Las “alternativas del Aparato”

 Guridi 

Saludos a todos y a todas. Lamentablemente, como predije, la espuma generada por la gaseosa Conferencia Política, ha desaparecido muy pronto y sólo nos queda seguir el imparable ascenso de Susana Díaz, que ya se ha quitado de en medio a Mario Jiménez y nos ha sorprendido ayer al resucitar en su ejecutiva a gente a la que creíamos desaparecida hace ya bastante tiempo.

Este advenimiento de la Presidenta de Andalucía deja más en evidencia a los posibles candidatos de las hipotéticas primarias socialistas, que empiezan a cansar al público por su exceso de cautela y la debilidad de sus argumentos. Sin embargo, no hemos de engañarnos. En Ferraz, conscientes de su propia debilidad, cada movimiento de los “candidatables” crea angustiosas olas de histeria. Hechos que son acogidos con un mohín de desprecio por la ciudadanía, como el éxodo a Miami de Carme Chacón, son tomados en Ferraz como una jugada maestra, por lo que corren a pedir a gritos al curandero Varela, para que les ponga el termómetro de otra lectura surrealista de las encuestas.

Otro motivo para la histeria es el alejamiento de Patxi López. Desde que Rubalcaba se riese en su cara, en la Ejecutiva en la que el vasco le recordó sus promesas en el Congreso de Sevilla, el ex-lehendakari y su gente han empezado a mover ficha y a alejarse de las moquetas de Ferraz. Todas esas risas se debían al convencimiento de Rubalcaba de que puede llegar a las Primarias y ser el único candidato a éstas, como en 2011. Pero ahora todo son dudas y en Ferraz no tienen tan claro que Patxi López (y sobre todo, Rodolfo Ares) respete sus cabezas al hacerse con el poder. Sobre todo, después de haberse pasado un año entero poniéndole de tonto a sus espaldas.

Además, al candidato al que más temen es precisamente al que más reticencia ha demostrado a la hora de promocionarse y postularse como solución a los problemas de la socialdemocracia: Eduardo Madina. Rubalcaba, Valenciano y Óscar López están convencidos de que les ganaría en cualquier elección de primarias. Y los intentos por amedrentarle, como el acoso de patio de instituto en el patio de Congreso por parte de Elena Valenciano y sus amiguitas, han terminado por volverse en contra de la pandilla. Puede que Edu “no tenga huevos”, como no paran de repetir, pero parece tener más apoyo y simpatías que el aguerrido grupo dirigente.

Aún así, existe otra constante dentro de la actual dirección y de sus simpatizantes: están encantados de conocerse, así que tenemos a dos voluntarios que ya se han encargado de filtrar a la prensa sus virtudes: Pedro Sánchez y Juan Moscoso (hijo). Dos personajes que aún no son cincuentones y que, junto a David Jiménez Glück, formaban parte del grupito de jóvenes atractivos, con idiomas y trajes a la moda que encabezaba Carlos Mulas, el “alter ego” de Amy Martin.

Pedro Sánchez es un tipo guapo y ambicioso, por lo tanto, dispuesto a dejarse querer por Pepe Blanco, que siempre ha admirado cierto tipo de cualidades en las personas. En su etapa como concejal en Madrid se le recuerda por encizañar a la gente como pasatiempo. En su trabajo en Ferraz como gurú económico, se le conoce por pedir a los demás que le escriban las cosas, porque “yo no tengo ni puta idea, ni sé decirlo tan bien como tú”. Pero le encantan los piropos y los periodistas saben que sus filtraciones salen bien baratas. De hecho, aún se recuerda con mucho cachondeo cómo escaló puestos en la lista de Madrid, filtrando (de mutuo acuerdo con Elena Valenciano) a El País, que era el candidato favorito por Juventudes Socialistas. A sus 40 y pico años. Comprobó con consternación cómo no llegaba a ser elegido diputado y cómo se quedaba fuera de la Ejecutiva del PSOE en el Congreso de Sevilla. Eterno posible candidato a enfrentarse a Tomás Gómez, rehúye el enfrentamiento todo lo que puede. Primero, porque Tomás también es un tipo guapo. Y segundo, porque el de Parla ya se encargó de hacerle pupa y dejarle en ridículo, al demostrar delante de todo el mundo que es un filtrador compulsivo. Todo esto sigue sin desanimar a Pedro Sánchez, que continúa siendo un tipo guapo y, aunque tiene miedo a Tomás Gómez, sí se ve con valor para ser candidato a Presidente del Gobierno. Total, salir bien en las fotos y decir con cara seria las ideas que ha copiado a otros le ha dado buenos resultados hasta ahora. Estos días anda metido en reuniones con Antonio Hernando, César Luena y Pepe Blanco. A lo mejor, entre los cuatro, se aproximan a parir una sola idea de izquierdas.

Juan Moscoso del Prado es hijo del ex-ministro Javier Moscoso. Habla idiomas, ha ido a colegios de pago, fracasó como candidato a la alcaldía de Pamplona y le encantan las relaciones internacionales. Juan, íntimo amigo de Carlos Mulas, comparte algunos de sus rasgos; entre ellos, considerar a las cabezas dirigentes del PSOE como una panda de palurdos impresionables y a la militancia, como chusma acrítica que llena mítines. Moscoso (hijo), a diferencia de Pedro Sánchez, sí que es un tipo listo. Así que se dedica a filtrar a la prensa las opiniones de los amigos de Papá. Tal vez recordéis el siguiente titular: Almunia contra Madina: “No puede ser candidato alguien de primero de BUP”. Bueno, pues la siguiente ocasión en la que veáis un titular parecido, tened por seguro de quién viene la información. Moscoso (hijo), miembro de la Comisión Ejecutiva Federal y diputado, comparte con sus compañeros de ejecutiva su miedo histérico a Madina y una excelente opinión sobre sí mismo. Así que, una vez puesto en duda que “el obrerazo” de Patxi López sea el candidato del aparato, está empezando a mover fichas, tirando de sus contactos en el mundo de las finanzas y en la Unión Europea. O si no, se los inventa directamente, filtrando cosas como que es el favorito de viejas glorias como Javier Solana o Felipe González. Falso en ambos casos.

Así que… ¿quién será el candidato del aparato? Rubalcaba tiene un nombre en la cabeza: Alfredo Pérez Rubalcaba. Las estrategias de indefinición, aplazamientos y dilaciones sólo tienen como objetivo esperar a que las aguas se calmen y forzar todo lo posible la maquinaria del PSOE para ser candidato único a las primarias y, si no, ganar éstas dividiendo el voto de los descontentos para ser el candidato más votado. Aunque sea con un 30% de los votos. A Rubalcaba no le preocupa que las primarias sean abiertas, lo que le preocuparía es que fueran a dos vueltas. Mientras tanto, se encarga de sonreír y musitar evasivas, dejando que la alegre muchachada que le acompaña se siga apuñalando entre ellos.