La guerra que nunca existió

Sicilia 

Se reunieron Zapatero y Obama en la casa Blanca este martes. Se reunieron una vez más, habría que decir, puesto que ya habían coincidido en otras ocasiones, pero admitiendo la diferencia, se reunieron en visita oficial del Presidente del Gobierno de España a Presidente del Gobierno de Estados Unidos, con toda la pompa y circunstancia que estos encuentros requieren.

Se habló de multilateralismo, de Alianza de Civilizaciones, de la crisis, de las renovables, de Afganistán, de Guantánamo, seguro que de la reforma sanitaria, seguro también que del G-20 y de alguna cosa más.

Con el encuentro de los respectivos presidentes se certificaba, o al menos eso nos decían, el fin de un periodo de horribles relaciones entre España y Estados Unidos.

Mentira, o siendo menos agresivo, discutible.

Por supuesto que bienvenido sea aquello que se hace entre sonrisas en lugar de entre crispación. Puestos a pedir, mejor caer bien y llevarte bien con el mayor número de gente posible. Por tanto, si, es una buena noticia la mejor sintonía personal entre los líderes de los dos países con personalidades obviamente diferentes pero también obviamente semejantes, semejanza que se destaca como transparentemente obvia en algunos de sus planteamientos a la hora de hacer política.

Sin embargo, es un flaco favor a la verdad el aceptar sin más la idea de que las relaciones Hispano Norteamericanas estuviesen en el estado de deterioro en que se nos quería transmitir, como siempre por parte de los que tienen la desagradable costumbre de no jugar respetando la primera regla de todas, la de ponderar los análisis a fin de mejor reflejar la realidad, siempre llena de matices. Las cosas son como son, y no como pueden venir mejor que sean para darnos gusto.

Porque una cosa es verdad, George W Bush no podía ver a Zapatero, especialmente desde que el ejército español dejó Irak (posiblemente tampoco se hubiesen encantado mutuamente de no haber sucedido esto) y Zapatero, como una parte muy importante de los españoles, no podía tragar la soberbia y prepotencia subyacente a la manera de hacer política del mandatario estadounidense.

Sobre este desencuentro evidente en lo personal se quiso edificar la iglesia –valga la metáfora, ya que sus seguidores lo predicaban de manera enérgica como si de una verdad indiscutible se tratase- de que el primer mandato de Zapatero supuso un desastre a todos los niveles para las relaciones entre ambos países. Bush le niega el pan y la sal a Zapatero, Bush es el presidente de los Estados Unidos y Zapatero el de España, ergo los Estados Unidos vuelven la espalda a España.

Hubo episodios rayanos en el sainete; a recordar con especial ternura el conteo desesperado de los segundos que duraban los estrechamientos de mano entre los dos presidentes cuando coincidían en alguna cumbre. O cuando George W, que chapurrea castellano, saludó en una reunión a Zapatero con un “Hola ¿qué tal, amigo?”, que se llevó hasta alguna portada en los medios y más de un visceral y apasionado análisis tertuliano.

El corolario era, como tantas otras veces, culpa vuestra, votantes, por todos los males, especialmente económicos y comerciales, que de ello se deriven. “España se ha vuelto una nación en la que no se puede confiar”, decían entre otras perlas los siempre ponderados contertulios de Intereconomía. Hubo más de estas, y más acerbas y en más medios. La pega es que la veracidad de estos enunciados queda completamente en entredicho a poco que se razone y se mire algún que otro dato objetivo.

Estados Unidos es, y lo será algún tiempo, con permiso de China, la primera potencia económica del mundo. Se trata de un mercado enorme, variado y rico, un país muy interesante con el que hacer negocios, donde vender, donde invertir y desde donde resulta muy sugestivo que afluyan ricos americanos a ejercer su compulsiva tendencia al consumo.

Puede que los estrechamientos de manos entre sus presidentes se acortasen, desde luego no hubo fotos con los pies sobre la mesa de nadie, y por fortuna, a ZP no le dio por salir hablando con acento tejano impostado desde Crawford para el mundo –cuánto orgullo patrio debieron sentir algunos aquel glorioso día-, pero ninguno de los flujos económicos y humanos claves entre los dos países que los eligieron se deterioró lo más mínimo por ello. Puede ser porque aquello de “El Estado soy yo” esté muy pasado de moda a estas alturas del juego.

