La falsa etiqueta de Rajoy

 Millán Gómez 

 

El principal partido de la oposición ha recibido el año nuevo con el enésimo varapalo. Esta vez en forma de encuestas electorales en varios diarios. Según estos análisis, tanto el PP como el PSOE bajarían en apoyos mientras que IU, UPyD y diversas formaciones nacionalistas subirían. Tomando como base estas previsiones, el PP no sería capaz de superar o cuanto menos igualar a los socialistas pese a la crisis económica, la peor en muchos años. Es más, la mayoría de ciudadanos considera al PSOE como el partido que más y mejor puede resolver la actual coyuntura y aquellos problemas prioritarios como el paro, la sanidad, etcétera. Si el PP no es capaz de mejorar sus resultados ante la actual situación difícilmente lo hará en otras circunstancias.

 

 Los vaticinios de ese intelectual llamado González Pons según los cuales el Gobierno se verá obligado a adelantar las generales por la crisis ante una supuesta ineficacia del Gobierno suenan a chiste. Pero a chiste malo. Es el mismo que demuestra su gran sentido de la democracia al decir, en una entrevista en La Voz de Galicia, que como el 80 % del PP apoyó en Valencia a Rajoy, éste viene avalado por “todo el partido”. Por lo visto, el 20 % restante es de ERC. Pons es un político que afirma con una sonrisa Profident de oreja a oreja que el aumento de parados adelantará las elecciones. Parece que incluso se alegraría de que aumentase el número de desempleados.  

 

Las aguas parecían estar calmadas en el PP desde el Congreso de Valencia aunque sólo fuera de forma oficial. Pero nada más lejos de la realidad. El sector crítico del PP ha vuelto a afilar los cuchillos y más tras conocer las encuestas anteriormente citadas. Rajoy ha tratado de alargar todo lo posible la designación de su candidato para las elecciones europeas, que se celebrarán el próximo 7 de junio. Rajoy ha optado finalmente por el número uno en todas las quinielas y el preferido del sector más duro entre los duros del PP, Jaime Mayor Oreja. Recordará usted, querido lector, cómo la lideresa se apostó en un programa de televisión 50 euros a que el ex–Ministro del Interior sería el cabeza de lista.

 

 La decisión del líder del PP es evidente. Rajoy se ha agarrado al sillón y tras encadenar derrota tras derrota ha optado por una supuesta moderación, lo que ha provocado urticaria en el grupo más fundamentalista del partido. Esta decisión viene dada no por una reflexión ideológica ni por aquella falsa etiqueta que muchos habían colgado a Rajoy como un político más civilizado (con sus hechos ha demostrado lo contrario) sino porque se ha dado cuenta de que por ese camino no va a conseguir nada. Rajoy, ávido aficionado al ciclismo, no quiere pasar a la historia por ser un nuevo Poulidor, aquel ciclista francés recordado como “el eterno segundo”.

  

El guiño supuestamente centrista de Rajoy no tiene credibilidad alguna. Todo aquel que tenga dos dedos de frente recordará al duro líder de la oposición en la pasada legislatura que fue capaz de utilizar absolutamente cualquier falacia como forma de erosión al Gobierno. En muchas sesiones de control al Gobierno, Rajoy dejó machadas para la historia. Aquella fama de sensato y centrista se disolvió como un azucarillo. Resulta poca creíble un político que en su segundo intento por ser Presidente del Gobierno dijo que “ahora sí” estaba preparado. Unos días después, al anunciar que tenía la intención de volver a presentarse en 2012 declaró sin tapujos que en ese año sí lo estará.

  

El líder popular sabe que el 1 de marzo de celebran dos elecciones, las vascas y las gallegas, que les son poco favorables. En Euskadi aspiran a mejorar los 15 escaños actuales pero, salvo milagro, seguirán siendo la tercera fuerza política muy lejos de las dos primeras. En Galicia probablemente ganarán las elecciones pero sin la mayoría necesaria para gobernar. De las dos comunidades donde más opciones tienen es en Galicia. Por ello, se dejará ver mucho por tierras galaicas. No en vano, hoy mismo tiene previsto un acto electoral en Lugo.

 

 El 1 de marzo puede ser una mala noche para el PP. Si no mejoran resultados con respecto a los anteriores comicios, muchas heridas se volverán a abrir dentro del partido y algunos pedirán su cabeza. Por ello, utiliza a Mayor Oreja como escudo para las elecciones al Parlamento Europeo. Si en esta última cita no obtiene más votos que el PSOE podrá excusarse diciéndoles a sus críticos que con su opción tampoco han ganado. Será, por lo tanto, una derrota más dulce desde el punto de vista de Rajoy. Además, utilizando a Mayor Oreja como cabeza de lista tratará de limar el trasvase de votos tradicionales del PP hacia UPyD ya que los últimos estudios apuntan en este sentido. Fruto de este miedo del PP a perder apoyos a favor de UPyD son las declaraciones de Pons donde afirmaba, que “Rosa Díez antes no era españolista” ni es de “derechas” como el PP. Cuánto le ha costado a Pons llegar a este reflexión. Es decir, que el PP es españolista y de derechas. Luego dirán lo contrario, no se preocupen.

 

A Rajoy le crecen los enanos. Esta misma semana, su predecesor en el cargo, Aznar, calificaba de un modo racista a Obama como “un exotismo histórico” que “provocará un desastre económico”. Frente al discurso oficialista del PP donde incluso algunos de sus líderes autonómicos como Javier Arenas y Núñez-Feijoo comparaban el cambio político de Obama en Estados Unidos con el que ellos desean para Andalucía y Galicia respectivamente, Aznar ha vuelto a colocar una piedra en el camino del registrador de la propiedad. No es casualidad tampoco que Aznar haya fichado para FAES a María San Gil, principal símbolo del sector crítico a Rajoy que cayó antes incluso del Congreso de València y que mantiene una destacable sintonía con ese líder del PP en el Parlamento Europeo que se niega a condenar el franquismo porque “muchas familias lo vivían con extraordinaria placidez”.

 

Rajoy no es creíble. Su decisión de apoyar a Mayor Oreja muestra a un político derrotado incapaz de centrar a su partido y convertirlo en una alternativa de Gobierno. Digámoslo claro: Rajoy no ha sido nunca un político centrista. Por mucho que se maquille siempre ha sido exactamente igual de derechas que los conocidos como “duros”.