excepción cultural. Esto no afecta a los votantes nacionalistas de las comarcas del Ebro, taurinos y amantes de los correbous. Tan solo ICV y el PACMA se muestran abolicionistas en todo el territorio.

 

Hasta aquí el manejo espurio de datos. Lo que sigue es una paj…., una especulación, perdón. ¿Por qué este intento de mezclar toros con política? Pienso en tres motivos:

 

  • Cuantificar a la baja. Así los abolicionistas sólo representarían el 15% del electorado (ERC), más los cuatro gatos del PACMA y las señoras bienintencionadas amantes de los caniches. Como mucho, podríamos elevar la cifra al 20% que se declara independentista o al 35% que votaría SI a la independencia en un hipotético referendum. En todos los casos, y aún sumándoles los animalistas y las señoras (por cuantificar) no se supera el 40% del cuerpo electoral. Los taurinos y los no interesados, pero tolerantes, sumarían más del 50% de la población. Los taurinos podrían presentarse como mayoría. 

 

  • Patadón y al campo contrario. De esta manera los abolicionistas deben empezar el debate negando su posicionamiento nacional en lugar de explicar las legislaciones abolicionistas del resto del  mundo, la bajada de espectadores en las plazas de toros, el dinero público que subvenciona estos eventos (50€ por habitante y año) etc. Los taurinos fijan el debate en un lugar cómodo para ellos: las esencias patrias, la catalanidad del toreo descrita anteriormente y similares. Es una variante local de la pregunta sobre la alimentación de los antitaurinos… ¿Se debe ser vegetariano para criticar la tauromaquia? Un ejemplo anterior lo tenemos en el debate sobre el PHN. Discutiendo sobre si los separatistas (aragoneses y catalanes) son insolidarios o no sobre la soberanía de las aguas interiores, el debate no se sitúa sobre la política hídrica, las necesidades irreales de algunas zonas, su uso racional, etc.

 

  • ¡Que venga mi primo Zumosol! Presentarse como la victima y no como el verdugo (de toros) es un primer paso para ganarse el favor de la opinión pública. Así, en lugar de la segunda victoria legislativa democráticamente conseguida por los abolicionistas, la ley significaría la última imposición nacionalista destinada a desmembrar Enestepaís. Quizá con alguno de estos tres propósitos:

 

a)     Buscar apoyos dentro de Catalunya en el electorado anticatalanista para defender la tauromaquia. Aunque corre el peligro de motivar a la opinión pública catalanista contra la tauromaquia.

 

b)     Buscar apoyos fuera de Catalunya para movilizar en favor del toreo a sectores (opinión pública y publicada) tibios respecto a la fiesta, pero no respecto al modelo de Estado. Se trataría de colar el TOROS SÍ en el discurso y la agenda del antiseparatismo. Un par de ejemplos de esto:  Dos Hermanas y Carlos Crivell. Incluso dando por perdida  Catalunya para la causa se trataría de salvar al resto de zonas del abolicionismo taurino.

c)     Presentarse como víctima sería la excusa para movilizar a organizaciones y altas instancias del estado a actuar, al margen de lo que decida el Parlament. Habría que defender al pueblo taurino de la acción de los más de 70.000 tontos 

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(1) El Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal ha conseguido 44.795 votos al Congreso, unos 65.000  al Senado y 13.730 en la autonómicas catalanas siendo su mejor resultado relativo el 0,61 en  las municipales de Guadalajara.

 

(2) Hasta la fecha, la postura oficial o probable de los partidos políticos catalanes es la siguiente:

Tanto Iniciativa como EUiA afirman que la apoyaran en el Parlament y antes, en la recogida de firmas. ERC no se ha pronunciado, pero es probable que la apoye. El PSC no se ha posicionado, pero acostumbra a dar libertad de voto. Dado que en sus filas hay tanto taurinos como abolicionistas, es la opción más aconsejable si no quiere ver rota la disciplina de partido. Montilla y David Pérez Ibáñez son taurinos. Este último es la bestia negra del PACMA y de los abolicionistas en general. C’s ha dado libertad de voto a sus tres parlamentarios. Confieso que no he entendido la postura de CiU. No votarán dependiendo de las reformas que se hagan.  No sé si aprobaran la ILP sólo si sale como entra, o sólo si admiten sus reformas. Lo más probable es que el PP vote en contra. De hecho es el único partido que en su programa fija como objetivo la promoción del toreo. Bueno y el PSOE de Andalucía, que gasta unos 500 millones de pesetas en promoción de la tauromaquia. Corridas aparte.

 

(3) El Juli es el toreo preferido de la afición en 2002. El famoso Tato de Rajoy, es el 15º.