Comenzando por las exportaciones, lo primero que hay que destacar es que Estados Unido y España no son mutuamente socios comerciales preferentes ni mercados prioritarios. La proporción de todas las exportaciones españolas que va al mercado estadounidense es muy pequeña, no llega siquiera al 5%. Que nuestras empresas vendan más en ese destino es muy interesante, y a ello vienen dedicando esfuerzos diferentes organismos públicos y privados desde hace años.

De ser cierto el razonamiento vendido de la supuesta brecha existente en estos años, parece que sería lógico haber observado un retroceso o una retracción de nuestras ventas ahí. Recuérdese la sustitución del nombre de las patatas fritas (French Fries) por el de Freedom Fries llevada a cabo en algunos establecimientos norteamericanos a principios de la exitosísima guerra de Irak.

Pues el hecho es que desde 2004 a 2008 las exportaciones españolas a Estados Unidos han crecido más de un 30%. A destacar que sólo en el año 2006 las exportaciones a EE.UU. crecieron un 22%, que es mucho. Esto se debe a multitud de efectos, sin duda, primeramente al buen hacer de las empresas protagonistas de estos intercambios comerciales, que parece ser que no fueron precisamente maltratadas, o peor tratadas que antes, cuando llegaban a negociar. O sea, de perverso efecto “retirada Iraquí” o “efecto cejas puntiaguda”, nada.

Entrando en el capítulo de los flujos de inversiones, es decir, no de compra y venta de bienes, sino de puesta en marcha de negocios o compra de acciones de empresas entre ambos países, no se puede hacer un análisis tan fino. Primero, porque de gran parte de estos flujos cuesta mucho encontrar información sobre el país de origen, y segundo, porque mientras que las exportaciones son muy estables y tienen tendencias claras, la inversión extranjera es más errática y dependiente de grandes operaciones. Con todo, puede decirse que desde 2004 a 2008, Estados Unidos puso en marcha o tomó parte significativa en empresas en suelo español por valor de 27.500 millones de euros, aproximadamente un 16% de toda su inversión mundial en ese periodo. Por parte española, 28.000 euros de capital nacional han abierto negocio en Norteamérica, representando un 10% de todo el capital nacional que salió fuera a buscar nuevas oportunidades de negocio. Parece que ni los hombres de negocios norteamericanos desconfían excesivamente de España, al dedicar un 16% de todo lo que sacan fuera a invertir aquí, ni que los españoles se encuentren con las puertas cerradas para comprar o poner negocios en Norteamérica.

Por último, queda por analizar el flujo más humano y menos frío. Desde 2004 a 2008, el número de turistas norteamericanos creció un 26%. Si en 2004 vinieron 900.000, en 2008 lo hacían 1.125.000, trayendo consigo una pingüe corriente de ingresos turísticos que creció en una proporción similar. De hecho, el turismo de procedencia estadounidense crece casi el triple de lo que crece el turismo total en ese periodo. Debe ser que no oían Intereconomía o así. Mas pequeño en cifras, pero más cercano por lo que significa en lo humano, es la cantidad de americanos residentes en España, que pasó de ser 22.000 en 2004 a 35.000 en 2008. Un 60% más.

Es muy pequeño volumen para inferir tendencias, pero no dejan de ser personas con cara y ojos que parece que no sentían ese tremendo enfriamiento y esa cuasi guerra fría que, en teoría, estaban viviendo nuestros mutuos países debido a los desacuerdos presidenciales. 

De ello precisamente se trata, muchas veces por la frustración y la falta de medida de unos cuantos que quieren crear conflictos donde no los hay. En este caso, todo era incruento y sin daño, ya que todo el propósito era extender una idea de Zapatero como horrible mandatario.

En otras ocasiones, como el vergonzoso episodio del papel de FAES que, como siempre, lleno de falsedades e inexactitudes, trataba de desacreditar la exitosa política de renovables española en los últimos años, esto puede ser más serio, y mi pregunta es: ¿es que estos chicos nunca saben cuando pararse?

