Las clases medias

Lobisón

En El País del día 29 aparecía un artículo cuyo titular era Las protestas agitan los países más pujantes de Latinoamérica: tras Chile y Brasil, Perú vive nuevas movilizaciones de jóvenes de clase media. Para más inri, en la portada de la edición digital el titular se ilustraba con el forcejeo entre un policía y un indígena o mestizo peruano con muy poco aspecto de clase media y no demasiado joven. Pero aun así es bastante probable que los jóvenes de clase media sean el núcleo de esos movimientos de protesta: nada que objetar en este sentido.

Lo más discutible es que parece que las clases medias están de moda y sirven para explicarlo todo, combinándolas con la pujanza económica y la escasa legitimidad y/o calidad de la política. Algo de eso hay, pero convendría distinguir para saber de qué estamos hablando en cada caso. Podemos empezar por el problema de la baja legitimidad o calidad de la política. Parece, a juzgar por las encuestas en España, que ése no es un problema específicamente latinoamericano, y que no está relacionado con la pujanza económica.

Pero, además, en las protestas de Perú parece estar participando lo que podríamos llamar una clase media clásica, que no es fruto del crecimiento económico y que protesta contra los gobernantes porque los ve enredados en el juego de sus intereses y de espaldas a las reglas de juego de la democracia. Las protestas peruanas, aunque se producen en un contexto nuevo, recuerdan bastante a la ‘rebelión de los forajidos’ que se llevó por delante a Lucio Gutiérrez,  presidente de Ecuador, hace ocho años, por los tejemanejes de su gobierno, sin pujanza económica ni aparición de nuevas clases medias.

En cambio, en Chile y Brasil sí han surgido unas nuevas clases medias, que además no sólo protestan —al menos inicialmente— por una mejor democracia, sino que exigen que el Estado resuelva problemas que ponen en riesgo su nuevo estatus social y la posibilidad de consolidarlo y trasmitirlo a los hijos. El problema que dos tercios de esas nuevas clases medias son vulnerables tanto a la pérdida de pujanza del crecimiento económico como a la baja calidad y/o excesivo precio de la educación, la sanidad y el transporte urbano. Los jóvenes de las clases medias vulnerables son un nuevo actor social y pueden dar origen a una reconfiguración del mapa político en sus países.

Como intenté sugerir en un artículo anterior en DC, es muy posible que las movilizaciones en Brasil y Chile provoquen un efecto de imitación en otros países, como es muy posible que la primavera árabe haya influido en las movilizaciones de Turquía contra Erdogan. Pero sería bueno no quedarse en las estrategias y su imitación, ni en la coincidencia mayor o menor de los objetivos, y buscar las raíces sociológicas de las diferentes movilizaciones, sin dejarnos llevar de la tentación del titular espectacular que confunde más de lo que explica.