La irrupción de la lista unitaria

Senyor_J

El Estado Mayor de cada ejército se ha reunido en los últimos meses en Cataluña de manera incesante. Los encuentros entre las distintos generales se han sucedido tanto secreta como públicamente. Uno de los bandos, el morado, parecía tener ya muy cerca un acuerdo que iba a dar una enorme emoción al combate catalán, pero los rivales tenían bien aprendida la leccion de las municipales y han sabido adaptarse a la realidad. Es por eso que, desde ayer, existe una potente candidatura que abarca tanto a Convergència como a Esquerra Republicana y que se propone ganar las próximas elecciones catalanas por una amplia mayoría.

Recapitulemos. La tentativa de lanzar una previa de las plesbicitarias en Cataluña con motivo de las elecciones municipales se saldó con un sonoro fracaso, en la medida que el gobierno de la capital fue a parar a manos de Barcelona En Comú, un agente que claramente no se encuena englobado en el frente soberanista, en detrimento de CiU. En el resto de zonas ubanas importantes los resultados fueron variables pero en ningún caso se apreció un gran empuje soberanista, sino que aquello que quedó mejor reflejado en el retrato final fue más bien un impulso de la fuerzas municipalistas del cambio. ¿He dicho cambio? ¡Terror! Cataluña es un lugar en la que las fuerzas que dirigen los destinos del Principat tienen un escaso interés en que las cosas cambien, excepto en un único sentido: el reparto del poder politico a su favor.  Esto significa que todo lo que sea que la Generalitat refuerce sus competencias o que su gobierno se proponga alcanzar una dimensión estatal, está bien. Por el contrario, ver como las instituciones caen en manos de rivales políticos y que la joya de la corona corra peligro, está mal. Algo hay que hacer. Y lo han hecho.

Sigamos recapitulando. Hay un momento en que lo que se denomina sociedad civil pero que en realidad se llama ANC y Ómnium decide tomar cartas en el asunto, que además coincide  con la celebración de las municipales, pero no es solamente es a clave de la historia: un viejo rockero del independentismo, Jordi Sánchez, se convertía a mediados de mayo en el nuevo presidente de la influyente ANC. Desde entonces, el añorado director de la Fundació Jaume Bofill ha cambiado el paso de la entidad, puesto que ha trabajado intensamente para poner sobre la mesa la famosa lista civil, una lista en la que aterrizarán toda una constelación de asociaciones bien enlazadas con las adminstraciones y que no tienen reparos en ponerse bajo el sol que más les ilumina. Ha habido mucha gestión subterránea de la misma, pero hace ya algunas semanas que está todo prácticamente a punto y fue ayer cuando se destapó públicamente el asunto.

¿Y en qué consiste el plan? En formar una lista encabezada por Raül Romeva, el exeurodiputado de ICV que abandonó el partido hace unos meses por no ser lo basante independentista, y les tietes, es decir las dos clásicas de la ANC y Ómnium, Carme Forcadell y Muriel Casals. Y justo detrás, los dos tenores: el inmortal Artur Mas y el fracasado Oriol Junqueras. La lógica de la lista es muy clara. Por un lado, se logra poner al frente de la misma a un candidato “anti-Podemos”, un tipo sobradamente preparado que viene de donde viene y que le da un aire fuertemente centroizquierdista al asunto. Por el otro, se escenifica la salida de los políticos por todos conocidos de la primera línea de acción política, aunque no sea cierto: el presidente del nuevo ejecutivo seguirá siendo el Rei Artur. Entretanto la CUP se queda fuera del tinglado, puesto que le resta el papel fundamental de frenar desde fuera el voto podemita, a fin de que la aparición de esta fuerza política en Cataluña no ponga en dificultades un destino final que resulta meridianamente claro: avanzar hacia un declaración unilateral de independencia.  También se quedará fuera del mismo Unió Democràtica de Catalunya, puesto que los hijos de Duran i Lleida buscarán su lugar bajo el sol en la órbita del catalanismo no independentista, como ya han anunciado y también han escenificado abandonando el gobierno.

Nada de esto debería sorprender demasiado, puesto que las amenazas del voto podemita eran muy evidentes en las encuestas. El problema es que parece que ha pillado a todo el mundo con el pie cambiado. En Cataluña son incesantes las filtraciones sobre un acuerdo más o menos establecido entre Podemos, ICV, EUiA (IU) i Procés Constituent, que se empezará a votar por cada parte en los próximos días pero no está nada claro quién va a ser el candidato a liderar todo este paquete y de qué fuerzas va a disponer para frenar al conjunto soberanista. Ello en un momento en que Podemos tambien tiene sus propios problemas por la proliferación de listas alternativas en España, como si todo el mundo hubiera visto en el cambio de siglas la gran oportunidad para ocupar espacios en una escena política muy movida, aunque lo cierto es que la política con mayúsculas brilla por su ausencia. Eso por no hablar de los efectos sobre su imagen que puede estar teniendo la gestión de la crisis griega y el difícil terreno de juego que quedará si el otoño acaba estando marcado por el debate territorial. Por lo demas, no se molesten en preguntar por el resto de partidos catalanes: PSC, PP, Cs están bastante fuera de juego y meramente a verlas venir.

Considerando todo lo comentado, parece claro que el frente soberanista pega un acelerón en un momeno en que los rivales ya le estaban alcanzando y que la meta se encuentra cada vez más cerca. Si la capacidad de reinventarse de Artur Mas es infinita, tambien lo es la de las nuevas y viejas fuerzas catalanas de ensimismarse en sus cosas y ver como acelera ese tren al que pensaban subirse en marcha para cambiarlo de arriba a abajo. En Cataluña la política es como una montaña rusa y ademas bastante imprevisible, pero una cosa tienes garantizada: no te aburres nunca.