13 pensamientos en “La guerra que nunca existió

  1. Además de lo que apunta el articulista, la cooperación antidroga siguió funcionando de forma muy intensa: todos los alijos que apresa la guardia civil provenientes de Colombia vía Venezuela son producto de información de la DEA. La cooperación antiterrorista siguió funcionando de manera igualmente intensa y la cooperación institucional, entre Ministerios de Defensa, de Justicia, de Interior, de Exteriores (sobre Latinoamérica, por ejemplo, pero también sobre Siria), etc, siguió funcionando muy bien. En parte gracias a que EEUU tuvo la sabiduria de delimitar la animadversión de Bush hacia Zapatero de la alianza sólida entre dos países, que nunca estuvo en riesgo.
    Yo siempre pensé que el precio que pagábamos por haber cumplido la promesa electoral de retirar las tropas de Irak, deseada por la inmensa mayoría del electorado, era pequeño y valía la pena pagarlo. Y me enorgullece que Zapatero le haya plantado cara a uno de los peores, sino el peor, presidentes norteamericanos de la historia, especialmente sobre un tema que después todos han ido emulando, como es la retirada de Irak.

    Que bien que el pesado tenga que dedicarse a sus cosas y nos deje tranquilos sin bobadas como eso del islamismo en Siria que dijo ayer: hay que viajar más o al menos documentarse: Siria es uno de los países árabes más laícos, lo que no hace que deje de ser una dictadura pero ejemplo de islamismo no.

  2. Gracias, Sicilia.

    Muy buen artículo, con datos concretos y opiniones fundadas.

    Dado que el asunto parece bastante claro, la pregunta que me suscita es la siguiente: ¿cómo es posible que se mantuviese vigente durante tanto tiempo esa campaña orquestada de los medios de la derecha, tan profundamente -valga la expresión- “anti-patriótica”?

    La crítica desaforada y manipuladora a que fue sometida la acción del gobierno especialmente en el período 2004-2008 (la época del “usted traiciona a los muertos”, de los chistes de mal gusto sobre Moratinos, de la demonización sin cuartel del Presidente) dejó en evidencia, opino, la baja calidad de la democracia en España, que no funcionará bien del todo mientras el complejo político-mediático de la derecha no abandone el matonismo corrupto que le inspira y llegue a homologarse mínimamente con las opciones conservadoras civilizadas que existen en Europa.

    Abrazos para todos.

  3. Hola!!

    Sicilia, durante años los USA eran el enemigo, pero siendo el pais omnipotente todo el mundo les imitaba y nadie dejó de ir y menos de estudiar su idioma. Y no ha cambiado, ¿por qué van a dejar de venir los americanos que saben que España está en Europa? si esto es exótico! Que Bush tratase mal a Zapatero sólo demuestra una cosa, que era un presidente maleducado y chulo, igual que Aznar, igual que la Aguirre. Qué poca elegancia. Cenutrios con pasta…jeje Aunque aún así hay diferencias, mientras Bush se emborrachaba Aznar no salía de casa venga de leer y de leer para ser el rey del mundo… qué complejo de grande!!!jajaja Sólo saben decir mentiras…

    Amistad… me encantó tu frase de ayer… “¿Es la Inopia para la derecha ,lo que la Utopia para la izquierda?” Una verdad como un templo…jeje (por cierto, te digo esto en bajito para que no nos quiten el negocio… ssshhhh ¿has oido lo de la cabeza de Obama que le crece hierba…? ¿cómo lo ves…?jejejejeje ssshhhh)

  4. Gracias ,Sicilia por tu articulo sobre “las guerras Orweliantes”…esas mentiras que solo intentan reprimir nuestros instintos sexuales…jeje.

    En fin ,yo sigo en mis trece….“¿Es la Inopia para la derecha ,lo que la Utopia para la izquierda?” ….jeje.

  5. Estupendo artículo de Sicilia. Pero da igual dar datos objetivos. La opinión pública está instalada en la crítica desaforada. No importan los datos. Ha calado, como la lluvia fina aquella de la que hablaba Aznar, que las relaciones de España con USA son pésimas gracias a Zapatero, como han calado tantas críticas infundadas pero que uno oye una y otra vez en los medios de comunicación.

