La formación de los profesores de bachillerato

Ricardo Parellada 

Hoy a las doce de la mañana está convocada una manifestación en Madrid desde Atocha al Ministerio de Educación en la calle Alcalá. Está convocada por la Plataforma de estudiantes contra Bolonia, esto es, contra el proceso de convergencia europea en el ámbito de la educación superior. Esta manifestación forma parte de una extraordinaria movilización estudiantil que ha tenido lugar en las últimas semanas. 

Desde el pasado 14 de abril, decenas de estudiantes están llevando a cabo un encierro permanente en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense. Durante la noche se organizan grupos de estudio y debate sobre la normativa universitaria, por lo que estos estudiantes basan sus protestas en una información y una reflexión desconocidas en este tipo de movilizaciones. Incluso han organizado equipos de limpieza, por lo que la institución sólo tiene que facilitar un coche de vigilancia en el exterior y no puede tener queja. Al lado de esto, el mayo de hace cuarenta años fue cosa de niños. 

Los estudiantes protestan contra varios aspectos de este proceso: la reforma de los planes de estudios, la exigencia de financiación externa (por parte de empresas) para que se puedan mantener las titulaciones, la introducción de becas-préstamo y la reciente aprobación de un máster específico para formación de los profesores de enseñanza secundaria y bachillerato. La prensa se ha hecho eco de estas reivindicaciones en las últimas semanas y el maestro Savater les dedicó una columna en El País el pasado martes. Pero la columna de Savater omitía el último de los puntos que acabo de señalar. Y este punto concreto corre el riesgo de difuminarse en un conjunto de reivindicaciones demasiado heterogéneas, cuando es, a mi juicio, el que justifica en realidad por sí solo varias manifestaciones ante el Ministerio de Educación. 

Dejando de lado por un día la alta política, con estas líneas quiero simplemente llamar la atención sobre este punto de las reivindicaciones estudiantiles, que hacen suyo un manifiesto aprobado por la Junta de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense el pasado 29 de enero de 2008. En este documento se encuentra expresado con toda claridad el problema y lo han suscrito varias Juntas de Facultad de varias Universidades españolas. El documento se titula “La profesión de profesor” y se puede consultar en http://fs-morente.filos.ucm.es/manifiesto/index.htm. Yo aquí sólo pretendo difundir esta noticia en Debate Callejero. Además de la alta política, creo que es útil llevar el comentario algunas veces a normas y sucesos muy concretos. 

El Anexo a la Orden ECI/3858/2007 de 27 de diciembre de 2007 (BOE, 29-XII-2007), del Ministerio de Educación y Ciencia, establece los requisitos para que un máster oficial habilite para poder ejercer de profesor de enseñanza secundaria. Para ello el máster ha de tener fundamentalmente contenidos psicopedagógicos, por lo que los másteres de investigación que ofrecen las distintas facultades no habilitan para desempeñar este trabajo. Para trabajar de profesor será preciso cursar uno de los másteres diseñados para ello por las Facultades de Educación, en los que los contenidos teóricos de las materias que impartirá el profesor son muy escasos. Estos másteres sustituyen al flojo CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica) hasta ahora vigente. 

Como señala el documento que estoy glosando y repetirán los eslóganes de la manifestación de hoy, estos requisitos suponen una escisión incomprensible entre la carrera investigadora y el ejercicio de la docencia secundaria. Y esto es letal especialmente para las carreras de Humanidades (y algunas de ciencia básica), cuya salida profesional más razonable es precisamente la enseñanza secundaria. La disyuntiva ante la que se encontrará el estudiante es cursar un máster de investigación, un máster pedagógico que habilite para la enseñanza secundaria o ambos, a precios que no son los de ahora. En este tipo de carreras es absurdo que al estudiante recién graduado se le ofrezcan estos dos caminos como prácticamente excluyentes, pero lo peor es que el estudiante que culmine con un doctorado su formación investigadora no podrá ejercer la enseñanza secundaria, mientras que el que curse el máster psicopedagógico podrá emprender los estudios de doctorado sin necesidad de cursar ningún máster específico de Historia, Física, Filosofía, Filología etc., es decir, con una formación muy insuficiente. 

Esta batalla no es gremial. Esta batalla es muy importante porque está en juego la formación de los profesores de enseñanza secundaria y, por tanto, la calidad de los conocimientos que transmitirán en las escuelas públicas y privadas. Quizá sea cierto que los profesores deben recibir una formación pedagógica razonable y, sobre todo, someterse a un período de prácticas. Quizá no sea siempre cierto que el que más sabe es el que mejor enseña. Pero no hace falta negar esto para rechazar la obligatoriedad del máster pedagógico, pues podrían introducirse contenidos pedagógicos razonables en los másteres específicos de las distintas especialidades y que habilitaran para la docencia en secundaria. Lo que es un enorme engaño es pensar que se puede suplir los conocimientos teóricos específicos con recetas psicológicas y pedagógicas. Al final, los estudiantes respetan al profesor que sabe, que enseña, que exige y que se hace respetar. Mientras que al pedagogo que no les enseña nada acaban considerándolo simplemente un coleguilla. 

Espero veros a todas y todos los que tenéis la desgracia de vivir y trabajar en Madrid hoy jueves 8 a las 12.00 en la manifestación de Atocha: 

¡Derogación del Anexo a la Orden ECI/3858/2007 de 27 de diciembre de 2007 (BOE, 29-XII-2007), del Ministerio de Educación y Ciencia, YA! 

¡Derogación del máster pedagógico! 

¡MÁS CODOS Y MENOS PEDAGOGOS!  

Podréis reconocerme porque llevaré un pin de Debate Callejero. Quien piense que esta mani no es por sí sola suficientemente atractiva y que su tiempo es digno de mejor causa, espero que no pueda resistirse al saber que aprovecharé gustoso nuestro encuentro para revelar algunos de los nicks con los que suelo intervenir en este blog.