La irracionalidad de que nos guste que nos den la razón

Sicilia

 Hace pocas fechas Ricardo Parellada en este mismo sitio nos hablaba de la elección racional como piedra de clave en la teoría económica, de hecho en aquella parte de la teoría que nos habla de las relaciones económicas entre individuos, o sea, la microeconomía.

El supuesto de que los agentes económicos, consumidores, empresarios, trabajadores etc., se comportan de un modo racional es lo que permite formular la mayor parte de los modelos de la teoría económica. Bien es cierto que además, en la mayor parte de los casos, se añaden muchas otras asunciones o suposiciones, sobre la realidad que se pretende explicar.

Así, se habla de que “todas las empresas fabrican un bien homogéneo”, o de que “hay información completa” (es decir, lo sabemos todo, por ejemplo sobre un mercado, o incluso sobre el futuro), o de la “ausencia de costes de transacción” (el coste de cambiar de tienda donde compramos, o de seleccionar un nuevo trabajador o cualquier otra situación análoga, es inexistente).

La necesidad de suponer determinadas circunstancias surge de la conveniencia de introducir un cierto orden y simplificación en el caos y la multiplicidad que es la realidad de la conducta humana. Al fin y al cabo, la microeconomía trata, ni más ni menos, de explicar por qué las personas nos comportamos como nos comportamos y qué haremos ante determinados cambios en variables como precios, salarios etc. Ambicioso.

Todos los modelos funcionan como mecanismos perfectamente ajustados, dan respuestas inequívocas a un sinnúmero de cuestiones, cada uno dentro de su ámbito de aplicación. Desafortunadamente, no todos ellos son capaces de capturar igualmente en sus supuestos y simplificaciones un retrato suficientemente fiel de la realidad que tratan de explicar; por eso algunas veces sus respuestas teóricas no encajan exactamente con lo que vemos en la calle, y hay que ajustarlos, rediseñarlos, o inventar maneras distintas de descubrir el mecano de la conducta económica.

Una de estas realidades incómodas la constituyen, por ejemplo, los servicios sanitarios privados. Aplicando con rigor muchos de los supuestos que hacemos en el análisis microeconómico general, y que seguimos usando para muchas cosas, la existencia de la sanidad privada sería teóricamente casi imposible.

El hecho de que, a efectos de elegir nuestra cesta de consumo, convivan servicios públicos “cuasi gratuitos”, con servicios privados, que sí se pagan directamente por lo que para usarlos tenemos que renunciar a consumir otras cosas, implica necesariamente que algo deben tener los servicios sanitarios privados para que aceptemos pagar por ellos. El supuesto de racionalidad fuerza a que ante dos o más servicios idénticos, preferiremos siempre el más barato.

La frase, aparentemente pura lógica destilada, contiene un supuesto descomunal. El de que somos capaces de discernir con precisión los distintos elementos que componen los servicios sanitarios hasta el punto de poder establecer con precisión qué es idéntico y qué es distintivo; y que, acto seguido, sabremos asignar de inmediato valores precisos a cada diferencia; y que, a continuación, sabremos si los valores de las diferencias se corresponden con el precio al cual se nos ofrece la sanidad privada; y que, después, aquellos que podemos asumirlo, optamos por pagar y consideramos satisfactorio el servicio privado.

La sanidad privada debe ser, por tanto, mejor que la pública, ya que si no, no pagaríamos por ella; y, lógicamente, si en algún momento fuese percibida por sus usuarios como peor, dejarían de pagar este servicio, volviendo al sistema público

El hecho es que existen abundantes ejemplos que ponen en entredicho esto de que sepamos perfectamente analizar la importancia de cada uno de los componentes de un servicio y de que actuemos inmediatamente a consecuencia de ello.

Si no, echemos un vistazo a cuatro ejemplos -insisto en que son ejemplos y no provienen de fuentes estadísticas que los conviertan en generalidades de manera probada, pero entiéndase que pueden resultar interesante exponerlos-:

  • Equipamiento sanitario (es decir, quirófanos, equipamiento de diagnósticos etc.).

