La piel de Torra

Senyor_J

A vegades és necessari i forçós
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l’aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l’ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
llibertat.

“La pell de brau” es una colección de poemas publicada en 1960 por Salvador Espriu, donde se dan cinta una suma de alegorías sobre esa España de mediados del siglo XX, ofuscada por el Franquismo gobernante y marcada por las heridas de la Guerra Civil. El poema XLVI es uno de los más conocidos y donde adquieren una mayor presencia ciertas connotaciones sobre la idea de sacrificio y de diálogo, así como el sentido de la libertad.

Hoy la libertad presenta diferentes declinaciones en ese mismo territorio peninsular, cuando han transcurrido bastante más de 50 años desde los versos d’Espriu. Es un territorio con presos cuyo carácter político se discute, pero que están presos por haber cometido hechos presuntamente delictivos en el desempeño de sus funciones. Son ya muchos meses de presidio preventivo por hechos que no han sido juzgados y por los que no cabe una precondena tan drástica como la privación de libertad. Y no cabe, no porque el ordenamiento jurídico no lo prevea, sino por una cuestión de sentido de la proporcionalidad. Podemos asumir que se cometieron hechos delictivos y que se puso en cuestión la integridad territorial, pero fue más un gesto de irresponsabilidad que de rebelión, y la irresponsabilidad debe purgarse por otros cauces. Si a todos los que hemos sido irresponsables nos sucediera lo mismo, estaríamos ya en prisión. En general las personas somos personas responsables e irresponsables a la vez, pero no todas las irresponsabilidades se pagan igual, incluso a pesar de la ausencia de consecuencias prácticas.

Asimismo, la desproporcionalidad ofrece la base ideal sobre la cual edificar las aberraciones de nuestro tiempo. La historia reciente del Govern de la Generalitat no habría acontecido sin esos presos. La pell de Torra no habría puesto el pie en la presidencia si no hubiéramos entrado en esa situación de excepcionalidad, que al mismo tiempo que aparta a personas de la calle, da la oportunidad a otras de medrar entre tensiones y confusiones. Los populismos de derechas de nuestro tiempo penetran en el ecosistema político a través de las rendijas que ofrecen tanto los retrocesos como la ausencia de avances, ya sea en el ámbito de los derechos como en el del bienestar. Si no somos conscientes de eso, no entenderemos la excepcionalidad con la profundidad que merece.

Además, entre excepcionalidades y populismos de derechas, la política se encuentra cada vez más atrapada en unos relatos que apelan a las identidades y la emocionalidad, cuando no a la visceralidad. El duelo de símbolos sustituye a cualquier tipo de debate político: lo abarca todo y lo consume todo. Nada más ocupa un espacio significativo en la arena política catalana. Y no ahora, sino desde hace mucho tiempo. El retorno a cierta normalidad institucional y parlamentaria parece imposible a medio plazo y el diálogo político a pie de calle gira exclusivamente alrededor de elementos fuertemente simbólico. Ni las elecciones municipales de 2019 parece que vayan a librarse del efecto identitario.

Y lo que es peor. Nadie parece tener las claves para salir de este círculo vicioso. Los que piensan diferente, los que tienen aspiraciones de que las cosas cambien, no saben cómo conseguir la pell de Torra. Un año después los espacios menos identitarios constatan que el Procés es una ficción y disfrutan de las lecturas de Guillem Martínez, sin plantear ninguna acción en concreto, en ausencia de estrategia política alguna. Simplemente se limitan a esperar la entrega del siguiente texto, para quedar plenamente convencidos de que no pueden hacer nada.

Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l’aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.

Unos años después un trobador llamado Pablo Guerrero decía:

Pero tú y yo sabemos que hay
Señales que anuncian
Que la siesta se acaba
Y que una lluvia fuerte
Sin bioenzimas, claro,
Limpiará nuestra casa.

Pero no estamos ahí, es un momento Espriu en Sepharad y en concreto en algunos territorios que la componen. Y la #Diada2018 nos ha dejado otra muestra de ello, con antorchas incluidas.

5 pensamientos en “La piel de Torra

  1. La estrella de la DIADA fue Aamer Anwar.
    Buen reclamo para que el año que viene el kit de independentista suba de precio y pase de 15€ a costar 20€ ,para mantener el negocio y recaudar 5 millones de € ,más.
    La Diagonal se llenó de fiesta…
    Había de todo,como en las mejores ferias populares,tiovivos,payasos
    saltimbanquis ,la caseta de derribo,la tómbola del camarón, la de los patitos,la de los choque de trenes.
    Las plañideras se manifestaron con alegría hinchando pecho y levitando.

    Aamer Anwar, fue la estrella de La DIADA,la primera sin república.
    Snifff..que pena.

  2. Es curioso lo que está pasando ,en España se les exigen a los politicos que han cometido una irregularidad moral o administrativa ,que dimitan.
    En Catalunya no dimiten,ni estando en la cárcel o fugados de la justicia,y encima tenemos que soportar sus lágrimas amarillas ,para echarnos en cara nuestra falta de empatia.
    Y es que. En España somos tontos y en Catalunya se pasan de listos.

  3. Mucha gente pero menos que antes.
    Según Bustos ( El Mundo hoy ) , así estamos :

    ” En estos momentos algo más de la mitad de todos los periodistas de Madrid están tratando de hacerse con la tesis del presidente para escrutarla sin piedad. Sánchez ha demostrado un grosor de piel capaz de sobrevivir al reactor de Chernóbil, pero su Gobierno se tambalea. Los independentistas le chantajean con el referéndum, el PP le abre frentes que van desde la purga en TVE hasta la desaceleración económica o el desamparo a Llarena, Moscovici aprieta a Calviño, los barones exigen una reforma de la financiación, hasta Podemos abronca al Gabinete por no publicar la lista de los amnistiados fiscales y por proteger a la Corona. Entretanto, el país está legislativamente tan paralizado como el Parlament. Con la diferencia de que en el Congreso no se puede amordazar a la oposición.”

    Es decir , la cosa está que echa humo.
    Hacen cola varios ministros y ministras en la lanzadera de expulsión.
    ¡ Vaya juerga de gobierno !

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