Las leyendas urbanas de Artur Mas

Ddrodrialbert 

Quedan menos de dos meses para la celebración de las elecciones catalanas del 27 de septiembre, y la creación de las candidaturas ‘Junts Pel Sí’ y ‘Catalunya Si Es Pot’ reconfiguran el mapa político del país. Por un lado, CDC, una vez desprendida de sus díscolos socios de UDC, emprende su proceso de refundación con el apoyo de una ERC que entra en modo kamikaze, y de dos entidades (ANC y Ómnium) que sacrifican su pluralidad en aras de la lista del actual Presidente. Por otro lado, ICV y EUiA se alían con Podem, en una continuidad del proceso de confluencia que tuvo lugar con gran éxito en municipios como Barcelona. 

La candidatura de Artur Mas, ya en plena precampaña, ha comenzado con algunos tics que resultan muy preocupantes, como el hecho de colocar en el número uno a un candidato que ni siquiera ha demostrado conocer el acuerdo de que Mas tiene blindado el acceso a la presidencia (si ganan las elecciones). En este artículo, sin embargo, me gustaría analizar tres aspectos centrales de la propuesta política de ‘Junts Pel Sí’, que me parecen extremadamente inquietantes, además de estar inspiradas en supuestos de dudosa racionalidad. De ahí que les llame ‘leyendas urbanas’. 

En primer lugar, pretenden identificar a Catalunya con su candidatura. Esto no es nuevo, porque CiU ya lo ha intentado durante muchos años. Pero el hecho de utilizar el Palau de la Generalitat o el Museu de Història como lugares para anunciar sus acuerdos es realmente escandaloso. Así mismo, el discurso político de CDC trata de unificar a todo el resto de formación políticas (excepto las CUP) como enemigos del país. No hay más que asomarse a las redes sociales para comprobar como el nivel de crispación está alcanzando cotas muy poco edificantes. 

En segundo lugar, la DUI (Declaración Unilateral de Independencia). Hace unos meses, en Catalunya había un acuerdo bastante amplio en torno a la defensa del derecho a decidir. Se convocó una consulta que, como ya sabemos, fue prohibida por el Tribunal Constitucional. Y el President Artur Mas optó por acatar la sentencia y afirmar que el Gobierno de Catalunya no podía transgredir el marco legal español. Poco más tarde, el mismo Mas aspira a seguir siendo Presidente renunciando al referéndum y postulando directamente la DUI. Debería explicarnos si esta nueva propuesta de independencia es más coherente con las leyes de España. En caso contrario, debería reconocer que cometió un enorme error político al respetar la injerencia del alto Tribunal, retirarse del mundo político y dejar paso a personas con mayor coherencia. 

Finalmente, la afirmación de que los problemas sociales de Catalunya obedecen a la discriminación financiera respecto a España. Me gustaría profundizar un poco más en este tema y hacerlo con un mínimo rigor. Según la Generalitat de Catalunya, el déficit fiscal catalán oscila entre los 11.000 y los 16.000 millones de euros. Una parte de ese trasvase puede considerarse justo debido a las desigualdades existentes entre Comunidades Autónomas. Pero la cantidad total es a todas luces excesiva. Si, por ejemplo, extrapoláramos los topes establecidos en el modelo federal alemán (bastante desarrollado en estos aspectos) el déficit máximo catalán debería situarse en 8.000 millones de euros. Por tanto, existiría un sobredéficit difícilmente justificable de entre 3.000 y 8.000 millones.

Si Catalunya destinara un 30% de esos recursos a gasto social (la media de la UE-15), su inversión estaría entre los 931 y los 2.485 millones de euros, cifras que representan entre un 6% y un 16% del total del déficit social que arrastra Catalunya respecto a la misma UE-15. Dicho de otra manera, y pese a la dificultad de proporcionar datos exactos, la gran distancia entre el gasto social catalán y el europeo se explica sólo parcialmente por la discriminación en cuanto a su financiación desde España. 

La clave para entender el subdesarrollo social de Catalunya está en la regresividad del sistema fiscal español y en el fraude masivo de las clases altas. En España, los ingresos derivados de impuestos están ocho puntos por debajo de la zona euro, y esta es la brecha que explica nuestras insuficiencias a la hora de financiar políticas sociales. Pues bien, el sistema fiscal español ha sido diseñado con el apoyo decisivo de CiU. En este sentido, resulta de un cinismo insoportable que los máximos culpables de nuestras miserias sociales utilicen la bandera de Catalunya para ocultar su responsabilidad y manipular la realidad económica.

Artur Mas y CDC están utilizando la crispación, profundizando la fractura social y sustentando su relato en unas incoherencias mayúsculas y una falta de rigor poco compatibles con un debate serio. Las elecciones del 27 de septiembre representan un momento ideal para derrotarle y conseguir que Catalunya inicie una nueva fase basada en el rescate social, la regeneración democrática y la recuperación de la consulta como forma de concretar el derecho a decidir.