 No es posible ni establecer comparación, la red sanitaria pública se impone abrumadoramente, todos los grandes hospitales en nuestro país son públicos, y ahí es donde vamos cuando estamos “malitos-malitos”, lo privado queda poco más que para partos de la familia real u operaciones a la carta de esos huesos extraños que solo tienen los futbolistas.

  • Equipamiento no sanitario.

Por mucho que se diga que las clínicas privadas pueden llegar a parecer balnearios de lujo, esto solo ocurre en dos o tres (véase partos reales y futbolistas), la mayor parte son exactamente igual de poco bonitas que las instalaciones sanitarias públicas. Lo mismo sucede cuando hablamos del nivel de las consultas médicas no hospitalarias, las salas de espera son iguales de feas en todas partes, o iguales de “cutrecillas”, sillas de plástico, estrechez etc. Incluso podría afirmarse que las salas de espera de los centros públicos suelen ser, dentro de lo malo, más amplias.

  • Atención al paciente.

No parece haber una diferencia extraordinaria y las diferencias parecen ser más atribuibles a la persona que atienda o al día que pueda tener, jamás a si la red es pública o privada. Como ejemplo absurdo, la única vez que servidor se ha visto atendido de manera manifiestamente negligente ha sido en la sanidad privada cuando acudí a urgencias con una fractura. Pretendían mandarme a casa y se vivieron momentos de enorme tensión en admisiones. Luego tuve que irme a la pública a que me curasen bien.

  • Tiempo de cita/tiempo de espera en la consulta.

Generalmente en la privada te citan más rápido, eso sí todo el monte no es orégano. Si se trata de ver a un especialista, puede ir muchísimo más rápido. Si se trata de hacer un seguimiento de algo importante, puede ser que no.

Volvemos de nuevo al ejemplo personal de la fractura: en el tiempo que el médico privado accedía a verme, me vieron 3 veces dos médicos de la pública (6 visitas), rigurosamente una a médico de cabecera y otra a especialista cada semana, y eso que en Madrid la cosa pública no está precisamente genial.

En cuanto al tiempo de espera en la consulta, es decir, la diferencia entre la hora a la que te dan cita y a la que luego realmente te atienden, el chuleo nunca es tan grande como en la privada. Pueden pasar una hora, dos horas o más esperando a que la “eminencia” de turno te atienda.

Desde un punto de vista de rentabilidad, la situación expuesta tiene una estricta lógica de rentabilidad empresarial. La sanidad privada es un negocio en el que su resultado depende estrictamente de la diferencia entre ingresos y gastos. Si gasto mucho en equipamiento que voy a usar relativamente poco, peor. Si atiendo a un paciente en el tiempo en que puedo meter a tres, peor. Si no saturo mi agenda y me quedan huecos en el día, peor.

¿Hasta dónde el equilibrio entre la rentabilidad empresarial y la calidad del servicio puede deteriorar la eficacia de este último? Parece que en Estados Unidos han asumido que, desde luego en su país, ese punto de equilibrio se había superado hacía mucho y han optado por revertir la situación. Y es que no estamos capacitados, las personas de a pie, para discernir los diferentes elementos de calidad de prácticamente nada, menos aún de algo tan complejo como los servicios sanitarios. Nos quedamos en lo que podemos valorar como tiempos de espera etc…

…O a veces incluso ni eso, he aquí la paradoja. Muchas veces los usuarios de servicios sanitarios privados, entre los que me incluyo, le dan la vuelta al indicador de calidad según convenga… Así, una espera de veinte minutos en la consulta del centro médico del barrio es “intolerable” y “para esto pagamos impuestos” y la misma en la consulta del doctor X se transforma en “en esta época del año viene mucha gente”, o “los jueves ya se sabe”, o “es que este hombre es muy bueno y tiene muchos pacientes”.

