Lectores engañados y cautivos y, lo que es peor, orientados contra su salud

José Rodríguez

La periodista Rosa Montero ha perpetrado un artículo en El País en el que critica la maldad de las empresas farmacéuticas, la bondad de la homeopatía y una supuesta campaña de médicos en contra de las terapias alternativas.

El artículo es un cúmulo de despropósitos, partiendo de que Rosa Montero no tiene ni la más repajolera idea del nivel de exigencia que tiene un producto farmacéutico convencional para pasar al mercado y la exigencia en demostrar sus efectos terapéuticos con respecto a los productos homeopáticos que pasan al mercado como si fueran agua del grifo (de hecho, técnicamente lo son).

Es cierto que incluso en un sistema como el del peer-review científico y en los controles de resultados ha habido errores. Pero también que el método científico incluye la capacidad de poder detectarlos y corregirlos y que hasta el momento es el mejor sistema para ir acumulando conocimiento sólido en cualquier disciplina.

Comparar este sistema con las pseudomedicinas es pueril. Ningún producto homeopático ha superado un test de doble ciego (donde ni el experimentador ni los sujetos saben quién toma el supuesto medicamento y quién el placebo) y hay numerosos retos como los “suicidios homeopáticos” donde se demuestra que las bases de la homeopatía son pura palabrería sin sentido. La homeopatía no es inocua, sus usuarios muchas veces la utilizan como sustituto de la medicina convencional y abandonan los tratamientos.

Pero el problema no es que Rosa Montero quiera escribir de algo de lo que no tiene ni puñetera idea. Tenemos una serie de opinadores y articulistas que se atreven a opinar sobre aspectos serios que pueden afectar negativamente la salud de sus lectores. Hemos tenido una monja apologizando contra las vacunas, iluminados que venden azúcar y extracto de tomillo para curar el cáncer y más de un periodista con columna alertando de la “persecución de las malvadas farmacéuticas contra la homeopatía”. El problema realmente es que haya medios de comunicación que faciliten y den voz a semejantes zumbados.

Hay una responsabilidad en el comunicador, pero aún más en el medio de comunicación, de que en temas como la salud pública no se digan soberanas tonterías que pongan en riesgo la vida y la salud de los lectores. Lo mismo que no publicarían un artículo alabando la bondad de conducir borracho o de abandonarse a la ludopatía, es igual de descabellado que Rosa Montero y muchos otros puedan publicar semejantes atentados a la salud de terceros.

3 pensamientos en “Lectores engañados y cautivos y, lo que es peor, orientados contra su salud

  1. Para Rosa Montero Boiron no és una empresa y no satura las farmacias de propaganda.
    Por otra parte yo pensaba que la revolución verde eran los abonos químicos…..

  2. Muy de acuerdo con su post. Una de las últimas cosas que dijo Steve Jobs Se refería al gran error de no aceptar terapias contrastadas para su enfermedad, en sí misma , muy dura

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