La incógnita de los jóvenes

Lobisón 

Como todo el mundo sabe, la principal variable en las próximas  elecciones europeas es la abstención, y en qué medida va a castigar a los socialistas más que al PP. Por eso la campaña del PP va destinada a desmovilizar a quienes sientan la tentación de votar al PSOE, recordándoles que Zapatero provocó la crisis mundial y condujo a España a la ruina, a la vez que intenta ganar la participación de los conservadores con el mensaje de que ya ha pasado lo peor y de que Cañete es el único que sabe manejarse en Europa.

La encuesta de Metroscopia introduce un factor inesperado: parece que entre los menores de 35 años la mayoría votaría al PSOE. Por supuesto no es tan fácil saber si lo van a hacer o no, o si al final encontrarán mayor razón o utilidad en quedarse en casa o irse al campo. Pero no deja de ser misterioso que se declaren más dispuestos a votar al PSOE que sus mayores, que somos los que podemos identificarnos con los cambios que ha conocido este país desde 1982, y hacerlo además con conocimiento de causa.

Los jóvenes, en cambio, no vivieron el punto de partida y no pueden hacer comparaciones, y en cambio pueden decirnos eso de ‘vaya herencia que nos dejáis’ (a mi me lo han dicho dos veces esta semana, personas de la mayor confianza, además). Según decía otro estudio, de la Fundación Alternativas, estar en el paro aumenta ligeramente la tendencia a la abstención, y según eso los jóvenes —afectados por el paro el doble de la tasa media— deberían declararse más proclives a la abstención que los mayores, independientemente de lo que hagan al final.

Como ya estoy muy mayor sólo se me ocurren explicaciones metafóricas. Quizá el problema es que los electores mayores identificados con el PSOE fueron los que más vivieron el giro de 2010 como una traición, y los de mayor nivel de información política vieron confirmada la acusación contra ZP y su gobierno de improvisación, desinformación y políticas erráticas. Y, aquí viene la metáfora, los viejos somos muy rencorosos y nos negamos a volver a tener confianza en quien nos ha defraudado.

Los jóvenes actuales, en cambio, me temo que nunca tuvieron mucha confianza en el PSOE, entre otras razones porque no tenían gran interés en política ni habían pasado por un proceso de identificación política a favor del PSOE pero tampoco del PP —como sucedió en los años noventa—. Y ahora, benditos sean en su inocencia, nos odian a todos los partidos por igual pero les parece más útil votar al PSOE para castigar a un gobierno que no se puede decir que les haya dado grandes alegrías. Ay, lástima que no haya más jóvenes.