Porque los costes de transacción, desafortunadamente, sí existen y si algo nos ha costado mucho, interpretamos que debe ser bueno por narices, o nos da pereza admitir que nos podemos haber equivocado. Nos pasa al comprar un coche, un piso, una prenda de vestir etc.

Recuerdo una potente vivencia al respecto en la Expo 92 de Sevilla. Ya cuando la cosa estaba muy rodada, la organización había calculado cuánto tiempo te quedaba para entrar, o hasta qué punto quedaban entradas para ciertos eventos para las que se necesitaban en función de la longitud de la cola. Asimismo, la gente se concentraba desde primera hora de la mañana, con el consiguiente madrugón, en los lugares más demandados. Era curioso ver cómo la gente seguía añadiéndose a las colas dónde la espera era casi igual al tiempo que quedaba hasta el cierre (y hablo, recordemos, de primera hora de la mañana) o cómo, cuando aparecía un empleado de la Expo al lado con un cartel que decía “a partir de aquí entradas agotadas”, la gente miraba al suelo, a los pies, al cielo, menos al cartel, negándose a asumir su existencia.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

En fin, que la elección racional es una pieza clave para que funcionen las explicaciones del mundo, pero no para que funcione el mundo. Nos las apañamos genial siendo irracionales.

35 pensamientos en “La irracionalidad de que nos guste que nos den la razón

  1. Yo creo que falta un quinto ejemplo para valorar las grandes diferencias que existen entre la sanidad pública y la privada y que hace que la primera salga mejor parada que la segunda y este quinto ejemplo podría ser: ” Tiempo que tardan la sanidad privada y la pública en quebrar si no cubren gastos” La respuesta a este quinto ejemplo ayuda bastante a la hora de enjuiciar por qué un tipo de sanidad tiene más dificultad que otro para mantener el paso. Si los criterios de gestión económca fuesen los mismos en ambos casos, la sanidad pública no existiría. Tenemos una muy buena sanidad pública que compite con ventaja con la privada y cuando el criterio de una es cobrar por actuación médica y repercutir a cada individuo la mayoría de los gastos en que éste incurre para mantenerse en funcionamiento, mientras que en la otra el criterio de rentabilidad es inexistente, compararla nos lleva a eso de las churras y las merinas. Cada una sirve para lo que sirve y por eso cohexisten. Cuando hay que resolver, lo público funciona. Cuando que que resolver y competir, lo público funciona bastante peor.

  2. Buenas reflexiones de Sicilia. Expondré mi teoría de la racionalidad, a la que he llegado después de larga experiencia en el trato con el ser humano. El supuesto de partida (por seguir el estilo de nuestros doctos economistas) es el siguiente: la gilipollez y el hijoputismo están simétricamente distribuidas en el género humano. Precisamente por ello, la media de comportamientos humanos tiene una cierta propensión a coincidir con lo que establece la racionalidad, pues las gilipolleces e hijoputeces de uno y otro signo acaban cancelándose. De ahí que en el agregado haya cierta apariencia de racionalidad, pero cuando uno desciende al detalle jamás encuentra a nadie racional. Yo no conozco a nadie que esté en sus cabales, lo digo de verdad. ¿Podría afirmar Alguien que haya alguien razonable en este blog? Todos los participantes tenemos nuestras manías, sesgos y otras idiosincrasias que nos alejan dramáticamente de la racionalidad

    En algunos casos la gilipollez no se distribuye tan simétricamente y nos encontramos con manifestaciones masivas de pensamiento manada. De ahí las modas, las locuras colectivas y los lugares comunes que se enseñorean de la opinión pública. No pondré ejemplos para no ofender, que estamos en Navidad.

    Sobre la sanidad, creo que el curso racional de acción consiste en no usarla, ya sea privada o pública.

  3. Voy a contar mi caso concreto a ver si algún economista me lo explica.
    Además de tener un restaurante, soy instructor de buceo.
    El buceo es un mercado en el que se ha optado desde la industria por unos márgenes muy amplios, que compensan un mercado muy estrecho, que es provocado por los márgenes amplios. Es decir, el buceo es caro porque bucea poca gente y se exprime al que bucea.

