Lindezas

LBNL

Conocerán seguro la extemporánea recomendación del último informe anual del Banco de España y primero desde que Luis Linde lo gobierna: la derogación del salario mínimo inter-profesional para algunos sectores económicos y poblacionales particularmente afectados por la crisis en forma de desempleo. La primera reflexión que me suscita, no baladí precisamente, es ¿por qué no se ocupa exclusivamente de lo suyo? Es decir, zapatero a tus zapatos.

Cierto es que cada vez está menos clara la función del Banco de España. Perdida ya la potestad de regular la emisión y circulación de la moneda, está a punto (seguramente para finales de año) de perder también la función de supervisor último de las entidades bancarias de nuestro país, también en favor del Banco Central Europeo. La creación del euro fue un proyecto político a escala europea. En cambio, la transferencia de la supervisión bancaria al BCE es resultado directo del fracaso supervisor del Banco de España y otros bancos centrales nacionales que consintieron -cuando no fueron directamente cómplices- la creación de la burbuja inmobiliaria-financiera cuyos trágicos efectos seguimos y seguiremos padeciendo durante mucho tiempo.

De acuerdo, Linde no estaba al frente del Banco en esos tiempos, pero fue Director General del mismo y, a juzgar por sus criterios actuales, no parece que hubiera actuado de manera muy diferente a sus predecesores, cuya inacción fue incompetente  y negligente dado que su deber era precisamente evitar el resultado acaecido, para lo que contaban con múltiples instrumentos.

Linde podría haber asumido el cargo, reconocido explícita o implícitamente la dejadez del Banco de España en los últimos años y marcado un nuevo rumbo, anunciando una supervisión mucho más rigurosa de la actuación de bancos y entidades financieras (al menos hasta que pierda dicha competencia). Por ejemplo, ¿alguien le ha oído decir algo respecto del fraude, de la estafa pura y dura, de las preferentes, en las que directores de sucursal engañaron a sabiendas a miles de ancianos incautos? ¿Ha pedido el Gobernador del Banco de España responsabilidades a los altos directivos de las entidades financieras implicadas en la estafa? Yo no le he oído nada al respecto.

También podría haber deslizado alguna opinión sobre los desahucios. Sí, ya sabemos que si los bancos tienen menos poderes para desahuciar a quien deja de pagar, las hipotecas se encarecen un poco para todos, porque repercutirán el coste extra entre los que pidan nuevas hipotecas. Pero eso no es necesariamente malo, más bien al contrario, dado el crucial papel jugado en la crisis por la sinrazón que llevó a los bancos a tratar de compensar la pérdida de ingresos por la bajada de los tipos de interés a base de conceder un volumen cada vez mayor de hipotecas. Pero también sabemos que cuando el deudor ha sido animado activamente a pedir la hipoteca pese a no cumplir los criterios, el acreedor tiene parte de culpa, que debería asumir proporcionalmente cuando el negocio se tuerce. No sería mala cosa tampoco como incentivo adicional para pensarse dos veces cuándo, cómo y a quién conceden hipotecas.

El lindo Gobernador podría también haber añadido que un desahucio –dejando de lado la dimensión humana trágica- no es positivo en términos económicos. El desahuciado no recibe ningún apoyo para reincorporarse al mercado como consumidor activo sino al contrario, y el banco se queda con un piso vacío que no puede ni vender ni alquilar a un precio similar dado el alto stock de viviendas inútiles. Sería mucho mejor negocio para ambas partes que los bancos ofrecieran moras (un año o dos sin pagar, o pagando la mitad, extendiendo la duración de la hipoteca por el mismo periodo), o quitas (rebajar parte del capital o interés de la deuda). Supondrían pérdidas para los acreedores, pero menores a las que supone su participación en el “banco malo” e indirectamente aliviarían la presión a la baja que afecta a toda la economía.

No, el Gobernador no apunta a ninguna iniciativa similar, ni en ese campo ni en cualquier otro. A lo único que se apunta, sin dudar, es a la ortodoxia del austericidio. Como gastamos por encima de lo que ingresamos, recortemos gastos, sin plantearnos siquiera formas de incrementar los ingresos (por ejemplo la tasa a las transacciones de bolsa). Y como hay mucho paro pese al abaratamiento y flexibilización del despido, que lo iba a remediar, en vez de replantearse la premisa, abaratemos todavía más el trabajo, eliminando el salario mínimo si es necesario y, por supuesto, recortando las cotizaciones sociales asociadas al puesto de trabajo. Ah, y dado que esto último reduce la bolsa de las pensiones, adaptemos la cuantía de las mismas, a la baja por supuesto, a lo que hay en caja, que cada vez es menos.

A mí no me parece mal que el Gobernador del Banco de España gane ochenta mil euros en seis meses. Tengo un amigo que es socio en un bufete de abogados, en el que ha dejado lo mejor de sí durante más de veinte años, que ahora gana más de doscientos mil euros al año. Tenía claro su camino desde el principio, incluidas las espinas a lo largo del mismo y las rosas que le esperaban al final. Me parece bien que el Gobernador del Banco gane un sueldo muy elevado, incluso más elevado que el actual, digamos de medio millón de euros anuales. Y una pensión vitalicia equivalente. Ello respaldaría su independencia frente a los grandes poderes económicos, permitiéndole cantarle las cuarenta, si es necesario –que parece que lo es- a Botín, FG y Fainé, por separado o en grupo, sin miedo a pasar hambre después de dejar el cargo.

Lo que me parece absolutamente inaceptable es que un personaje que gana tanto dinero y que tiene tanta capacidad de ejercer una influencia positiva en la crisis económica que nos está devastando, se limite a seguir el diktat de la ortodoxia austericida, atreviéndose a rebasar los límites de su mandato para meterse en asuntos que no son estrictamente de su competencia, pero sólo para apoyar el mensaje de aquéllos que pese a habernos metido en esta crisis no tienen empacho en tratar de salir ganando con ella, algo que están consiguiendo.

Guárdese sus lindezas para otros, señor Gobernador, que sus mensajes son idénticos a los de Rato, Díaz Ferrán y Blesa, entre otros grandes expertos que han arruinado criminalmente a este país arrimando siempre el ascua a su sardina mientras pretenden abogar por el bien común.