La UE: soberanía efectiva

La UE: soberanía efectiva

Si echamos la vista atrás en este foro, durante los últimos meses se ha demostrado un gran interés por la Unión Europea, no sólo por el incombustible en estos temas Lluís Camprubí, sino también en muchos de los puntos tratados por otros como LNBL o incluso David Rodríguez, que se ha sumado abordando concretamente su moneda única “¿Salir del euro?”.

Se ha puesto de moda el apelar a las soberanías como solución para cualquier tema, sobre todo por aquí en Catalunya, pero no sólo. Pero lo mismo que se dice esto, otro día se apela a la coordinación entre estados u otros entes. Lo mismo un día se apela a un parlamento europeo con atribuciones plenas como otro se plantea para España un modelo confederal, cuando para confederal está la organización de la UE, o a mí me lo parece, lo que complica a veces las salidas a la izquierda para la UE. A mí me da la impresión de que muchas de las decisiones que achacamos a Bruselas como si allí hubiese un gobierno pleno son fruto de hecho de reuniones y sistemas de decisión entre los diversos gobiernos integrantes, auténtica confederalidad de la que muchos gobiernos parecen desentenderse en los efectos de sus decisiones. De ahí a veces la dificultad de un cambio de rumbo hacia la izquierda de la UE; harían falta varios gobiernos a la vez para los cambios, pero aun así hemos de reconocer que las cesiones de soberanía a acuerdos multilaterales o de otro tipo en su interior nos ayudan en nuestro día a día.

Es así aunque un día nos ciscamos en la UE como si no fuese con nosotros, pero otro hablamos como se hace desde hace pocos días, de importantes sentencias como la de las cláusulas suelo en las hipotecas. Diversos juzgados españoles y nuestro propio gobierno, el que elegimos nosotros, los españoles, optaron por ponerse del lado de los intereses bancarios, pero ahí ha estado ese ente llamado Tribunal de Justicia de la Unión Europea que ha aplicado la legislación vigente en la Unión Europea para hacer valer los derechos de los usuarios de las hipotecas de los bancos que operan en nuestro país.

Todos las izquierdas hemos reclamado más de una vez la aplicación de normas, o hemos pedido el amparo de instancias de la UE en temas de vivienda (¡Ay, la burbuja!), consumo o medio ambiente cuando nuestra legislación o su aplicación no estaba al día. Podríamos buscar un buen puñado de hechos de este tipo, por ejemplo justo esta semana la paralización del almacén nuclear de Almaraz por denuncia de Portugal en la UE e intervención de la Comisión Europea por deficiente evaluación del impacto ecológico de la instalación.

¿Deberíamos en puridad las izquierdas reclamar que la UE pase del tema siendo coherentes con la defensa de nuestras soberanías? ¿Por nuestra soberanía deberíamos ahora defender a nuestros bancos, por ejemplo, e iniciar una campaña del tipo “Español, por nuestra soberanía apadrina un banco[1]”? ¿O pedir a nuestro gobierno que no se deje amedrentar por la UE y que si queremos almacenes nucleares a cualquier precio lo hagamos? ¿Cómo afrontaríamos el futuro en muchos de estos temas fuera del marco europeo?

Yo he sido, y sigo siendo, del NO a Maastricht y opuesto a la construcción del euro que se hizo, pero no veo mejor alternativa a la UE para poder garantizar avances sociales y económicos en España, y también porque soy partidario de espacios de decisión y concertación más amplios. Me da miedo, por ejemplo, que España pueda tener plena soberanía a nivel fiscal o laboral, pero que no sirvan de nada porque acabemos jugando a dumpings fiscales entre estados, es decir, que haya soberanías en el papel pero sin ningún efecto.

Y mientras, habrá que ir construyendo “una UE más país”; de hecho, con la situación el Euro y las crisis, no queda más remedio que la implementación de políticas fiscales democráticas para el conjunto de la unión monetaria y que no se vayan implementando al son de cada choque entre intereses de acreedores y deudores, tanto estados como entes privados, pensando en el global de la unión y sus ciudadanos. No en beneficio de sus partes, sino pensando en lo que siempre ha sido una política de izquierdas: garantizar derechos en toda la UE, con transferencia entre clases y regiones. En esta lucha nos tenemos que dotar como izquierdas de herramientas y organizaciones políticas al nivel del reto, que no esquivaremos en el repliegue nacional. Necesitamos verdaderos partidos de ámbito europeo y no sumas de pedazos a la busca de “qué hay de lo mío”. Sí, no es fácil, pero es que no nos queda más remedio ni a nosotros ni a los ciudadanos de la UE.

[1] Aunque a decir verdad ¿quién de nosotros no tiene apadrinadas a varias entidades bancarias directa o indirectamente?