    Cansado de esto, un par de amigos y yo montamos un club de buceo. (organización sin ánimo de lucro). Como yo estoy titulado como instructor empiezo a dar cursos. Los centros de buceo normales cobran entre 350 y 450 euros por un curso de buceo. Nosotros hacemos cuentas y vemos que incluso a 175 euros, nos permite tener beneficios. Por otra parte, como es un hobbye y no mi ocupación principal, puedo darle un curso a un único alumno, sin necesidad de que se junten 10.

    La elección racional sería elegir a un instructor en el que el ratio de instructor-alumno es de 1:1 o como mucho de 1:3. Sin embargo la gente sigue eligiendo centros de buceo donde el ratio es 1:10 y le cobran más del doble.
    Bueno, pues lo que nada cuesta nada vale y eso me lo demostré a mí mismo empíricamente. Descubrí que los alumnos que quedaban más satisfechos del curso fueron aquellos que pagaron más. Un verano hice la prueba y empecé a cobrar los cursos a 300 euros. Me dí cuenta de que los alumnos de ese verano hablaban maravillas de mí, mientras que los que habían pagado el curso a 180 euros decían, bueno di el curso muy barato, pero es que…. y siempre había un pero que ponerle al curso. Y eso con el mismo instructor, en el mismo club, con la misma estructura y con el mismo material.

    En fin, mejor así, mejor seguir siendo irracionales y así alguien que fabrica una leche como las demás puede venderla más cara diciendo que es leche de calidad.

  4. Buenos dias Sicilia,caballeros callejeros y cabelleras al viento:

    Una de las propiedades de los articulos de Sicilia ,es que su claridad ilumina nuestra personalidad.
    A traves del comentario que hagamos a su articulo ,podemos ver claramente quienes son los demas participantes del debate y lo que somos.
    Pongamos dos ejemplos claros:
    Fernando:
    El primero de la cola.Siempre llega el primero.Quiere ser el primero en poner la puntilla.
    Para ello escribe a primera hora mucho antes de que su cafelito este en sus labios.¿Es o no es eso un acto irracional?,¿A quien se le ocurre comentar algo ,sin haber previamente desayunado en condiciones?….incluso me atreveria a decir que ¡¡no se pone las gafas para leer” por lo que confunde argumentos ,frases, palabras y cree ver puntos donde solo hay comas.
    Claro esta que eso son sintomas propios de los efectos secundarios producidos por la constante creencia de que introducciendo la papeleta del PP en las urnas ,Zapatero dejara de gobernar y España se salvara de su sonrisa de hombre bueno.Un acto irracional que nos dice que Fernando es un interlocutor valido para debatir en Debate Callejero.
    Don Cicuta:
    Este caso es un pelin mas complicado,ya que Sicilia ha logrado que con su claridad expositiva,veamos quien es realmente ,nuestro apreciado bloguero.
    Como bien demuestra su comentario de hoy,Don Cicuta 3,siempre intenta crear catedra pero hoy sabemos porque:
    Don Cicuita es un extraterrestre venido de lejanas galaxias,dedicado al estudio del ser humano:
    “Expondré mi teoría de la racionalidad, a la que he llegado después de larga experiencia en el trato con el ser humano”.
    Esa frase solo la puede decir el,ya que es un enviado de los cielos.Su experiencia con el ser humano le ayuda a meter el dedo en la llaga con suma soltura.
    ¿Quiere decir esto que sus comentarios son mas racionales que los nuestros?
    ¿Acaso en el planeta del que proviene tienen una “Luna de Valencia” como la nuestra?
    ¿Hay que estar loco como para venir a la Tierra a hacer un estudio sobre el ser humano y acabar escribiendo en Debate Callejero ,en compañia de Fernando,Amistad Civica y algun resacoso de fiestas navideñas?.
    Y la pregunta del millon:
    Don Cicuta ¿En tu planeta,”los tripis” los venden con receta medica en las farmacias o en los estancos?

