La felicidad va por barrios

Julio Embid

Siempre que llega otoño trae con si: la vuelta al cole del Cortinglés, la vuelta de las colecciones inútiles por fascículos, el aumento del desempleo estacional, los abrigos, una nueva edición del Gran Hermano, la vendimia, las almendras y la caída de las hojas. También es cuando me toca cumplir años y siempre paso unas semanas de pseudodepresión interrumpida frecuentemente cuando gana mi Atleti. Tengo trabajo estable bien pagado, vivo en el mejor barrio del mundo y tengo una cuadrilla de la que no me puedo quejar. –Te quejas de vicio, me dicen. Hay gente que está mucho peor que tú. Nos ha jodío.

Estar peor que yo a nivel mundial no es tarea difícil. A nivel económico según el FMI, en 2014 España se encuentra el 32º de 180 países. Si yo me encuentro ligeramente por encima de la media española, puedo afirmar que, al menos, la mayoría de los ciudadanos de 148 países tienen menos pasta cada mes que yo. El porcentaje evidentemente es muy superior a la mitad porque salvo contadas excepciones petrolíferas, donde menos dinero hay, menos repartido está lo poco que les queda. Sin embargo en la felicidad no sólo importa el dinero.

Eso de que ‘el dinero no da la felicidad’ es una verdad a medias, ya que ayuda a poder comprarla. Si uno coge el barómetro 3033 del CIS de Julio de 2014 puede ver que la felicidad no es homogénea por oficios o clases sociales, por nivel educativo o por lugar de residencia. A la pregunta 25. ¿se considera usted una persona feliz? hay que responder con un número del 0 al 10, donde 0 son los absolutamente infelices y 10 los absolutamente imbéciles. Así pues usando una metodología de domingo de sobremesa con Antena 3 de fondo, he decidido clasificar a los españoles en tres grupos: Infelices (0-3), Ni fu ni fa (4-6) y Felices (7-10).

Figura 1. Felicidad por condición socioeconómica

Gráfico 1 05102014

Fuente: Barómetro 3033 del CIS de Julio de 2014

No nos sorprende a ninguno que los parados sean los menos felices de estos cuatro colectivos que he seleccionado, sin embargo, tras ver la figura 1 deberíamos preguntarnos ¿por qué vienen tan contentos los labradores?, que cuando vienen del campo, vienen cantando. Por otro lado, ya es mala suerte que de mi sector, el de profesionales y técnicos por cuenta ajena, sólo seamos infelices uno de cada cincuenta y me haya tocado a mí.

Figura 2: Felicidad por ideología

Gráfico 2 05102014Fuente: Barómetro 3033 del CIS de Julio de 2014

Si preguntamos por la felicidad de las personas de distinta ideología y los clasificamos del 1 (extrema izquierda) al 10 (extrema derecha)  y distinguimos por ejemplo entre: rojazos (2), rojetes (4), yo ni de unos ni de otros (7) y orgullosamente de derechas (9), podemos ver que el progresismo no sale a cuenta y es que ser rojazo o rojete reduce la esperanza de vida y aumenta la infelicidad.

Figura 3. Felicidad por lugar de residencia

Gráfico 3 05102014Fuente: Barómetro 3033 del CIS de Julio de 2014

Por último la tercera figura, nos demuestra que se es más feliz en el pueblo que en la ciudad. Los que vivimos en Madrid y en Barcelona tenemos más posibilidades de ser infelices que los que viven en un pueblo de menos de 2.000 habitantes a cambio de tener metro y musicales a los que no vas en la vida.

Para corregir todo esto me he dado cuenta que lo mejor sería que me volviese a vivir a mi pueblo, me comprase un tractor, me hiciera agricultor, empezase a votar al PP y animar al Madrid, para aumentar mis porcentajes de ser una persona la mar de feliz. Sin embargo uno se acostumbra a lo que le vienen en las cartas y conforme pasan los años resulta más difícil cambiar. A algunos les encanta ver la infelicidad desde lejos, a poder ser en la radio del coche, pero como dice uno de mis mejores amigos, las canciones de Joaquín Sabina son una puta mierda, porque para oír historias de parados, cuernos, fulanas, farlopa, tragaperras, miseria, alcohol y tristeza, mejor me bajo al bar.