Los gallegos no son iguales

Millán Gómez  

Suele suceder. Los partidos políticos defienden unas medidas cuando están en los bancos de la oposición y luego esas iniciativas se les traspapelan cuando tocan poder. Me imagino que perderán esas propuestas de camino al Parlamento. Galicia es un país emigrante y mucha gente ha tenido que irse de su tierra en busca de su bienestar personal y familiar a otras comunidades de España y al extranjero. Por esta razón, en Galicia sigue habiendo un gran número de electores que viven más allá de lo que popularmente y de forma irónica se conoce como el Telón de Grelos.

 

 El caso es que el próximo domingo 1 de marzo se van a celebrar las elecciones autonómicas en Galicia. Ciudadanos de las cuatro provincias gallegas irán a votar a quien consideren oportuno pero el escrutinio final se va a conocer previsiblemente el lunes 9 de marzo. Recuerden ustedes lo que aconteció hace menos de cuatro años cuando tras los comicios del 19 de junio de 2005 los gallegos no sabíamos quién nos iba a gobernar hasta el lunes 27 de junio. ¿Por qué razón? Porque el voto emigrante tiene en Galicia una importancia capital debido a las razones que comenté anteriormente.

  Concretamente 2.646.872 gallegos están llamados a las urnas. De ese total, el voto emigrante asciende ya a 335.357 personas, lo que supone un incremento de 32.000 votantes con respecto a 2005 y un 44 % más que en las elecciones de 1997. El Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) para las elecciones autonómicas representa un 14,5 % de los votantes. Así, en uno de cada tres ayuntamientos gallegos el voto emigrante supera el 20% del censo dándose el caso de que municipios como Avión y Bande cuenten con más votantes en el CERA que viviendo hoy día en estas localidades, tal y como ha informado “La Voz de Galicia”.

 

 Por lo tanto, puede darse el caso de que los resultados en Galicia lo decidan los muertos o ciudadanos vivos pero manipulados. Hasta estas elecciones, un elector gallego perteneciente al CERA podía votar sin acreditar su identidad y se ha dado el caso de un ciudadano que envió 17 papeletas en las autonómicas de 2005 sin mostrar ningún tipo de documento público que acreditase cómo se llamaba, si podía votar o no, etcétera o que ciudadanos ya fallecidos hayan votado sin que la madre naturaleza haya dado explicaciones de semejante novedad. Una situación de este calibre, huelga decirlo, es más propia de una república bananera que de una sociedad desarrollada y democrática como es, en principio, la gallega.

  

El PP no ha hecho nunca absolutamente nada para cambiar esto. Históricamente ese voto les ha beneficiado porque Fraga es un político carismático para los emigrantes gallegos y durante las dos legislaturas de Aznar (1996-2004) incluso esa fuerza aumentó ya que el PP no sólo gobernaba la Xunta sino también el Gobierno Central. Por ello, durante años y años la oposición gallega ha venido reclamando con justicia unas elecciones limpias, transparentes y propias de un país moderno y democrático. El problema nos lo hemos encontrado cuando el PSOE ha aplicado la misma medicina que durante años aplicó el PP. ¿El motivo? Todo apunta a que como gobiernan la Xunta y el Gobierno Central y ahora el voto exterior les beneficia electoralmente se han olvidado de aquella promesa electoral de permitir que todos los gallegos, independientemente de donde viviesen, pudiesen ejercer su legítimo derecho a votar en urna.  

 

Según los cálculos aparecidos en diversos medios de comunicación, es probable que PSdeG consiga en el extranjero un 65 % de los votos, mientras que el PPdeG alcance poco más del 30 %. Por su parte, el BNG rondaría el 3 % dado que muchos de los emigrantes abandonaron Galicia antes siquiera de que se fundara la formación frentista. Durante esta legislatura, las tres fuerzas políticas con representación en el Parlamento Galego apoyaron conjuntamente una propuesta para solicitar el voto en urna de los emigrantes. La medida fue tumbada por el PSOE en el Congreso. Espero que algún día lo expliquen.

 

 Hace pocos días, el Presidente Touriño habló literalmente de las “irregularidades del voto emigrante”. Me imagino que fue un desliz verbal. Acto seguido, afirmó que se le hacía “un flaco favor al país el cuestionar los resultados electorales”. ¿Si existen irregularidades y existen pruebas flagrantes de manipulación en el voto emigrante los resultados son incuestionables? El único escrutinio indiscutible sería aquel que demostrase que todos los gallegos votan con los mismos derechos y con la misma limpieza democrática. De lo contrario se daría el caso de que el resultado definitivo se sustente en papeletas de electores fallecidos y otros vivos pero adulterados.

 

 Fraga alimentó sus mayorías absolutas con este voto sucio. De hecho, existen serias sospechas de que en las elecciones de 1989, que a la postre supusieron su entrada en la Xunta, su victoria se sostuvo en un voto exterior en la provincia de Ourense que doblaba el resultado de las otras tres provincias y que era manifiestamente superior al escrutinio emigrante en Lugo, A Coruña y Pontevedra. Nunca volvió a repetir ni de lejos aquellos resultados. Por eso me imagino que el PPdeG ha vuelto a sacar a pasear a Fraga por Argentina. Su imagen copa anuncios electorales en autobuses de Buenos Aires. Como lo leen. La dirección del PPdeG con Feijoo a la cabeza piensa que los emigrantes son tontos y que no hay uno que sepa que el candidato es él mismo y no el León de Vilalba. Cómo tiene que estar de desesperado Feijoo para reivindicar la imagen del actual senador y no tratar de transmitir sus propios mensajes.

 

 El cambio político se ha desarrollado de una forma más que razonable con medidas que han mejorado considerablemente la vida diaria de los gallegos. En varios ámbitos, Galicia ha pasado de estar a la cola a mirar al futuro con optimismo pero sigue cojeando de una de sus patas: el derecho de todos los gallegos, independientemente de donde residan actualmente, a votar con seguridad, transparencia y bajo un escrupuloso cuidado a la limpieza democrática.