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Jon Salaberría

Cuando escribo estas líneas, lunes 20 de octubre, tanto el Partido Socialista como la opinión publicada hacen balance de la celebración, ayer, de las Elecciones Primarias para la designación de los/as candidatos/as (cabezas de lista) a los comicios autonómicos y locales que se celebrarán en una primavera de 2015 que se atisba ya muy cercana.  Un proceso que pretendía hacer a la militancia socialista copartícipe de las decisiones fundamentales de la organización y, si no superar, al menos modular los mecanismos de pura representatividad con una mayor carga de horizontalidad en la adopción de las mismas. Un compromiso que es, sin duda, el auténtico legado de Alfredo Pérez Rubalcaba en su difícil periplo al frente de la secretaría general. Un compromiso que se ha ido modulando desde su embrionaria conformación en la Conferencia Política del PSOE, y un compromiso que supone un cambio de cultura política: la irrupción de un proceso de decisión que es ajeno a la tradición de los partidos políticos españoles y que, sin embargo, empieza a hacer furor en las más diversas instancias. Desde los iniciales experimentos en los noventa del pasado siglo, los socialistas tienen el mérito de haber sido pioneros en esta forma de participación susceptible, cómo no, de ser mejorada.

 A mejorar porque el Reglamento de Primarias aprobado en Comité Federal para la regulación de esta cita política volvía a incidir en algunas de las exigencias que procuraron que la nominación de Susana Díaz como candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía fuese un paseo triunfal sin urnas, y que suponen de facto poner sordina a un proceso abierto a la ciudadanía y accesible a un mayor número de contendientes. La exigencia de un porcentaje mínimo del 20% de avales sobre censo para acceder a las urnas y el no establecimiento de un tope máximo (el que pueda arrasar, que arrase) determina en la realidad que pocos candidatos/as puedan pasar ese filtro de los avales. Tomemos como ejemplo la provincia de Málaga: en una provincia en la que existen más de una docena de municipios de más de 20.000 habitantes, incluyendo Málaga capital, principalmente localizados en su litoral, sólo en cuatro de ellos se han celebrado primarias para elegir cabeza de lista a las municipales de 2015. Pertenecer al oficialismo (formar parte del aparato de partido, ya local, y provincial, u obtener su respaldo) hace factible no sólo la consecución del umbral de avales del 20%, sino que impide a potenciales concurrentes obtenerlo a su vez, cuando una vez cubiertas las exigencias mínimas se siguen suscribiendo. En Málaga capital, María Gámez, candidata en 2011 y ampliamente derrotada por Francisco de la Torre, obtuvo más del 50% de los avales en la campaña de captación, de forma que no hubo nadie enfrente que se atreviese a iniciar la recogida. En Granada, Paco Cuenca, igualmente candidato en 2011 y derrotado frente al PP, hará su segundo intento en 2015 tras barrer literalmente en la recogida de avales frente a su adversario, Luis de Haro, que se retiró sin llegar al número requerido para la apertura de urnas. 

Formar parte del aparato, pues,  supone cierta ventaja inicial, aunque una vez llegados al momento de la votación, su carácter secreto supone mayores garantías y deja más margen de decisión al militante. Es obvio que hay más libertad personal que en la suscripción del aval. Con todo, de las cuatro grandes localidades malagueñas en las que se han celebrado primarias, sólo en Vélez-Málaga se ha producido la victoria del candidato no oficialista, venciendo el ex delegado de Agricultura de la Junta, Antonio Moreno Ferrer, a su rival, el portavoz municipal Juan Carlos Márquez, por un estrecho margen: 51,27% frente a un 46,52%, respectivamente. Los/as candidatos/as oficialistas vencieron por porcentajes mayores en Ronda (Teresa Valdenebro con el 54,29% de los votos), Fuengirola (Javier García León con  el 66,42% de los votos) y Mijas (Fuensanta Lima con el 68,75% de los votos).  

El otro ingrediente descafeinado ha radicado en el carácter cerrado de la convocatoria en lo que se refiere a las municipales. Sólo la militancia censada ha tenido derecho al sufragio. Si bien en las distintas federaciones se decidía sobre el carácter abierto o cerrado de la convocatoria autonómica, el censo no se ha abierto a la inscripción de no-militantes en las Agrupaciones locales. El anhelo de abrir la organización a una sociedad a la que sirve como instrumento queda en el aire a espera de otras convocatorias, a pesar de que los precedentes en Italia, en Francia o, dentro, en la Comunidad Valenciana, dan pie al optimismo. Las primarias abiertas son un instrumento dinamizador ante el que el aparato de partido sigue adoptando una actitud reticente. Siguen esos tics de matiz endogámico, cuando no un miedo real a no poder controlar lo que esa sociedad civil viva pueda decidir. 

