La iglesia como agente político

Millán Gómez

La manifestación celebrada el pasado domingo en Madrid promovida por la Iglesia española “en defensa de la familia cristiana” supone el enésimo ataque de esta institución al gobierno socialista. Desde que el PSOE accedió al poder en marzo de 2004, la postura del clero frente a las decisiones adoptadas por el ejecutivo central en materia social ha sido de buscar el enfrentamiento, la crispación y erosionarlo, en perfecta sincronización con el PP, formaciones políticas ultraderechistas afortunadamente extraparlamentarias, ciertos medios de comunicación y diferentes asociaciones ciudadanas. La jerarquía eclesiástica ha adoptado una postura de acoso y derribo por una sencilla razón: este Gobierno les molesta y, por lo tanto, hacen lo posible por promover actos que ayuden a cambiar este Gobierno por uno que les guste más, el del PP para más señas. La Iglesia nunca ha perdido por completo su influencia sociopolítica y en esta legislatura se ha hecho más latente si cabe. La Iglesia es un agente político de extraordinaria repercusión mediática y social.

 

A la manifestación del pasado domingo acudieron dos millones de personas según la organización, lo que demuestra empíricamente que tienen antepasados a orillas del Nervión, y un millón según datos estimados por la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP. En ella se lanzaron continuos dardos al Gobierno, gritos exacerbados donde la palabra “España” era casualmente el denominador común, etcétera. Cómo tendría que ser de crítica con el gobierno del PSOE que hasta El Mundo reconoció en sus páginas los continuos alegatos contra el Gobierno. Vamos, que los obispos le han cogido el gusanillo a esto de pasear en masa manteados bajo la bandera rojigualda “nacional” y quedan entre ellos un fin de semana como mínimo al mes para desahogarse un poquito y soltar adrenalina, que dicen que nunca viene mal. Es muy posible que la derecha mediática, dados sus continuos olvidos interesados, no recuerde cuando criticaban a Zapatero por “pancartero”.

 

El cardenal García Asco, durante su exposición ante las masas enfervorecidas, dejó para la historia alegatos tan coherentes como decir que “nos dirigimos a la disolución de la democracia”, “la sociedad española vive una gran amenaza social con legislaciones inicuas e injustas” o que “estamos salvando la familia”. Por lo que se demuestra, hay un gremio de gente que tiene una necesidad de protagonismo sin parangón.

 

Cómo tendría que haberse pasado de todo límite ético esta movilización de la Iglesia que hasta el embajador de España y ex – alcalde de A Coruña, Paco Vázquez, con unos días de asueto dispuestos por la divinidad, declaró, en los micrófonos de Radio Voz, que la manifestación del domingo fue un auténtico “mitin electoral” y mostró su “gran contrariedad” por lo sucedido.

 

Para echar más leña al fuego, el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, Alfredo Dagnino, realizó unas declaraciones en las que afirmaba que el laicisimo del Gobierno pretende “extirpar las creencias religiosas de la vida pública”, un pensamiento “con similiares raíces al Tercer Reich de la Alemania nazi o los países marxistas”. Además, insinuó que el Gobierno socialista es un gobierno democráticamente elegido (al menos algo reconoce) pero que también los nazis se apoyaron en un régimen democrático para “transformar la sociedad y crear un hombre nuevo”. Por último, acusó al Gobierno de ir contra los principios constitucionales, curiosa máxima que si se fijan, queridos lectores, vienen defendiendo con ahínco todos los movimientos sociales, políticos y mediáticos contrarios a los postulados del actual ejecutivo como si fueran ellos los ponentes constitucionales y no sus verdaderos autores.

 

Por fortuna, no todo el monte es orégano y la Coordinadora de Creyentes Gallegos, que aglutina en su seno a una veintena de organizaciones católicas, ha puesto los puntos sobre las íes a la actual dirección del clero español al acusarles de estar “desambientados” ya que parecen “provenir de otro planeta”, así como criticaron el tono de la movilización y defendieron “la diversidad de la familia” porque “no hacerlo es una pobreza que les aleja de la realidad”.

 

A dos meses de las elecciones, es más que evidente a quién quiere colocar la Iglesia española al frente del Gobierno. Además, la Iglesia continúa recibiendo una cobertura mediática desmedida con respecto a su influencia real en el país, situación que se acentúa con los estudios sociológicos que reflejan la apatía de cada vez más sectores sociales, especialmente los más jóvenes, hacia el clero. La Iglesia tiene todo el derecho del mundo a defender sus ideas pero no a rebasar la línea que delimita la sana discrepancia con el insulto continuo y, si me lo permiten, con el incumplimiento de algunos de los mandamientos del decálogo con el que tanto se llenan la boca y que tan a menudo incumplen.

52 pensamientos en “La iglesia como agente político

  1. Fernando.
    Los atributos de A Verlas Venir los ha visto media España.

    Eso sí, hace años de la toma……

  2. Mientras tengamos a verlas venir, no estaremos a verlas venir. Estaremos con su voz limpia y serena dando muestras de cordura y de razon.
    Y como soy un poco poeta en poesia daré mi opinion

    Y fué por aclamacion
    Solo se escucha una voz
    Bien podia haber cambiado
    De sitio la manifestacion
    Porque en la Plaza de Oriente
    Vive la gente de honor
    Esos que no se divorcian
    Esos que a misa si van
    Esos que sienten a España
    Dentro de su corazon
    Los que dan todo por ella
    Los que siguen a Jesus
    Mientras los pobres no tienen
    Ni para vivir razon
    Mientras que los Cadenales
    Se pasean el limusina
    Y tambien en el mecedes
    segun caiga la ocacion
    No ven los niños que mueren
    Y como los van a ver
    Si por donde ellos andan
    Estos niños no se ven
    Estos niños en Ruanda
    Y en patera a perecer
    Tan lejos del Vaticano
    Que desde allí no se ven
    Tampoco hace pocos dias
    Ellos los pudieron ver
    La gente que habia alli
    Ya son ricos al nacer
    Que le pregunten a Cristo
    Que dejó en su testamento
    Que limusina llevó
    Cuando el pueblo le enterró
    Que hay en los evangelios
    Que nadie puede cumplir
    La Iglesia se basa en ellos
    Dar de comer al hambriento
    Dar de beber a sediento
    No jurar su nombre en falso
    Y no es una falcedad
    Hacer votos de pobreza
    Y luego lucir anillos
    Que la gente ha de besar
    Para que tantos boatos
    Para que atntas grandezas
    Para que tantas escenas
    De Cardenales repletas
    Luciendo galas de ceda
    Haciendo creer al mundo
    Que predican con pobreza
    Hacen creer a la gente
    Que la fe está en la derecha
    Para vivir como viven
    Esas grandes jerarquias
    Que parecen los caudillos
    Con todas sus dinastias
    Por eso quiero decir
    Es la verdad que yo veo
    Es la verdad que yo siento
    El Dios que cada cual tenga
    Yo lo respeto y respeto
    Quien soy yo para dudar
    Con las dudas que yo tengo´
    Tiempo al tiempo.
    TRIGO LIMPIO

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