Los nuevos Ejes de Oriente Medio

GCO

Es la primera visita oficial del presidente iraní, Mahmud Ahmedinayad, a Arabia Saudí, y se ha resaltado con importancia. Y es que, no en vano, los dos países son grandes rivales desde la llegada de los Ayatollahs en 1979. El régimen ideado por Khomeini supuso una revolución no sólo en la antigua Persia, sino en todo el mundo musulmán, un cambio de mentalidad para la comunidad Chií. Por primera vez en mucho tiempo, tomaba iniciativa y buscaba su pretendida influencia, algo que a los custodios de la Meca no les hacía gracia. Desde entonces, las tensiones han estado y siguen estando a la orden del día, y ambos han liderado espiritualmente, y también económicamente, las campañas ideológico-religiosas de Oriente Medio. Ahora Irán se ha convertido en una sub-potencia económica, militar y política en la región. Su influencia es cada vez mayor en un contexto en el que, en ocasiones, como en Iraq desemboca en una guerra sectaria entre Chiíes y Sunníes. Para encontrar un acuerdo y poner fin a todo esto el Rey Abdullah y Ahmedinayad se reúnen en Ryad, fundamentalmente con dos temas sobre la mesa: Iraq y Líbano. Toda una declaración de buenas intenciones. O eso pretende simular, porque históricamente Oriente Medio siempre ha estado cargado de grandes leyendas sobre intrigas de palacio.

Es la primera visita oficial del presidente iraní, Mahmud Ahmedinayad, a Arabia Saudí, y se ha resaltado con importancia. Y es que, no en vano, los dos países son grandes rivales desde la llegada de los Ayatollahs en 1979. El régimen ideado por Khomeini supuso una revolución no sólo en la antigua Persia, sino en todo el mundo musulmán, un cambio de mentalidad para la comunidad Chií. Por primera vez en mucho tiempo, tomaba iniciativa y buscaba su pretendida influencia, algo que a los custodios de la Meca no les hacía gracia. Desde entonces, las tensiones han estado y siguen estando a la orden del día, y ambos han liderado espiritualmente, y también económicamente, las campañas ideológico-religiosas de Oriente Medio. Ahora Irán se ha convertido en una sub-potencia económica, militar y política en la región. Su influencia es cada vez mayor en un contexto en el que, en ocasiones, como en Iraq desemboca en una guerra sectaria entre Chiíes y Sunníes. Para encontrar un acuerdo y poner fin a todo esto el Rey Abdullah y Ahmedinayad se reúnen en Ryad, fundamentalmente con dos temas sobre la mesa: Iraq y Líbano. Toda una declaración de buenas intenciones. O eso pretende simular, porque históricamente Oriente Medio siempre ha estado cargado de grandes leyendas sobre intrigas de palacio.Y es que los países árabes están tan nerviosos con Irán como occidente. Egipto, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos �rabes han creado un eje secreto estratégico y defensivo para frenar lo que ellos llaman “la influencia de Irán y de la Revolución Chií�. Arabia Saudí se ha convertido, o pretende convertirse, en el contrapeso de Irán. Todo con el beneplácito de occidente y, especialmente, de Estados Unidos. Lo publica la Vanguardia, citando fuentes occidentales diplomáticas que prefiere no revelar. La última reunión del que llaman El Cuarteto �rabe habría tenido lugar el pasado día 20 en Amman. En ella estuvo presente el Asesor Especial de Seguridad Nacional Saudí, el príncipe Bandar Ben Sultan. Cierto o no, preocupa y mucho la influencia de los Ayatollahs en la región, y el trascendente papel que está jugando la ideología Khomeinista en Oriente Medio.