  5. Otro ejemplo claro es Pablo Franco:
    A pesar de estar embutido en una escafandra y va siemore con pies de plomo ,suelta unas collejas que dan gusto….jeje.

  6. Don Cicuta, discrepo! Yo soy muy racional, con mis sentimientos por lo menos, irracional seré bajo los sentimientos de los demás…jejeje

    Y Amistad es el más racional de este blog y parte del universo…jeje

    saludos!

  7. el caso de Sarah es especial,es como el punto medio donde convergen los problemas,si vas hacia delate te da,si vas hacia atras ,te da,si vas hacia el otro lao te da,si vas palotro tambien te da …su corazoncito …..jeje.

  8. ¡Qué recuerdos y evocaciones me trae la célebre Expo de Sevilla!

    Pellón y todo aquel casposo conglomerado político-empresarial hispánico del pelotazo, crearon, comisión mediante, y tras años de obras y millonarias inversiones despilfarradas, la vanguardia de la modernidad que iba a deslumbrarnos desde la capital burocrática de la Andalucía del paro.

    Al final aquello fue el fiasco que todos nos temiamos desde el naufragio de Curro el día de su presentación oficial:

    recuerdo aquel sistema cutre de refrigeración bioclimático que nos vendieron como maravilla del ingenio andaluz y que logró convertir la infernal canícula Sevillana en una especie de imitación metálica de la jungla Camboyana, al conseguir sumar a los 45º a la sombra un nivel de humedad absolutamente insoportable que acceleraba la descomposoción de la basura acumulada en las papeleras y facilitaba la propagación de un hedor como de vertedero bengalí.

    Las colas imposibles para visitar todo pabellón con un mínimo de interés formadas en su totalidad por sevillanos ociosos abonados a la feria entera que invertían un día entero en hacer la cola para echar un vistazo a las maravillas de los pabellones renombrados, mientras los foráneos con el tiempo más limitado teníamos que conformarnos con ver el remedo de Jaima en el pabellón de los Emiratos Árabes o algún pabellón de las Taifas Autonómicas exaltando las bondades de la tribu y los primeros logros de las aún embrionarias burocracias periféricas.

    La prohibición de introducir cualquier tipo de comida o bebida en el recinto de las maravillas condenaba a los ya esquilmados visitantes a consumir los refrescos ofociales y los platos combinados de ketchup y mostaza a precios de reservado en Zalacain. Aunque por más del doble, los privilegiados podían incluso sustituir la hamburguesa precodida por pescaíto frito en alguna terraza menos saturada de gente.

  9. Muy bueno el artículo de ayer de Frans, es verdad que escriba de lo que escriba uno se engancha, además aunque sabía algo de la guerra contra Rusia da gusto leerlo así. Un placer, gracias Frans!

    Sicilia… no coincido con que ‘La sanidad privada debe ser, por tanto, mejor que la pública, ya que si no, no pagaríamos por ella;’, creo que lo único malo de la sanidad pública es el tiempo de espera, y esto no es un defecto de la sanidad en sí sino de la falta de interés en hacerlo bien… me da a mí, no?

  10. “Pellón y todo aquel casposo conglomerado político-empresarial hispánico del pelotazo…”
    Eso dice Jergón, enervado como siempre (un saludo a Lezo). Este Jergón que tiene la maldita manía de hablar de lo que no sabe, con tal de despotricar.
    Yo conocí mucho a Jacinto Pellón (este tipo seguro que jamás lo conoció de nada). No sólo no era en absoluto casposo, sino que era un hombre extraordinariamente brillante, inteligente y capaz, honesto a carta cabal, buena persona,…..
    En fin, si no sabe de algo (o de nada), no hable de ello, por favor. Puede usted ofender al que sabe.

