La infamia de la AVT y la COPE, la emisora de las colinas

MCEC

¿Os acordáis de la radio de las colinas de Rwanda? Su locutor estrella está en la cárcel, condenado por haber instigado el genocidio de Rwanda. Durante los meses previos al exterminio de más de un millón de tutsis y hutus moderados, una vulgar emisora de radio vomitó sin cesar una mezcla de argumentos legítimos sobre la dominación histórica de los tutsis y basura racista y radical. La libertad de expresión no fue óbice para que el Tribunal Internacional sancionara su incendiaria propaganda como elemento indispensable del genocidio.

La manifestación de ayer demuestra a las claras el poder de la manipulación mediática. Un porcentaje considerable de los manifestantes reclama “la verdad sobre el 11M��?. Y todos rechazan categóricamente la traición a España en curso. Lo del proceso de paz es debatible, se puede estar en contra, ser escéptico, prudente y convencido. Pero lo que no cabe es estar convencido, como lo están centenares de miles de españoles, de que el Gobierno, con el Presidente del Gobierno, están más cerca de la “territorialidad y autodeterminación��? etarras que de la democracia constitucional.

El Gobierno tiene parte de culpa. Su política de comunicación es, digámoslo suavemente, lamentable. La Vicepresidenta ejerce dignamente como portavoz de los acuerdos del Gobierno los viernes. Pero su perfil de rigor jurídico no es el adecuado para comunicar a la opinión pública los argumentos del Gobierno en temas complejos; no tiene el carisma, simpatía, cercanía o empatía necesarias. Esa labor queda en manos de los ínclitos Pepín Blanco y Moraleda, dos figurones de la comunicación que sólo encuentran una réplica adecuada en el no menos acartonado y mediocre Acebes. Porque hasta el zafio Zaplana les supera en comunicación, por mucha corrupción que lleve acumulada en la chepa (Zaplana podría ir de secundario en Torrente IV, Blanco y Moraleda arruinarían la taquilla, y también la Vice).

No se vislumbra un relevo. De hecho Moraleda reemplazó al primer Secretario de Estado de Comunicación del Gobierno, cuya tendencia a actuar desde la sombra tampoco era apropiada para lo que nos ocupa. Y por supuesto no podemos pedir el cierre de la COPE o el despido de Fedeguico, Nacho Villa y demás pirómanos radiofónicos, como tampoco el enchironamiento de Pedro Jeta y Abadillo por las reiteradas injurias y falsedades con las que inundan los kioscos cada mañana.

¿Qué podemos hacer? Zapatero tiene razón en que es vital mantener la calma y no entrar al trapo. Sobre todo él, que debilitaría su posición institucional si cayera en la tentación de responder los golpes. Y sin embargo corremos el riesgo de que la crispación, por muy artificioso que sea su origen, de al traste con el proceso de paz. Hoy Fedeguico decía que “de todo lo que nos han contado sobre el 11M lo único que es verdad son los muertos, lo demás son todo mentiras del Gobierno��?. Es tan ridículo que no vale la pena contestar. Pero es necesario porque centenares de miles de personas creen ya la mentira mil veces repetida del complot Zapatero-ETA-islamistas para desalojar a Aznar, retirar a España de Irak y conseguir la independencia para el País Vasco.

Afortunadamente España no es Rwanda y los que degluten tales basuras cada mañana siguen acudiendo a sus bien pagados empleos, disfrutando de buenos restaurantes y discutiendo sobre los estados de forma de Ronaldinho y Raúl, que esas si son cuestiones de vida o muerte. Pero es innegable que la furia contra el Gobierno crece en intensidad en una parte considerable de la ciudadanía.

No hay duda de que los manifestantes de ayer no se embarcaran en un genocidio. Como no lo hicieron en el periodo 93-96 pese al vociferio sobre el GAL y el “paro, despilfarro y corrupción��? coreado por los Antonio y Luis Herrero, Jose María García, Ansón y Pedro Jeta desde Antena 3 radio, ABC y El (in)Mundo. Pero cada vez es menos descartable que un grupito de ultras se decida a dar un golpe de mano para poner fin a la rendición ante ETA.

Obviamente la respuesta más eficaz sería la conclusión satisfactoria del proceso de paz. La conclusión de la reforma del Estatut y el discurrir ordinario de la reforma de los demás estatutos de autonomía ha conseguido acallar la acusación de balcanización. El problema es que ETA y Batasuna no parecen estar por acelerar el paso so pena de que se cierre la oportunidad histórica de cerrar el chiringuito dialogadamente.

Podríamos intentar recuperar la calle que el PP pretende monopolizar tras experimentado en carne propia el daño provocado por las movilizaciones masivas por el Prestige, la huelga general y la guerra de Irak. Pero no es una buena opción. Una movilización masiva “en mi nombre si��? podría acelerar la dinámica de enfrentamiento civil. Y además correríamos un gran riesgo de perder la guerra de cifras porque para poder movilizarnos con la misma intensidad antes habría que lanzar una campaña sostenida e infame acusando al PP de crímenes tan graves como los que ellos aducen. Aparte de que mucha de la gente que da un voto de confianza al Gobierno en el proceso de paz lo hace con mucha prudencia y poco entusiasmo. Simplificando, seríamos cuatro, mejor dicho, seríais tres, en una manifa a favor de la excarcelación de De Juana, por mucho que seamos centenares de miles los que observamos el dislate jurídico cometido.

Lo que si es factible es dar la batalla en el campo de la comunicación. Jose María Calleja es sin duda un aliado excepcional en este empeño. Este blog puede llegar a ser otro si contribuimos activamente y somos capaces de ponerlo de largo en sociedad. Izquierda Unida tiene también un papel importante que jugar, desplazando el centro hacia la izquierda. Los sindicatos también: ¿a qué esperan para denunciar la publicidad encubierta de la manifestación en Telemadrid el viernes con el pretexto de anunciar su cobertura mediática?

En suma, no estamos en guerra y debemos mantener la cabeza fría. Pero tenemos que dar el callo, sin demora y sin descanso.