    Como decía Millás en aquella excelente columna, el que no se dedica a criticar a Zapatero es tildado de flojo.

    A mí esto lo que me produce es el efecto contrario: cuando observo algo criticable en la acción del gobierno, que lo observo muchas veces, faltaría más, no lo expongo. No quiero unir mi voz a la de tanto desaprensivo e indocumentado.

  6. Como muy bien ilustra Sicilia, una cosa son las actitudes de ofendido de Bush en las reuniones internacionales y otra cosa son los intereses reales de ambas naciones. La lucha contra el narcotráfico o los intereses económicos no chupan pantalla como las reuniones tipo G-20 o similares. Francia, en efecto se llevó la peor parte del vengativo Bush simplemente por haber denunciado en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas las mentiras sobre la capacidad nuclear de Irak. Puede ser que los estadounidenses dejaran de beber champagne durante un par de años y que los restaurantes de cocina francesa tuvieran que cambiar de nombre. El paroxismo llegó al máximo al cambiar en el Congreso el habitual “french fries” por “freedom fries”. Todos estos americanos son los que ahora insultan y calumnian a Obama por su proyecto de Sanidad Pública o por haber recibido el premio Nobel de la Paz.

    Los datos económicos que aporta Sicilia son interesantísimos: nunca se me ocurriría pensar que el 16% de la exportación total de capital productivo de EEUU fuese a parar a España. Es un porcentaje importante si tenemos en cuenta que no es un país tipo China o Indonesia de costes laborales misérrimos y despido libre. Mas sorprendente es que , a pesar de la depreciación tan grande del dólar respecto al euro en el periódo analizado por Sicilia, las exportaciones españolas a EEUU han crecido un 30% y el número de turistas estadounidenses en España crecieron un 26%.

    Sin duda, las posiciones socialdemócratas de ambos mandatarios, aparte de que haya otros elementos psicológicos, que les identifique, son las que les hace pasarselo bien cuando están juntos y que Obama, cariñosamente le apriete el brazo. Pero, vayamos al grano, Hay que mandar mas tropas a Afganistán y yo estoy completamente de acuerdo. De lo contrario, se produciría un relativo enfriamiento de nuestras relaciones diplomáticas.

  7. Muchas gracias por el artículo, Sicilia.

    El problema es que los que aseguran que Aznar era un gran líder y que ZP nos ha conducido a la irrelevancia no van a dejar que ninguna cifra o argumento les cambie esa visión. Es lo mismo que sucede con lo de que ‘estos inútiles han llevado a la ruina al país’. No hablan de políticas concretas (¿cuál es el despilfarro?) sino que culpan de todo al gobierno con el respaldo del catastrofismo de los medios y de los organismos internacionales, aunque todos sabemos que las proyecciones de éstos sólo duran tres meses, y que a menudo se basan en información anticuada ya en el momento en que se elaboran. Qué castigo de derecha.

  8. Gracias, Sicilia, por ilustrarnos sobre lo que no sale en los titulares. En mi opinión, Zapatero hizo lo que debía, a pesar de que su actuación hubiese podido dañar los intereses económicos de España en relación con EE.UU. El artículo de Sicilia sugiere que el impacto pudo ser mucho menor de lo que nos hicieron creer.

    El dato de 16% me sorprende tanto como a Magallanes, porque en España no se trabaja tan barato como en Eslovaquia, no se habla inglés como en el Reino Unido, no tenemos un impuesto de sociedades como en Irlanda, ni damos tantas facilidades a la implantación de empresas como en Holanda; obviamente, tampoco somos China, la India o Marruecos.

    Pero lo que más me sorprende es la inversión española en EE.UU: ¿28000 euros? Incluso Manolo Chaves podría apretarse el cinturón un poco e invertir en EE.UU más que el resto del país.

  9. A mi también me llamó la atención lo de los 28000 euros. Debe ser millones pensé, pero entonces la inversión estadounidense en España es casi igual a la inversión española en EEUU, lo que tampoco tiene sentido. Esperemos que mañana Sicilia ponga la cifra correcta.

  10. Dos importantes correcciones
    La primera es que efectivamente son 28.000 millones de euros.
    La segunda es que el 16% es del total de inversiones recibido por España, no del que salen de USA.
    Mea culpa.

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