  11. Por lo pronto, ya empieza con una coña. Debe ser el único visitante de la Expo de Sevilla al que prohibieron entrar con sus propias viandas. Yo estuve en varias ocasiones, con Trigo Limpio y toda la prole, y con mi recien estrenado noviazgo a cuestas. Con la que es madre de mi peque. Ansí que éste debió visitar la Expo no de Sevilla, ni la de Lisboa ni la de Zaragoza, sino la de Valdeperales del Coñete. Coincido con la apreciación sobre Jacinto Pellón, uno de los damnificados por la sempiterna política de tierra quemada de nuestra derecha patria y del periodismo basura de Pedro oJt. Como tantos y lo que te rondaré, morena.

    Que gran parecido entre la mascota de Sevilla 92, el tal “Curro”, y el look que presentaba Leona en la manifa-fiesta del Orgullo Gay. Si es que … por cierto, en 1992, en pleno “casposo conglomerado político-empresarial hispánico del pelotazo”, ¿saben ustedes qué regeneradora mujer ostentaba cargazos orgánicos dentro del PSOE, Comisión Ejecutiva Federal and Comite Federal? Sí, sí, … ¡¡ la misma ¡¡

    Buenas tardes, apurando el año (y currando hasta las 21.00)

  12. “L’enfer c’est les autres”….

    Otrosí digo: yo también visité, como andaluz ocioso, los pabellones de las diferentes “Taifas Autonómicas” que exaltaban “las bondades de la tribu y los primeros logros de las aún embrionarias burocracias periféricas”. Me gustó mucho el de la Taifa de Castilla-León y me decepcionó el de la Taifa de Illes Balears. Pero especialmente agradable fue la visita al de la Taifa de Euskadi. Fundamental en su gestión era la Consejería de Turismo de la Taifa, que tenía bonitos eslóganes para atraer visitantes a esa hermosa tierra y conocieran las “bondades de la tribu” local. ¿Saben ustedes quien, desde el 4 de octubre de 1991, dirigía la citada Consejería, con finalidad de exaltar las dichas virtudes? ¡¡ Sí ¡¡ ¡¡ Sí ¡¡ ¡¡ Sí ¡¡ ¡¡ La misma … ¡¡

    Alá es grande. La memoria de algunos, muy pequeña.

  13. Jacinto Pellón era conocido en la época dorada de Dragados y Construcciones, cuando las autopistas de Franco, las gasolineras de Campsa, el pleno empleo y el puente Carranza de Cádiz, época en la que parte de las tremendas desviaciones presupuestarias de las obras públicas servían para pagar pantagruélicas mariscadas cada vez que se firmaba una certificación.

    González le llamó para hacerse cargo de la Expo, su “pantano” particular, a este ingeniero típico de la España pre-europea del desarrollismo, como salido de la cacería de la Escopeta Nacional.

    Probablemente fue una persona de grandes cualidades humanas, pero profesionalmente adolecía de todas las taras de un tiempo en el que las obras públicas servían no sólo para dotar al país de infraestructuras básicas, sino también y sobretodo para beneficiar a las grandes constructoras que funcionaban como mastodónticos conglomerados semipúblicos casi a la manera de la Telefónica estatal y otras empresas del INI.

    La introducción de comida y bebida en la Expo de Sevilla estuvo terminantemente prohibida hasta pocos meses antes de su clausura cuando la presión popular pudo más que los intereses de los concesionarios de restauración.

  14. “La introducción de comida y bebida en la Expo de Sevilla estuvo terminantemente prohibida …”. Sí, sí, ¡¡es verdad ¡¡ Yo conozco a uno que se coló con un bocata de chorizo de cantimpalo, una lata de Pepsi y un plátano de Canarias, y sorprendido en tan flagrante delito, fue castigado con azotes, golpeado en la cabeza con la lata de Pepsi y sodomizado con el plátano de Canarias. Lo de la “presión popular” es verdad. Dos millones de manifestantes juntó el PP en Sevilla para protestar. Fue el verdadero embrión de la “Revelión Síbica”, aunque Rosa todavía no iba a las “auveteradas”.

