La última humillación al PSC

José Rodríguez

Desde el pequeño acto de rebeldía sin trascendencia que hicieron los diputados del PSC votando en contra de la investidura de Rajoy, la gestora del PSOE ha ido sometiendo a humillaciones a este partido “hermano”.

El nivel de humillación que la gestora del PSOE somete al PSC es impresionante. Sabe que el PSC si quiere participar en el próximo congreso ha de ser dócil y someterse a la dirección interina de Ferraz. Desde el PSC, Iceta sabe que ha de tragar con todo o no podrá participar del proyecto del PSOE y facilitar el retorno de Pedro Sánchez. Por otro lado una gestora, para nada neutral, está buscando el mecanismo para que el PSC claudique y se rebele para poder sancionarle y expulsar a sus militantes de la participación en el próximo Congreso.

La última humillación nace de boca del portavoz de la gestora, diciendo que el PSC ha de consultar con el PSOE todo acuerdo que haga a nivel de Catalunya. Esto es una clara violación del protocolo de federación del PSOE con el PSC, en el que se reconoce al PSC plena soberanía en cuanto a sus políticas de pactos y las líneas a seguir en Catalunya. Y no pretende ser una violación puntual, sino hacerla sistemática.

El PSC ha sido hasta ahora un partido soberano, con sus estatutos que mantiene un acuerdo bilateral de igual a igual con el PSOE. Ese acuerdo ha sido más que fructífero para el PSOE, ha garantizado gobiernos en el estado español, siendo Catalunya uno de los dos graneros de votos del PSOE. Además, en Catalunya ese acuerdo ha facilitado que la vía autonomista y federal pudiera tener un desarrollo.

Para sectores del PSOE, en cambio, el PSC es algo incómodo. El nacionalismo banal español que ha logrado imbuir todas las instituciones de España, hace que cualquier cosa que no encaje en la visión centralista y unicista de España sea tildada como una molestia. Y eso ha sido el PSC para muchos. Hasta el momento, el PSC lograba defender su independencia y la soberanía de su acción política en Catalunya. Pero ahora la gestora tiene por fin al PSC allí donde quiere. Obligado a callar y a firmar lo que sea para poder sobrevivir hasta el Congreso del 2017.

La humillación de la gestora al PSC le pasará factura a este y al propio PSOE. Pero ese no es el problema. El PSOE está tan lejos de la realidad política catalana, tan alejado de una sociedad diferente, más compleja y plural como la catalana, que el PSOE va a transformarse en un partido, no ya minoritario, sino marciano para la política catalana. De ser el partido sin el que no se explican los últimos 40 años de política en Catalunya, pasará a ser una mera rémora del pasado.

La humillación al PSC no es solo una humillación a los socialistas catalanes, la muerte de todo proyecto federal y que el PSOE sea útil para resolver el problema catalán. La humillación al PSC hará del PSOE el partido más marciano en la política catalana.

Solo un recordatorio. Eslovaquia se separó de Chequia en el momento que los partidos socialistas checo y eslovaco se separaron. La humillación del PSC puede ser la antesala de que eso termine pasando en Catalunya.