L’H como Bilbao, migrante y movido de siempre

Senyor_G 

Parece que mi ciudad ha cambiado mucho, eso dicen. Lo que es seguro es que andamos en plena campaña de las municipales y que es necesario recordar que en esencia sigue siendo la misma, o por lo menos sus gentes. Se es de l’Hospitalet, pero como en el chiste de los de Bilbao nacemos donde nos da la gana.

 Se va olvidando como eran nuestros abuelos y padres o simplemente como éramos,  es la única explicación para que organizaciones reaccionarias, nacionalistas y xenófobas se pongan al día para hacer su agosto electoral en primavera[i]. Me parece interesante volver a la intervención de Clara Parramón[ii] en la charla organizada por Waslala para hablar del barrio de La Florida de l’Hospitalet después de la Ley de Barrios en febrero de 2010[iii].

Como siempre en estas cosas lo que falte o falle culpa del articulista y todo lo que bueno que haya es cosas de la ponente. Así recogí la intervención de Clara Carme Parramón:

Desde la acción en este su barrio desde ya hace muchos años.
En su turno, Clara nos situó cuando llegó al barrio al barrio de Pubilla Casas con 23 años para quedarse. Es otro barrio de la ciudad justo al lado de La Florida y con el que comparte distrito y características. Está situado más en alto y su gente joven de entonces bajaba al centro social de La Florida de donde surgió la asociación de vecinos, en la que estuvo durante muchos años con algunos de los presentes en el auditorio. En su caso, no tiene identidades múltiples a diferencia de la mayoría de sus vecinos, andaluza y catalana por ejemplo, ella es catalana, no inmigró desde otras zonas de España.

 

¿Qué pasó en los 60 y 70 para que hubiese orgullo de barrio? ¿Qué pasa ahora?
Cuando ella llegó al barrio había unos descampados como los que se podían ver en el vídeo en las entrevistas a los vecinos de Camp Clar (Tarragona), sólo que éstos estaban cuidados y los de entonces eran mucho peores: sucios y llenos de ratas. Sin transporte, sin ambulatorios, una época en que muchas academias hicieron su agosto por la falta de colegios. Si lo viésemos con la mirada de hoy día diríamos que no se podía vivir, los taxis no se atrevían a llegar, aunque desde dentro no se tenía esa percepción. Es el momento de las grandes migraciones durante el franquismo, donde se llega a niveles del 70-80 % de inmigrados en la ciudad. Hoy en día en La Florida-Pubilla Casas se llega al 40% de inmigración, que es mucha pero la mitad de la de entonces. También había quien percibía tal porcentaje como una invasión, eso sí, sólo se comentaba cuando no había alguien de fuera delante, eran los mismos comentarios que hace mucha gente ahora. Es interesante echar un vistazo a los estereotipos de este barrio en la prensa de la época. Nos leyó algunos de la prensa entre 1958 y 1971, y eso que se suponía que en ella el franquismo era una balsa de aceite, el inmigrante (interno) recibía los mismos adjetivos que la del inmigrante actual (de fuera de la UE).

 

Integración
Tanto entonces como ahora la integración se produce en tres fases. En la primera se produce una inserción social, el recién llegado está preocupado por encontrar lo básico: vivienda, trabajo y aprender a moverse en el nuevo entorno. En la segunda es la de la integración social, se base en construir relaciones sociales, basadas en un principio en la familia y el paisanaje dentro de un proceso lento. En la tercera, asentadas las necesidades y relaciones se puede avanzar de forma mucho más potente.

En los 60 y 70 ya había en el barrio bastante gente con el proceso de integración suficientemente desarrollado, con un sitio donde vivir y un trabajo. En el ámbito del trabajo estas personas participan del movimiento obrero que ya tiene una experiencia reivindicativa en la fábrica. Se dan las condiciones entonces para mejorar las condiciones del barrio. Se puede ir a pedir a las AA.VV. que las personas puedan intervenir en la ciudad. Se pude empezar a ver la participación propia en la transformación de un barrio que se va haciendo más de sus vecinos. No se puede obviar en este proceso el contexto de fin del franquismo, en los 70’s-80’s se acelera el proceso para muchas de estas personas de ser de l’Hospitalet, de ser de Catalunya.

Barrio marginal
Ni antes ni ahora La Florida, y Pubilla Casa, han sido barrios marginales. Marginal es estar al margen de. Para el capitalismo es necesario que haya barrios como éstos, paro, trabajo en negro… es lo que engrasa la máquina. Marginal es aquél o aquello que el capitalismo no necesita: indigentes, recogedores de cartón… Claro que es evidente que todo tiene grados, el parado o el sin papeles tienen más riesgo de acabar en la marginalidad. Pero ni antes ni ahora ha sido un barrio marginal, pobre sí, marginal no.
¿Qué hacer?
Pensar en qué hacer para recuperar el orgullo de barrio es fácil de decir y difícil de hacer. Hay que buscar motivos de orgullo en el barrio. Para Clara es relevante la tarea realizada por los colegios Eduard Fontseré y Pau Vila. Experiencias que están protagonizando sus profesores, pero también sus alumnos aunque sean menores. Hay que hacer que el barrio lo sepa y homenajee al profesorado y al alumnado. Hay que aprender de otras experiencias y ante los problemas hay que hablarlos. Y aunque no fuese un problema no le gustó el nombre del primer blog de puto barrio de mierda que sirvió para difundir la charla, ella no puede hablar de mierda para algo que quiere.


[i] Hay quien no lo tiene tan claro http://pronosticoselectorales.blogspot.com/2011/05/elecciones-municipales-2011-ii.html o lo combate http://www.unitatcontraelfeixisme.org

[ii] Clara Carme Parramón es directora del Arxiu Històric de L’Hospitalet y profesora también de Antropología Social y Cultural en la UAB. También ha estudiado la inmigración, pero particularmente la femenina de los años 60 hacia l’Hospitalet, y las luchas antifranquistas, de las cuales formó parte. Fue una de las líderes vecinales de La Florida en los 60. Gracias a ella, y tantos otros, pudimos tener dos colegios públicos en el barrio, el Fontseré i el Ruyra.

[iii] Convocados por Waslala para hablar La Florida después de la Ley de Barrios: ¿De vuelta a la marginalidad? ¿Salimos alguna vez de ella? ¿Vale la pena continuar aquí o nos vamos todos? ¿Queda algo de aquel orgullo de barrio de los 60 o de los 80? ¿Nos afecta lo de Vic? ¿Volveremos a ser un barrio conflictivo? ¿Quién podría liderar ahora una nova batalla por la dignidad, en los barrios pobres?

Allí nos presentamos para escuchar el sábado 06/02/2010 a las 19 horas en su local. Convocados por correo electrónico y mediante dos blogs.  Primero con La Florida puto barrio de mierda y posteriormente autocensurándose y creando La Florida es mejor barrio. Charla más cena.