La España legal y la España real

Carlos Hidalgo

Por mucho que ahora los independentistas y los conspiranoicos se dediquen a buscar pruebas en nuestras leyes de que España es una dictadura, la verdad es que no lo es. Es una democracia. Con sus imperfecciones y con un jefe de Gobierno que parece haber salido de una comedia absurda de Eduardo Mendoza.Pero hay un problema entre la España legal y la España real. Y me explico: tenemos a los principales partidos, en el Congreso, volcados en ver qué palabra se pone en una ley, cuando lo cierto es que hay leyes que no se cumplen en España. Y no se cumplen por sistema. Especialmente en el caso de la legislación laboral.

Hace no mucho que un documento de la CEOE levantó indignación, porque proponía contratos de formación para los mayores de 45 en el paro. Lo que la gente llamó “becarios de 45 años”. Y está fatal. Pero el caso es que los mayores de 45 tienen grandes problemas para encontrar trabajo y los más jóvenes encadenan trabajos de becarios en fraude de ley.

También hablamos de cómo la Seguridad Social cada vez recauda menos. Pero es que no hablamos de todas las horas extras que se hacen en “negro” o que directamente no se pagan.

Con las horas extras no pagadas que aparecen en la EPA, se da la paradoja de que se pierden millones de euros para la seguridad social y se evita la creación de cientos de miles de puestos de trabajo.

Renegamos mucho de la reforma laboral de Rajoy, pero la verdad es que si el Estatuto de los Trabajadores se cumpliera sólo en su estado actual, muchas personas verían una importante mejora en sus condiciones de trabajo y en sus condiciones de vida.

¿Dónde están los partidos de izquierdas en eso? Me temo que cada vez están más en lo simbólico, en las identidades, en los gestos y en los happenings. No se ven iniciativas para que se cumpla la legislación laboral y para que se persiga con todo el peso de la ley a quienes la quebranten. Pero sí vemos a Echenique preocupado por un derecho de pernada inexistente. Y a Colau preocupada por no ser menos que Roger Torrent en desplantes al Rey.

Los partidos, llenos de académicos, funcionarios y profesionales liberales, no entienden las penurias de los trabajadores por cuenta ajena, de los falsos autónomos o de los parados. En la búsqueda del santo grial de la comunicación política perfecta se han olvidado de para qué estaban ahí.

Un pensamiento en “La España legal y la España real

  1. No veo contradicción entre las dos Españas que propone el comentarista. Afirma que nuestro país es plenamente una democracia y que dispone de una legalidad asociada en términos homologables a lo que se entiende en nuestro entorno.
    Una izquierda que nidifica en las nubes , una derecha autoreferente y de laxa moral y una clase empresarial codiciosa y que amenaza con su huida hacia climas más tolerantes con su metabolismo caprichoso.

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