Las tendencias del CIS

 drodrialbert

 Hace unos días ha sido publicada la encuesta trimestral del CIS, realizada durante el mes de abril, a las puertas de las elecciones municipales y autonómicas, y con la proximidad cada vez mayor de las generales. Nunca había existido en este país tanta expectación respecto a las encuestas, sobre todo debido al terremoto que ha supuesto la irrupción y ascenso de nuevas fuerzas políticas. Las tendencias de cambio parecen acelerarse y el mapa político anda lejos del estatismo de otros tiempos. 

El análisis de este sondeo debe hacerse con más cautela de la habitual. Es evidente que la cocina siempre ha sido un elemento clave en las encuestas, pero ahora si cabe lo es más, debido a la ausencia del recuerdo de voto de ciertos partidos. Si a esto le sumamos la incertidumbre de los tiempos que vivimos, la existencia de diversos tipos de comicios y los vaivenes en las preferencias de los votantes, la prudencia ha de ser máxima. No obstante, a nadie se le escapa la fuerza de los números, sobre todo a la hora de marcar algunas tendencias interesantes, que intento comentar a continuación. 

El PP sigue cayendo paulatinamente en el último año, desde el 30% en julio de 2014 hasta el 25.6% de la actualidad. Para un partido que gobierna con mayoría absoluta de escaños (que no de votos), la caída es considerable. Si sigue siendo primera fuerza es sin duda por la fragmentación que existe por debajo. Pero es primera fuerza, pese a su corrupción sistemática, a la desigualdad creciente y a las políticas de austericidio. Verlo en cabeza en los sondeos en Madrid y Valencia resulta chocante, incluso valleinclanesco. Esto hace que debamos recordar que las posiciones más reaccionarias siguen teniendo su buen grupo de fieles partidarios, y que los procesos de ruptura no se van a producir de la noche al día, como algunos bienintencionados optimistas han intentado proclamar. 

El PSOE viene haciendo la ola en las últimas cuatro encuestas. Del 21.2% de julio de 2014 al 24.3% de la actualidad, pasando por el 23.5% y el 22.2%. Es la fuerza política con la trayectoria de fondo más estable, aunque sea en un pozo histórico de intención de voto. El repunte de la actualidad puede generar desde una moderada satisfacción  hasta una inmensa esperanza de verse casi a rueda del PP y con el resto de ciclistas que le persiguen un poco más lejos. Las elecciones andaluzas parecen haberle insuflado oxígeno, y el hecho de que las polémicas se centren más en el resto de corredores le hace pasar más desapercibido, lo que en política a veces es bueno. Pero no debe relajarse, pues los contenciosos pueden llegar a la propia casa cuando uno menos se lo espera. 

La curva de Podemos semeja una montaña, cuyas bases se hallan en julio de 2014 (con un 15.2%) y en la actualidad (con un 16.5%), y cuya cúspide pasa por dos trimestres que le otorgan un 23.9%. Más que un pico, parece un volcán. Lo que ignoramos es si tras el volcán viene una llanura, una nueva ascensión o la caída a nivel de mar. Es como el ciclista que intenta arrancar desde atrás, no mide sus fuerzas y se queda clavado. Pero cuando los de arriba no están finos, vaya usted a saber si intentará demarrar nuevamente. Podemos está reconociendo errores, especialmente el de no haber sabido transmitir con claridad su propuesta electoral. Aguardamos con expectación lo que puede ocurrir cuando se clarifique su programa. 

Lo de Ciudadanos es bastante insólito. Pasa del 3.1% en enero de 2015 al 13.8% de ahora. Mejor no calcular la pendiente de la cuesta porque da un poco de vértigo. Parecía que Podemos iba a batir récords en cuanto a irrupciones se refiere, pero el señor Rivera viene por detrás como una auténtica moto. Algunos denuncian que es la misma moto que antes lucía el PP pero con algunos retoques de pintura y accesorios, mientras otros amagan con subirse al cohete sin detenerse demasiado en su contemplación. Ciudadanos es la constatación de que los mass media siguen conservando una enorme influencia sobre el estado anímico de buena parte del electorado. 

Más lejos viene Izquierda Unida, que sobrepasaba el 10% en la primera mitad del 2014 y ahora lleva seis meses instalada en torno al 5%. El ascenso de Podemos sin duda le perjudicó, y sin embargo su descenso no le está beneficiando. No cabe duda de que las divisiones internas, especialmente la que se vive en Madrid, no están ayudando a esta formación política, pese a tener como candidato a Alberto Garzón, el político español que fue más valorado en el debate del estado de la nación. 

El que sí está alcanzado el nivel del mar es UPyD, que sumaba un 9.2% en enero de 2014 y se encuentra ahora en un 1.9%. Es obvio que Ciudadanos le roba prácticamente todo el electorado. Es paradójico que hace sólo unos meses el partido de Rosa Díez optara por rechazar cualquier tipo de acuerdo con el de Albert Rivera. A veces es complicado prever el futuro más inmediato. 

Más allá de la prudencia con la que hemos de acoger estos datos, dentro de unos días tendremos resultados reales de las elecciones municipales y autonómicas. La formación de nuevos gobiernos será muy compleja, y determinante para conocer de qué pie cojean los nuevos partidos. Para la mayoría, la meta más inmediata se sitúa en las próximas legislativas. Hay algunos que llegan justos de fuerzas, otros que van haciendo la goma y otros que podrían pasarse de frenada. El pronóstico no es fácil y todo sigue muy abierto.