López Aguilar, si te quieres dir, dite

Chuchango

Esta es una expresión usada en Canarias, para decir “si te quieres ir, vete”. Eso es lo que le podemos decir a López Aguilar, que presentó recientemente su dimisión como secretario general de los socialistas canarios. Desde Madrid fue obligado a dejar el Ministerio de Justicia e ir a Canarias como candidato del partido a la presidencia; los aparatchik del PSOE canario no lo quisieron desde el principio. Pero las urnas sí lo quisieron, hasta el punto de que logró, si no me equivoco, los mejores resultados del PSOE al Parlamento canario, que pasó de ser la tercer fuerza en la Cámara a la primera. Y eso, a pesar de que se notaba que iba obligado por su jefe, Zapatero, pues prefería ser ministro, aunque se conformaría con ser presidente autonómico. Pero no líder de la oposición autonómica. Mucho menos cuando no hay que lidiar contra una opción política en el gobierno canario, sino contra un régimen de corrupción y estulticia. Es decir, en Canarias el juego político no se da entre la derecha españolista, las derechas insularistas y la izquierda, sino entre un régimen de dominio de una oligarquía compuesta de oligofrénicos y mafiosos y quienes no están dispuestos a que ese régimen siga asfixiando a las islas.

La prueba de que son tontos son todas las sentencias en contra que van cosechando en los tribunales las instituciones que gobiernan, algunas por valor de 100 millones de euros (más de 16.000 millones de las antiguas ptas., aunque puede que sea por malos, véase el caso Tebeto). La prueba de que son mafiosos: CC es el tercer partido con más altos cargos implicados en casos de corrupción, según un reciente informe del Fiscal General del Estado. Actualmente un diputado autonómico de CC ha sido condenado, en primera instancia,,por un jurado popular, a cuatro años de prisión,  pero como ha recurrido, el presidente de la Macaronesia considera que todavía le vale la presunción de inocencia. En Arrecife, el PP ha pactado con dos concejales en libertad provisional, que pasaron varios meses en la cárcel debido a sus chanchullos con el plan de ordenación urbanístico de la ciudad… plan, que por cierto, tendrá que aprobar el nuevo equipo de gobierno del que forman parte. También son decenas de altos cargos del PP los que están imputados.

Entre estar conchabados con el régimen y no estarlo, es donde se dirime de verdad el pulso político de las islas. Y López Aguilar ha representado al sector minoritario en el aparato del PSOE canario, pero mayoritario entre los afiliados y en la sociedad canaria que ya no puede más con tanta basura. En este blog ya conté algunas de las jugadas del PP o de CC. Hoy toca el PSC (‘C’ de canario, no de catalán…).

No sé si recordaran que al poco de llegar López Aguilar a Canarias para preparar las elecciones de 2007, presentó una propuesta programática plagiada de Ciutadans. Según las malas lenguas, fueron sus propios compañeros los que le tendieron esta trampa, o por lo menos, la avivaron, así que le dejaron clarito desde el principio que no lo querían. La campaña electoral se basó en denunciar con dureza el régimen corrupto que ahoga las islas. Probablemente, esta expectativa de cambio creíble fue la razón para los buenos resultados electorales. El problema es que una parte del PSC forma parte de ese régimen. Son muchos los cuadros y mandos intermedios que se han beneficiado por activa o por pasiva. La contaminación ha llegado al punto de que en algún momento ha habido que expulsar a cargos públicos del partido, como sucedió con concejales de Sta. Cruz de Tenerife, implicados en el caso de Las Teresitas. Por eso, la llegada de López Aguilar fue tan mal recibida. Hubiese sino mejor perder las elecciones y pactar con CC, manteniendo el régimen, que lo que realmente sucedió: ganar las elecciones sin mayoría absoluta y no poder entrar en el gobierno por no querer bajarse los pantalones. Para muchos de los aparatchik, lo único que los separaba del coche oficial era López Aguilar.