    “L’enfer c’est les autres”….

    Posdatilla: pero, ¿el día de los inocentes no fue el 28?

  15. Desde Iruña, que el 2010 nos sea leve a todos/as.

    10 y 17

    Yo también conocí y trabajé, codo con codo, con Jacinto Pellón durante la Expo. Me siento orgulloso de haber sido su amigo y de haber trabajado con él, excelente profesional, además de honrado como pocos. No voy a contestarle , Jergon, a las tonterías que ha escrito sobre Jacinto y sobre la Expo, pues salta a la vista que no tiene ni idea de lo que escribe (esperemos que no siempre le ocurra con otros temas, aunque por su insistencia en la estulticia empiezo a dudar que no sea norma de la casa), pero yo le aconsejaría un poquito de más prudencia para 2010. Como hoy estoy recordando viejos tiempos con viejos compañeros socialistas por las calles de Pamplona me voy a comportar como un chico bueno, pero no siempre puede que sea así. Yo por mis amigos, aunque estén muertos…¡¡¡Maaaaato!!! Y el que avisa no es traidor.

    Salud.

  16. Acepto el consejo de Polonio pero:

    mis fuentes no son El Mundo ni los sumarios abiertos y cerrados por Garzón sobre las cuentas de la Expo, sino familiares directos que trabajaron bajo sus órdenes en la etapa de Dragados y lo que me han contado de él no es que sea malo, es que es lo que pasaba en aquellos tiempos. No existía límite presupuestario cuando pagaba el estado, Dragados era medio empresa medio club gastronómico, y los ingenieros de caminos semidioses.

    Es cierto que se hicieron obras modélicas en aquella época como la del puente Carranza de Cádiz, pero también es cierto que “con buena polla bien se folla” y ahora cuando la sostenibilidad y la austeridad están a la orden del día, se comprenden mal los derroches de aquellos tiempos de gloria.

    Hoy en día nadie sería considerado buen profesional si a los logros ejecutivos no sumara una capacidad de contención del gasto y una responsabilidad individual en el manejo del dinero de todos propias de la ética de otras latitudes más calvinistas.

  17. Qué verborrea, qué incontinencia verbal, qué ganas de hablar de lo que no sabe, qué monotemático, qué pesadez…..

  18. Como útimo homenaje a aquella feria de las vanidades que fue la Expo de Sevilla, algunas fotos del estado actual, sic transit gloria mundi

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    Almenos a los parisinos les quedo la Torre Eiffel y a los bruxellois el Atomium.

  19. Una de las propiedades de los articulos de Sicilia ,es que su claridad ilumina nuestra personalidad.
    A traves del comentario que hagamos a su articulo ,podemos ver claramente quienes son los demas participantes del debate y lo que somos.

  20. Perdón a Sicilia por no comentar su artículo. La irritación que me produjeron las calumnias de Jergón me distrajeron demasiado. Voy a practicar más lo de no leerle.

    Respecto a Sicilia, suscribo totalemente lo que opina de él AC, 24. Su artículo de hoy me ha hecho reflexionar mucho. Hay mucha trampa en los supuestos que subyacen al comportamiento racional de los agentes.

    Feliz año a todos.
    A Jergón le deseo, además, que Dios le ilumine su intelecto y capacidad de juicio más que en 2009.

  21. Me sumo a lo ya comentado por PMQNQ y Polonio sobre las insensateces calumniosas aqui escritas sobre Jacinto Pellón. Me he hecho particularmente gracia -es un decir-, eso de que era un “ingeniero típico de la España pre-europea del desarrollismo, como salido de la cacería de la Escopeta Nacional”. Ignoro cual sea el nivel de excelencia profesional del que escribe esas melonadas pero, a juzgar por la calidad de sus exabruptos, dudo mucho que alguna vez pudiera llegar a aproximarse siquiera a la de Pellón.

