La batalla final de Bangkok

Dani Farrús

Las calles de Bangkok vuelven a rugir y gritar; se vuelven a llenar de humo y de policías antidisturbios. Bangkok vuelve a ser centro de las noticias, otra vez. Imágenes de disturbios y de muertos; vuelos cancelados por falta de viajeros y avisos de muchos países pidiendo precaución a la hora de viajar al país. Después de una época de calma, la división en la sociedad tailandesa se vuelve a hacer evidente y radical. Porque hay una parte de la sociedad que pide la renuncia del gobierno elegido democráticamente, otra vez.

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Y nos vamos acercando a fechas que parece que serán decisivas y que, otra vez, la enésima, podrían cambiar la historia política del país, de esta democracia a la tailandesa: hoy día 13 de enero la oposición ha preparado lo que denominan “Operation Bangkok Shutdown” (Operación Apagón de Bangkok) donde pretenden paralizar la ciudad totalmente. Los afines al gobierno también han preparado movilizaciones y manifestaciones masivas para hoy, aunque en otras zonas del país, para evitar las confrontaciones. Demostraciones de fuerza y de multitudes. A ver quién grita más fuerte, quien consigue arrastrar más gente, liarla más.

Y para el día 2 de febrero hay unas nuevas elecciones anticipadas convocadas después de la disolución del Parlamento por parte del rey a solicitud de la Primera Ministra Yingluck Shinawatra, en respuesta a las masivas protestas contra el gobierno; ante éstas, y del hecho de que hay una gran parte de la sociedad que muestra su descontento, la Primera Ministra, en un gesto intentando la pacificación, el acercamiento de posiciones y de voluntad realmente democrática, decidió que se harían elecciones para que el pueblo hablara en las urnas, y decidiera otra vez, pero la oposición no acepta esta salida democrática y dicen que no tienen bastante (¿quizás porque saben que tienen todos los número para volver a perder?) y que lo que quieren es borrar cualquier signo y  lo que queda de lo que denominan el “régimen de Thaksin“. Piden que gobierne el país un “consejo del pueblo” (no elegido en elecciones). Democracia a la tailandesa.

¿Qué pasará en los próximos días y semanas en Tailandia? ¿Será el principio de otra época oscura de violencia y división de un país que siempre parece al borde de una guerra civil? ¿O finalmente se llegará a una conciliación nacional, a una paz definitiva y al final de esta fractura social? No es por ser pesimistas, pero un final feliz de esta película que ya hace demasiado que dura y que tiene demasiadas partes, parece muy improbable.

Vamos por partes:

¿Pero que pasa en Tailandia? ¿Quién coño son los rojos? ¿Y los amarillos? ¿Y los negros? ¿Por qué esta historia se repite cada pocos años? ¿Quién es este Thaksin que está en el centro de la política tailandesa, a pesar de que hace años que está en el exilio? Como todas las historias de la historia, todo es muy complejo y para explicarlo con todos los detalles y matices se tendría que escribir un libro, y un servidor no es (¡¡¡ni mucho menos!!!) un experto, pero haré una pequeña (y muy simple) cronología de los últimos años para ver, de forma esquemática, lo que ha ido pasando y llevándonos a donde estamos ahora.

Primero, ¿quién es Thaksin Shinawatra?

Pues era un hombre de negocios multimillonario que saltó a la política y que en las elecciones de 2001 ganó el cargo de Primer Ministro. Por un lado, fue el primero en preocuparse por los pobres/clases rurales de Tailandia, sobre todo del nordeste del país, que siempre habían sido olvidados; estas políticas hicieron que sea llamado populista, pero la verdad es que fue un gran cambio para miles (sino millones de personas): los camisas rojas, (reunidos bajo la organización llamada Frente Unido por la Democracia contra la Dictadura) sus seguidores, son en gran parte de aquella zona pobre de Tailandia, pero también gente humilde y trabajadora de la capital y otras zonas de Tailandia, que ven en Thaksin, el político que finalmente se preocupó de las condiciones de las clases bajas, y mejoró sus vidas, por esto, continúa ganando (él o los suyos) las elecciones. Aún así, no es ningún héroe socialista ni es comparable con dirigentes como Morales o Chávez, no deja de ser un multimillonario con muchas acusaciones de corrupción detrás a pesar de que, ¿debe haber algún político tailandés que no esté salpicado por la corrupción?). Fue propietario por un breve periodo del equipo de fútbol de la Premier inglesa Manchester City, uno de sus caprichos. Acusado por organizaciones internacionales de violar los derechos humanos en temas como la lucha contra la droga, o el conflicto con los independentistas musulmanes al sur de Tailandia. Por lo tanto, como todo en todas partes, nada es blanco ni negro.