El líder de este sector crítico ha sido Jerónimo Saavedra. Un político al que tenía en muy alta estima, hasta que lo he conocido mejor… Encabezó las listas al ayuntamiento de Las Palmas de GC, que pasó de mayoría absoluta del PP a mayoría absoluta del PSC. Lo tenía difícil, pues como comenté en el post sobre Soria, el desgobierno del PP en la ciudad no sólo vació las arcas, sino que dejó al ayuntamiento con una sucesión de pleitos multimillonarios que va perdiendo en los tribunales. Pero encima, su gestión no ha sido muy buena. Ha habido dos crisis en el gobierno municipal, y no ha sabido encargar algunos conflictos (como el de los guagüeros). Y además, su participación en la vida política canaria ha destacado por criticar a López Aguilar, en vez de criticar al régimen. Pero es una oposición que sólo hace en los medios de comunicación, nunca en los órganos del partido. Sabemos que uno de los problemas que menos perdonan los electores es el de la división interna de los partidos. Pero a Saavedra y su gente esto no les importa, pues ganar con Aguilar al frente es en realidad perder… Como ha dicho el propio Saavedra recientemente, “lo importante no son los votos, sino gobernar”… A lo que podríamos decir que lo importante no es gobernar, sino secar la ciénaga canaria, ya sea en el gobierno o en la oposición. Pero eso no está en la cabeza de Saavedra, que ve la política de las islas como una negociación de señoritos en el casino mientras juegan al dominó.

En el último congreso del PSC Saavedra y sus huestes no se atrevieron a dar la batalla de frente, pues confiaban en que su capacidad de hostigamiento contra Aguilar y la ambición del propio Aguilar terminarían por llevar a su dimisión, como ha sucedido, sin necesidad del coste de oponerse a un secretario general apoyado por Zapatero, por buena parte de la militancia y con un nivel alto de valoración entre la población. López Aguilar tampoco se atrevió a blindar el partido contra la gente de Saavedra, supongo que por no contar con la fuerza suficiente para dar esa batalla.

Esperemos que estos dos años y medio al frente del socialismo canario no sean una anécdota, sino un cambio de rumbo, pues es la única esperanza seria que tienen las islas. Lo importante no es que esté López Aguilar, ni siquiera que ganen los socialistas. Lo importante es acabar con el régimen de la ciénaga. Si la sociedad canaria es capaz de hacer suyo este proyecto político, este periodo no habrá sido en balde. Pero para que el proyecto triunfe los canarios tendremos que pelear como podamos contra políticos estúpidos y corruptos, “empresarios” de la subvención, la recalificación y la licencia, y medios de comunicación absolutamente vendidos. Además, es necesario cambiar un sistema electoral sumamente injusto, en el que un diputado cuesta en Gran Canaria 12,5 veces más votos que en El Hierro, y además, con un sistema de mínimos para contabilizar los votos (6% autonómico, 30% insular) que favorece a CC frente a otras opciones. Por ejemplo, en 2007 CC obtuvo en Gran Canaria el 5,5% de los votos, y un diputado, mientras que Nueva Canarias (más cercana al PSC), con el 11,9% de los votos (46.000), no obtuvo ninguno. Esto se debe a que CC no pasó el filtro insular, pero sí el filtro autonómico, pero NC no pasó ni el autonómico ni el insular. La Agrupación Herreña de Independientes, integrada en CC, sí logró el 30% insular, y con 3.000 votos, logró dos diputados autonómicos…

Queda por ver en qué medida el proyecto de cambio de régimen y de apoyo al PSC quedará dañado por un candidato que ha levantado tanta expectativa y apoyo popular, pero que desde el minuto uno no ha querido quedarse en las islas. Y también cómo afectará la polémica entre el sector que quiere el cambio de régimen y los que chapotean apaciblemente en la ciénaga. Mantener el apoyo popular y la ilusión por acabar con el régimen será el reto que tenga que afrontar quien sea el nuevo secretario general de los socialistas canarios, que se elegirá en junio de 2010.