La postverdad

Guridi 

¿Y qué es la postverdad? La postverdad es la mentira de toda la vida, pero cambiada de nombre para que escandalice menos de primeras. Igual que los derechistas de toda la vida se hacen llamar ahora “liberales”, los fascistas se hacen llamar “derecha alternativa” y los autoritarios quieren llamarse Pablo Iglesias.  

Lo de postverdad es cambiar un hecho a toro pasado, dando una versión falsa de él. Como que Pedro Sánchez es el ala izquierda del PSOE, que el Comité Federal en el que se le echó no era para perpetuarse él mismo en el poder orgánico y que su proyecto es de integración y no de purga.

Lo bonito de la postverdad es que hace eso tan infantil de alterar los hechos sólo para que nos den la razón. Por eso mismo, ese que se hace llamar coordinador de IU -pero que es en realidad su liquidador-, Alberto Garzón, dice sin alterar un músculo que Donald Trump y Hillary Clinton eran lo mismo. Que Trump bordee con alegría el fascismo, sea declaradamente xenófobo, recorte derechos a las mujeres y planee dejar a muchos de sus compatriotas sin derecho al voto parece ser algo que simplemente no existe.  

Postverdad es que Ramón Espinar Jr. presentase una candidatura femenina, cuando de lo que se trataba era de impedir a dos mujeres hacerse con el poder regional en su partido.  

También es postverdad que el PSOE apoyase al PP, cuando abstenerse no es apoyar. Porque resulta que eso no es así en todos los demás casos, menos en la sesión de investidura que inauguró la legislatura en la cual nos encontramos ahora.

Si la postverdad tiene éxito se debe a que muchas veces estamos más dispuestos a tragarnos una descarada mentira que a hacer frente con valentía a los hechos con los que tendríamos que lidiar, si reparásemos en ellos.  

Vivimos tiempos muy curiosos, en los que podemos acceder a casi todo el conocimiento generado por la humanidad mediante un aparato que cabe en el bolsillo, pero preferimos aislarnos en los rincones en los que nos damos la razón los unos a los otros, justificamos nuestra ignorancia con doctrina y preferimos creer en teorías de la conspiración, antes que hacer el esfuerzo de profundizar un poco más en los asuntos que nos preocupan.

Cuando la verdad y la mentira se nos ofrecen en pie de igualdad, sólo depende de nosotros mismos el elegir. Como tantas cosas en política, se trata de una opciòn ética entre alternativas aparentemente iguales.  

Una de las virtudes de este blog es que aquí nadie es objetivo, pero estamos abiertos a contrastar la opinión con gente que no tiene por qué apoyarla. Y no pretendiendo ganar una discusión, sino poniendo nuestras alternativas frente a las que presentan los demás. Ayudándonos a hacer esa decisión ética entre la cómoda falsedad y la comprometida diversidad.

Gracias, amigos y amigas, por ayudarnos a huir de la postverdad.