Entonces, los camisas amarillas son…

La oposición, los antithaksin, monárquicos, clases medias y altas, occidentalizadas, su partido principal es el Partido Demócrata. Son los que pierden las elecciones una y otra vez, y una y otra vez quieren tumbar al gobierno, a pesar de que se consideran los verdaderos demócratas (sic). Estos grupos opositores se agrupan bajo el nombre del Comité de reforma democrática del Pueblo.

Vamos ahora con un poco de cronología:

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2001: El partido de Thaksin gana las elecciones por paliza.

2005: Thaksin vuelve a arrasar. Gran campaña contra Thaksin y su partido, acusándolo de corrupción, de violar los derechos humanos, de especulación, de delitos de lesa majestad (insultar el rey),… por lo cual disuelve el Gobierno y se convocan nuevas elecciones.

2006: El partido de Thaksin vuelve a ganar de calle, a pesar de que esta vez hubo una abstención muy alta, convocada por la oposición. Hay muchas protestas, que llevan al rey a anular las elecciones; se convocan unas nuevas pero antes de que se lleven a cabo, los militares toman el poder.

2007: Nuevas elecciones, pero con el partido de Thaksin declarado ilegal, todos sus altos dirigentes tienen prohibición de presentarse. Se forma un nuevo partido con militantes y seguidores del partido ilegalizado que sufre los intentos de los militares de ilegalizarlo también, pero al final, a pesar de todos estos impedimentos, vuelven a ganar las elecciones.

2008: Protestas de los amarillos contra el gobierno otra vez; cierre de aeropuertos, enfrentamientos y bombas. Como consecuencia, por una suma de acciones de la oposición, los tribunales, el ejército y la monarquía, el Rey en 2009 proclama Abhisit Vejjajiva, líder opositor, como Primer Ministro. Hay quién lo denomina “golpe judicial”.

2010: Las protestas de los camisas rojas contra este gobierno no elegido democráticamente van aumentando y también la violencia acabando en bastantes personas muertas y la destrucción de edificios. El conflicto llega a un punto de una violencia extrema y una polarización social muy radical.

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2011: Se celebran elecciones generales en que gana (con 48%, frente al 35% de la oposición) Yingluck Shinawatra, hermana de Thaksin y primera mujer que llega a Primera Ministra tailandesa.

2012 hasta ahora.

Desde entonces, este gobierno ha intentado ser neutro e intentar tener a todo el mundo contento, evitar nuevos conflictos y protestas. Pero, este 2013, un proyecto de Ley de Amnistía para los encarcelados por los conflictos políticos desde el golpe de 2006 vuelve a encender la llama de las manifestaciones, los enfrentamientos y las llamadas al gobierno a renunciar. Esta vez los camisas amarillas (que han cambiado el color monárquico por el negro) acusan en el gobierno de querer facilitar el retorno de Thaksin en Tailandia con esta ley. A donde estamos ahora se ha llegado, con estas paralizaciones y manifestaciones, con estas elecciones convocadas para el mes próximo que no son bastante para la oposición. Además, el hecho de que el Rey ya tenga 85 años y sea de salud frágil, añade otro elemento de desconcierto al futuro del país.

Pequeña anécdota personal.

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Buscando por los puestos de merchandising de los protestantes, al Monumento por la Democracia, ¡uf!, de Bangkok, me sorprende ver que han empezado a usar la V de Vendetta como símbolo. Me sorprende por las características de los protestantes y por que la V aparece junto a las chapas a favor del Rey. En uno de los muchísimos puestos de material político de todo tipo (son peores que los independentistas, en cantidad de puestos y merchandising, que ya es decir :-)) compro un par de cosas de la V, para la colección de zarandajas políticas; cómo están contentísimos al estar vendiendo aquello a un farang, les enseño mi tatuaje de la V y se ponen todavía más contentos, charlan entre ellos, señalan, y uno de ellos, con una camiseta con el personaje en cuestión, dice: “very good, very good!!! Joker! Joker!“.

Nota: Dani Farrús ha estado mucho tiempo viajando por diversos países, sobre todo de Asía. Actualmente vive en Indonesia (Isla de Flores) después de residir y trabajar los últimos años en Tailandia. Las fotos que ilustran el artículo son suyas.