Líderes y asesores

Lobisón 

Cuando un líder político tiene una intervención desastrosa, siempre cabe preguntarse en qué medida la responsabilidad es de sus asesores o del propio líder, que no se ha dejado aconsejar bien o no sido capaz de darse cuenta de que las malas compañías le llevaban al desastre. Un ejemplo reciente lo tenemos en el café con leche de Ana Botella. El autor del discurso dio la cara, y además supimos que le habían pagado demasiado bien, pero no sabemos por qué la señora Botella le compró el producto, aunque nos quepa la sospecha de que no vive en el mismo mundo que el resto de los mortales.

Hay un ejemplo mejor aún en la aparición en la Feria del Libro de Guadalajara (México) del actual presidente Peña Nieto, cuando estaba realizando su campaña electoral. Presentar un programa electoral en una feria del libro es una idea un poco original, pero lo grave fue que ni sus asesores ni él parecieron encontrar necesario preparar una serie de títulos para responder a preguntas muy previsibles en ese contexto: ¿qué libros está leyendo ahora usted? ¿Qué libros le han marcado de forma duradera o han sido inolvidables para usted? Interrogado, el candidato Peña Nieto improvisó respuestas más bien torpes e hizo el ridículo, confirmando la extendida percepción de que es hombre más preocupado de la televisión que de la lectura. ¿Ignoró Peña Nieto a sus asesores o estos no tenían sentido común?

En Madrid, el secretario general del PSM, Tomás Gómez, sólo se convierte en noticia por sus pulsos a Alfredo Pérez Rubalcaba. Me consta que sus iniciativas en la política madrileña no encuentran cobertura en los medios de comunicación, pero sus asesores deberían diseñar una estrategia de comunicación distinta, porque Tomás Gómez comienza a recordar a la caricatura del mariscal Murat que ofrece Pérez Reverte en La Sombra del Aguila. Así como Murat no tenía más estrategia que la carga frontal, Gómez sólo tiene la del enfrentamiento con Ferraz.

Pero cabe la duda de que Gómez tenga asesores, más allá de su círculo de confianza en la dirección del PSM y de sus amigos. No están las finanzas partidarias para contratar a nadie, y los voluntarios lo son por amistad o proximidad, lo que les puede llevar a compartir las percepciones del líder, ya que también comparten con él las bofetadas que les llegan de Ferraz y los desdenes de los medios. Sumen a esto el maltrato al que el PP les somete en la Asamblea y se comprenderá que no es raro que anden desorientados y encuentren más vigorizantes las peleas internas.

¿Alguien sabe cuáles son las relaciones reales entre Mariano Rajoy y Pedro Arriola, su supuesto asesor estratégico y electoral? ¿Alguien sabe si el dontancredismo de Rajoy le parece bien a Arriola, o si la naturaleza del líder es indomeñable? De momento sólo se sabe, según la inexistente contabilidad B, que Arriola cobra bastante por sus servicios.