    Probablemente lo que le ocurre al difamador es que, como todo ignorante que se precie, habla de oídas. Hasta creerá que ha sido ocurrente con esa idiotez de “casposo”. Si es que, sin necesidad de rascar un poco, bajo la piel del “regenerador” de turno sale el “salvador de la patria”, con todos los tics y luigares comunes (especialmente los de la calumnia) que han caracterizado siempre a la derecha reaccionaria española. Cambiamos de año y siguen igual de facinerosos.

    Hasta estoy por pensar que es falso que visitara la Expo. Lo digo porque yo lo hice – y en el mes más cálido por cierto- y no recuerdo ninguna experiencia de humedad de “jungla camboyana” ni esas cosas tan raras que le pasaron, segun dice, a la hora de comer. Y, sí, por supuesto, también visité el pabellón del turismo de Euskadi que evoca Salaberría e incluía, cómo no, una fotografía de la simpar Consejera del ramo, encantada de haberse conocido y feliz de divulgar la buena nueva del gobierno con los nacionalistas. ¡Ay,…es que aún no había descubierto el gusanillo del regeneracionismo…!

  22. A mí, aparte de las consideraciones sobre Jacinto Pellón (no ofende quien quiere, sino quien puede), las intervenciones del muchachote me mueven a la reflexión. ¿Es calvinista la gestión “ejemplar” de Díaz Ferrán al frente de su emporio? ¿Es, por ventura, el calvinismo la nueva inspiración doctrinal de la Leona de España? ¿La necesidad de urgente regeneración se refiere a los escenarios de la Ex-Expo, tan abandonados ellos?

    Posdatilla: dice que en París quedó la “Torre Infiel”, claro. Y en Bruselas, el “Atomicum” (es terminología de mi amigo Rafa Guardiola). Pero es que en Sevilla olvida el buen hombre que quedaron los puentes de la Barqueta y del Alamillo, así como el puente Quinto Centenario, una maravilla de la ingeniería sobre el que discurre la S-30. Todos construidos con motivo de aquella vorágine casposa. Aichssss … que no da una.

  23. Como bien esta quedando claro,la realidad indica que para reflejar el ideario de Rosa Hype en una imagen deberiamos tomar como referencia grafica:
    La pescadilla que se muerde la cola.
    Y no es porque sea una postura comoda para estar en los mejores platos de los mas agraciados comensales…¡no!.
    La realidad es tozuda y los refranes siempre son acertados si se emplean como es debido,a pesar de los estudios del ser humano realizados por el extraterrestre Don Cicuta en contra de esta creencia irracional de los habitantes de España.
    Por eso puedo afirmar y afirmo con las espaldas cubiertas por el saber popular que “Por la boca muere el pez”.
    Para que lo entienda hasta Don Cicuta y lo trasmita por el espacio sideral,concluyo diciendo que:

    Rosa Hype se devora a si misma cada vez que hablan sus acolitos acompañantes.
    ¡¡El aceite esta hirviendo!! ¡¡La harina preparada para que no nos salpiquemos con el aceite!!
    ¡¡vayan sentandose a la mesa!!
    ¡¡Hoy tenemos pescadillla frita!!….JAJAJA….que nervios.

  24. Completamente de acuerdo con Amistad 24 en que una de las propiedades de los articulos de Sicilia es que su claridad ilumina nuestra personalidad. Muy interesante la reflexión de hoy de Sicilia.

    De lo que no estoy tan seguro es de que todo lo que no entre en el corsé de la llamada elección racional sea irracional, como parece presuponer al final. Quizá la llamada elección racional sea una parte muy pequeña de todo aquello que merece el noble nombre de racional.

  25. Pues ha estado esto muy bien hoy.
    Como colofón nostálgico citando la EXpo de Sevilla, a la que acudí con unos saludables 17, que se sepa que ahi me di el primer beso.
    Solo por ello mereció la pena.

    Saludo y que el 2010 nos haga mejores.

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