La tesis

Julio Embid

Ayer estuve en una defensa de tesis. Se abrieron las puertas del salón de grados de cierta universidad castellana de arraigo y barrica de roble para presentar un trabajo sobre choques de lacasitos y explosiones atmosféricas en un tema totalmente desconocido para mí, e intente llevarlo lo mejor que pude (y no como Blanco por Turquía). Los hermanos tenemos estas cosas. Lo mejor, por supuesto, la comida de después. Las defensas de tesis son como las bodas, siempre vas con cierto miedo a que no haya sobresaliente cum laude como a que la novia no se presente o diga que no, en plan hollywoodiense, pero después de esa tensión, aplausos, arroz y a comer de gañote, que es como mejor sabe la comida.

Pues bien, durante la comida y la tertulia posterior yo hice la pregunta de rigor para dar pie a la polémica y al barro: -¿Qué opináis de la sentencia del TSJ de Cataluña sobre la enseñanza del castellano en ídem? Y es que la dialéctica siempre ha sido fuente de conocimiento y el barro es bueno para la piel. A lo cual el tesinando, hoy phd, me dijo: si hay separación de colegios de castellanoparlantes y catalanoparlantes habrá una ruptura como en Bélgica, donde no habrá parejas mixtas, ni integración social, ni paz ni armonía en el oasis y antes o después el 51% de los catalanes y el 100% de los catalanoparlants querrá irse de Spanje. Esto es una hipótesis, una suposición de algo posible o imposible para sacar de ello una consecuencia. Pero le falta la experimentación científica y los datos que la avalen, para llegar a la tesis.

Yo nunca he creído que la defensa de un idioma sea algo inocente. Es culpable porque inherentemente al defender una lengua atacas a otra lengua ya que hay una suma cero. Si yo digo corner, email o SMS no digo saque de esquina, ni correo electrónico o mensaje. Si yo hablo catalán no hablo castellano y aunque en Cataluña abunde el pidgin montillés, defender la igualdad de lenguas en la enseñanza es atacar al catalán, y ‘proteger al catalán’ es atacar al castellano. Aquí y en la China Popular.

Ahora bien, la hipótesis envidiosa es que cuanto más defiende el PSC al catalán (idioma) más se aleja del catalán (persona) castellanoparlante que les votaba y más cercano queda ese electorado a otras opciones (PP-Cs) que defiende sus derechos lingüísticos e identitarios, el derecho a llamarse Juan, José o Pedro en Barcelona y a que sus hijos se llamen igual. Y es que el problema de los socialistas catalanes es la búsqueda de la equidistancia entre la izquierda y la derecha, el centro y la periferia, el castellano y el catalán, la coca cola y la pepsi cola o el whopper y el bigmac. Tanta necesidad de ser el km.0 de la política catalana les está llevando a un Vía Crucis Electoral que solo puede y debe terminar en escisiones, que es como terminan por allí, estas cosas.

Y después llega la tesis o proposición que se mantiene con razonamientos: la democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos. Los próximos batacazos que se/nos vamos a llevar algunos son totalmente meritorios. Como el cum laude de algunos.