La máquina va arrancando

Guridi

Pues el país ya está en marcha. Una vez pasado el horrible trámite de la abstención del PSOE, ya hay Gobierno y el PP ve de cerca cómo es la minoría parlamentaria, algo que no podía experimentar con un parlamento que estaba tan en funciones cómo su gobierno.

Veremos si Rajoy es capaz de funcionar con la geometría variable con la que funcionaron sus predecesores. Y veremos si el PSOE consigue salir de la brecha en la que le ha situado la abstención. Una abstención que es vista aún por mucha gente como entreguismo al PP, pese a que en el resto de los casos no se interprete la abstención como apoyo. Ya se sabe que hay cosas que sólo le pasan al PSOE y no merece mucho la pena detenerse en quejas acerca de ellas. La vida es así.

De todas maneras, en Podemos no están para lanzar cohetes. Su “Vistalegre II” puede ser más revuelto de lo que parece. Y si los socialistas nos quejamos de cainismo, habrá que ver en marcha a todos los ex-PSOE y ex-IU que afilan los cuchillos para sus particulares carnicerías orgánicas. Por un lado se frotan las manos al ver que las encuestas les vuelven a dar el prometido “sorpasso” y, por otro, se desesperan al ver que no consiguen recoger a los votantes del PSOE. Y es que no terminan de darse cuenta de que la chulería y el autoritarismo que les lanzaron a la política bien pueden sacarles de ella. Hacer política explotando la ira puede salir muy rentable a corto plazo, pero desatas fuerzas que se pueden volver en contra rápidamente. En realidad es como lanzar armas químicas: devastas las trincheras del enemigo, pero cuando cambia el viento te puedes encontrar con la nube venenosa encima.

Algo parecido le puede ocurrir a Pedro Sánchez. Antes de que se presentara a las primarias os dije que su especialidad era la de dividir. Y la división es tan profunda que, aunque ganase el congreso, sería sólo la victoria de una mitad sobre la otra. La división no es sólo entre la militancia. Tanto el grupo parlamentario como Ferraz aún sangran por las heridas de la división causada, los malos modos y la política de pandillitas que Sánchez ha dejado como legado. Y sus partidarios están tan radicalizados que claman contra los avances políticos que el PSOE está desarrollando en el parlamento. Cambios, no lo olvidemos, que el propio Sánchez llevaba en su programa al presentarse a las elecciones. Esa radicalización va a ser un terrible obstáculo para cuando toque sentarse y arreglar las cosas. Si es que alguien tiene en mente sentarse para eso, que no lo parece por el momento.

A más de un barón regional le pueden estallar en la cara los vientos que sembró cuando le toque moderar sus posturas y los propios militantes a los que azuzó bien se le pueden volver en contra.

En realidad, todo el mundo busca una tercera vía. Y, a la vez, todo el mundo ve con desconfianza esa misma tercera vía. Las experiencias han sido tan malas y estamos en un panorama tan inestable, que nada parece servir para nada.

Mientras, hoy los socialistas celebramos el aniversario de la muerte de Pablo Iglesias Posse, nuestro fundador. Un tipógrafo que supo reunir a su alrededor a la gente de ideas avanzadas su época. Que provocaba admiración por igual en intelectuales y en obreros iletrados. Alguien que sabía sentar en su mesa a personas muy diferentes para que se pusieran de acuerdo. Un ejemplo de humildad y de dedicación a una causa más grande que sí mismo.  

Ay, abuelo. Ojalá logremos poder ser dignos de tu memoria en los meses que tenemos por delante.