La guerra de Iraq y la anarquía a la que se ve abocado el país ha hecho que Irán tenga una presencia más importante. La comunidad Chií domina el gobierno, y algunos de los líderes más importantes, como es el caso de Múqtada As Sadr desaparece de repente y surgen los rumores de una alianza de su milicia, Brigadas de Al Mahdi, con Irán donde dicen que se encuentra. Otros rumores hablan de la entrada de armas para combatir tanto al ejército norteamericano como a los grupos sunníes y por no hablar de los que dicen que comandos de la Guardianes de la Revolución se encuentran en Iraq para entrenar a los grupos armados. Cualquiera de todas ellas puede ser perfectamente una nueva ingesta de propaganda para justificar una intervención “quirúrgica� – ya que es poco probable un ataque formal, con invasión y todo- por parte de Estados Unidos, y de hecho, apesta en muchas ocasiones a eso. Pero cierto o no, el dinero iraní fluye por la frontera con un final incierto. Incluso la Administración Bush es consciente de la necesidad de que Irán intervenga para frenar la guerra sectaria. Quizás sea esa la razón de la cumbre en Ryad, responder más a una petición hecha por Washington a los Saudíes que una iniciativa propia.

También Líbano es otro hervidero donde la influencia política de Irán es cada vez más influyente. Siempre a través de su hermano pequeño, Hezzbollah, que ya no es tan pequeño. El órdago lanzado por el grupo chií para desestabilizar al gobierno libanés puede desencadenar una segunda guerra civil, un tema que tratarán en esta cumbre de Ryad. Pero quizás uno de los temas que más preocupan en los países árabes es la reciente influencia de Irán en Palestina. En muchos hogares palestinos, ahora se ve Al manar, la televisión de Hezzbolah, donde antes se veía Al Jazeera. Los retratos de Ahmed Yasim, líder fundador de Hamas, o de Arafat han sido sustituidos en algunas casas por los de Hassan Nassrallah, que se ha convertido en el nuevo héroe de Oriente Medio, el único que planta cara – sale relativamente victorioso- a Israel. Más aún después del disparate que todos contemplamos este verano en Líbano. Hamas, sunní de ideología, es un actor muy importante en la política palestina, tanto que no se puede prescindir de él. Pero en los últimos años, su relación con Hezzbollah ha crecido y la influencia que el Partido de Dios ejerce sobre él es difícil de medir. El partido libanés tiene una estructura al margen de su organización militar llamadas Brigadas de Resistencia Libanesa con las que da entrenamiento en sus campos a los milicianos de las Brigadas de Izzadin Al Qassam. Operaciones como la que supuso el rapto del soldado israelí Halit este verano obedecen a la línea operativa de una guerrilla, algo en lo que Hamas ha avanzado sorprendentemente usando tácticas muy parecidas a las utilizadas por Hezzbollah en el sur del Líbano. Hamas ha recibido también decenas de millones de dólares y promesas de otras centenas de Irán. Ideológicamente, por absurdo que parezca, cada vez es más influyente la opinión de Teherán en la línea política del Movimiento de Resistencia Islámica palestino. La opinión de los Ayatollahs es muy valorada dentro del Consejo de la Shura, máximo órgano de decisión de Hamas, y su líder, Khaled Meshal lo ha demostrado en varias ocasiones.

Así pues tenemos al menos tres frentes donde parece que Irán tiene desplegados sus tentáculos. Una alianza estratégica con Arabia Saudí quizás convenga a Irán para evitar el aislamiento, pero es más difícil de creer en el régimen saudí, que no tolera la intromisión de los Ayatollahs. No es de extrañar que su influencia asuste a muchos mandatarios árabes. Pero además, el tratado de defensa mutuo Irán-Siria, y la cobertura diplomática que a veces recibe de Rusia hace que algunas fuentes israelíes hablen de otro eje, esta vez entre Irán-Siria-Rusia. Los ensayos nucleares iraníes hacen que medio mundo contenga la respiración y el otro medio empiece a pergeñar formas de ataque militar, donde, sin duda, participarían más de un país árabe. En este contexto la cumbre de Ryad es difícil que ofrezca algo significativamente positivo. Irán es una sub-potencia ideológica y política en auge que no tiene intención de frenar, especialmente después de la lección de Iraq, y por eso le temen los países árabes sunníes, por no hablar de Washington y occidente. Frente a él, no resulta descabellada la idea de un Cuarteto �rabe que intente frenar su influencia. Así que, de ser cierta la información, volveríamos a la política de los ejes, esta vez en Oriente Medio, la zona más convulsa del mundo. Mal presagio. Nunca nos trajo nada bueno las políticas de ejes.