La manipulación como base argumentativa

Millán Gómez

Galicia vuelve a estar en el centro de la actualidad informativa. Pero como viene siendo habitual, no por motivos positivos sino más bien por el contrario. El intento de agresión a la dirigente del PP María San Gil en la Universidade de Santiago de Compostela ha servido de tesis para que, por enésima vez, la derecha política y mediática utilice un hecho aislado para criticar a su destinatario preferido: Zapatero y los partidos nacionalistas. En resumidas cuentas, a todo aquel que ose pensar de distinto modo al dogmatismo preponderante en Génova 13.

María San Gil es, independientemente de la sensibilidad ideológica de cada cual, un símbolo de la rebelión cívica contra eta en Euskadi. Mujer valiente, que ha sufrido de primera mano y en sus propias carnes la barbarie terrorista, ha destacado siempre por formular sus opiniones con nervio y tesón, cuestión que se agradece en la deteriorada clase política actual. Su labor como portavoz del PP de Donosti fue reconocida incluso por sectores sociales que discrepan abiertamente con ella en diversos temas, incluido un servidor. Fruto de su encomiable trabajo en el consistorio donostiarra fue elegida presidenciable a la Lehendakaritza por las filas populares. Desde ese momento y muy especialmente dentro del contexto del todo vale contra Zapatero por parte del PP, San Gil adoptó un discurso más agresivo, reivindicativo y propagandístico, en contraste con su eficaz labor en la política local donostiarra.

A pesar de la discrepancia, es absolutamente condenable el intento de agresión por parte de un grupo de independentistas gallegos. El grupo de fascistas que la insultaron y amenazaron de muerte probablemente no tenían mejor cosas que hacer esa tarde. Representan un grupo extraordinariamente minoritario en la sociedad gallega y con un ínfimo tejido social. A pesar de ellos, sus desafortunados actos violentos tienen que ser perseguidos y los culpables, localizados y, posteriormente, juzgados si así lo cree conveniente el poder judicial. Uno de ellos ya ha sido detenido y otros seis perfectamente localizados. Este grupúsculo no tiene vínculo alguno con el BNG. Es necesario subrayar tamaña obviedad a tenor de las declaraciones de Federico Trillo I de Perejil y V de España al afirmar el otro día, con la solemnidad nostálgica que le caracteriza, que “vaya faena nos han hechos estos del Bloque Nacionalista Gallego (sic)”. El PP debería desautorizar inmediatamente estas declaraciones porque son querellables y un insulto a un partido democrático con 25 años de historia. Es más, estas formaciones independentistas sienten especial animadversión hacia el BNG. Y, por cierto, no insultaban en “gallego”, como aparecía reflejado en muchos medios, sino en gallego lusista ya que defienden el reintegracionismo lingüístico con el portugués, cuestión esta última que los diferencia también del BNG.

El PP no ha condenado estas declaraciones. La derecha mediática ha vuelto a hacer gala de sus dotes culinarias para darle la vuelta a la tortilla y transformar un irresponsable acto de su partido en una crítica manipulada e infundada a la Xunta de Galicia. Dicen los Profetas del Apocalipsis que la Xunta no ha condenado este acto. Pues bien, la Xunta, que representa a todos los gallegos independientemente del sentido de su voto, ha condenado tajante y enérgicamente en innumerables ocasiones este acto, así como las ejecutivas del PSdeG y el BNG. El PPdeG también lo ha condenado, por supuesto, pero lo que no ha existido es una declaración conjunta de las tres fuerzas políticas representadas en O Hórreo. No faltemos a la verdad. Hay que ser escrupuloso en este ámbito. Hagamos bien los deberes.

La causa de esta falta de consenso en algo tan obvio supone un insulto a la ciudadanía gallega. Si la clase política gallega es incapaz de llegar a un acuerdo en una cuestión tan básica resulta harto complicado pensar que lleguen a acuerdos en materias fundamentales como las infraestructuras, la sanidad o el empleo.

Manuel Ruiz Rivas es el portavoz parlamentario del PPdeG. Ruiz Rivas es un buen orador, político vocacional y capaz de llegar a acuerdos entre distintos. Pues bien, él mismo ha reconocido en círculos privados que no se ha podido llegar a un acuerdo por culpa de “los chicos de Alberto Núñez Feijoo”, en clara referencia a la dirección del PPdeG. El PPdeG exigió dentro de la declaración conjunta del Parlamento Galego una condena a otros sucesos que no tenían relación alguna con el intento de agresión a María San Gil. Una prueba más de la demagogia en los métodos políticos del PP.

A los sucesos que se refería un sector del PPdeG son los enfrentamientos anecdóticos entre fundamentalistas del nacionalismo gallego con una nueva plataforma que se denomina Galicia Bilingüe, cuya tesis fundacional es criticar que el castellano está supuestamente perseguido en Galicia. Ante la manipulación, datos. Esta legislatura se aprobó un decreto de Educación para que el 50 % de las asignaturas se impartan en gallego y el otro 50 % en castellano debido a que anteriormente no era posible estudiar en gallego la mitad de las materias. Los gallegohablantes (un 63 % de los gallegos utilizan como lengua vehicular el idioma propio)  no gozaban de tan obvio derecho. La Xunta, con el apoyo de la oposición del PPdeG, aprobó esta ley pero hay unas luminarias del pensamiento occidental llamadas Galicia Bilingüe que dicen que en Galicia está perseguido el castellano. Si uno entra en su web podrá contemplar que su bilingüismo es cómico pues puedes acceder sólo a una pequeña parte del contenido de la web en gallego. Cuando hablan de bilingüismo armónico ya sabemos de qué hablan: sólo castellano.

La derecha mediática podrá decir lo que quiera. Pero miente. Miente deliberadamente y es capaz de cualquier cosa con tal de desgastar a su enemigo público número uno: el presidente Zapatero y las formaciones nacionalistas. El PP pretende impulsar un discurso tan antinacionalista que se convierte en nacionalista. Para el PP, más allá de sus dogmas no hay salvación. Viven de espaldas a la realidad.

Dixen.