En cuanto a la convocatoria de primarias para designar candidatos a las Comunidades Autónomas, la cita ha sido todavía más light que la convocada para la elección de cabezas de lista municipales. El rígido dominio del aparato ha hecho que en algunas de esas Comunidades el resultado fuese cantado desde mucho antes de la oficialidad de la convocatoria. Los casos de Extremadura y, sobre todo, Madrid, son realmente paradigmáticos. El caso de Tomás Gómez, además, adopta tintes de tragedia política: su inmovilismo y su perseverancia en el error se darán de bruces con la emergencia de fenómenos electorales de nuevo cuño en la izquierda social y política en una Comunidad castigada por casi dos décadas de gobierno popular que generan un dolor social que, esta vez sí, tendrá consecuencias en la conformación de la nueva Asamblea. 

Sólo tres Comunidades celebraron Primarias en este ámbito. En ellas, los candidatos oficialistas ganaron claramente en la Ciudad Autónoma de Ceuta (José Antonio Carracao) y en la Comunidad Foral de Navarra, con la senadora María Chivite ganando a su oponente, la crítica Amanda Acedo, por un contundente 58,59%. En Canarias, una fantástica parlamentaria que perderá el Congreso de los Diputados, Patricia Hernández, se alzó con la victoria con un 38,5% de los sufragios emitidos frente a sus dos contendientes, Gustavo Matos y Carolina Darias. Ha sido en Canarias donde la experiencia de las primarias abiertas ha dado muestra de desajustes y escaso engrase de sus mecanismos de funcionamiento: la anulación por la Ejecutiva Federal de 3.755 inscripciones en el censo de la convocatoria al comprobar que los pagos de la cuota de dos euros para participar en el proceso se hicieron, en numerosos casos, desde la misma tarjeta de crédito o cuenta de Pay-Pal. Este desagradable episodio arroja sombras no sobre el resultado final, sino sobre la capacidad de la organización para facilitar el acceso a sus procesos de decisión a los simpatizantes. La resolución de los recursos deberá arrojar mucha luz de cara a la gran cita abierta que el Partido celebrará en 2015 tras aplazar su previsión inicial de celebración este mismo otoño. No es otra que las primarias abiertas para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno y a las que, momentáneamente, se ha postulado el actual secretario general, Pedro Sánchez Pérez-Castejón.   

Esta cita del día 19 de octubre, en cualquier caso, también arroja lecturas muy positivas de cara al perfeccionamiento del proceso, así como a la necesaria renovación de la oferta electoral de la organización: 

El Partido Socialista, con respecto a la convocatoria electoral de 2011, ha procedido a renovar a un total del 84% de los cabezas de lista de cara a 2015. Un porcentaje con el que el Partido Socialista supera con creces en este ámbito a otras formaciones políticas, especialmente a su gran adversario electoral, el Partido Popular, que ya mantenía el récord de permanencia de numerosos primeros ediles y plantea mejorarlo. El caso de las capitales andaluzas, con alcaldes que repiten en todas las candidaturas y que en algunos casos (Cádiz, Málaga, Almería, etc.) lo hacen en busca de la enésima legislatura consecutiva, es paradigmático. 

– Se produce un rejuvenecimiento significativo de dichas cabeceras de lista. La media de edad de los números uno se estima en 44 años. 

– Los datos de participación invitan al optimismo de cara a futuras convocatorias. Son la muestra fehaciente de que ofrecer más y mejores mecanismos de participación dinamiza a los colectivos e indican que ese es el camino a recorrer. La participación en las primarias locales (cerradas) se estimó finalmente en un total del 81,26% del censo. En cuanto a las primarias autonómicas, la media de participación en las tres circunscripciones regionales alcanzó el 78,31%, siendo la convocatoria abierta en dos de ellas, Canarias y Navarra. 

Como conclusión, la experiencia política de este fin de semana deja sensaciones agridulces en quienes siempre hemos creído en las bondades de este procedimiento democrático: siguen existiendo demasiadas cortapisas para su flexibilidad y apertura, pero donde se han podido celebrar primarias, éstas muestran a las claras su carácter motivador en una época en la que todos los esfuerzos son pocos para poner freno al desafecto ciudadano por los asuntos de la política. Comienza ahora la batalla de los candidatos y candidatas para recuperar el terreno electoral perdido. Pero no pierdan de vista la perspectiva interna: la batalla no acaba aquí y las Primarias Abiertas 2015 podrían no ser la balsa de aceite sobre la que Pedro Sánchez navegue hacia una plácida nominación. Atentos a cierto ambiente gélido de súbita aparición y a incipientes pérdidas de afecto. Miren al sur de vez en cuando… 

Posdata: Todo un post sin hablar de Pablemos es todo un éxito hoy en día. Apúntenme una ronda, que me la he ganado.