La disyuntiva jetzale

Millán Gómez

La decisión de Imaz de abandonar la política activa y echarse a un lado para no interferir en la lucha interna por la presidencia del PNV supone un duro revés para la política antiterrorista y la derrota de las tesis más moderadas del nacionalismo vasco conservador. La renuncia de Josu Jon Imaz  simboliza la victoria de los coroneles de la viaje guardia jetzale más próximos a las teorías soberanistas. El sector más fundamentalista encarnado en los Arzalluz, Egibar e Ibarretxe ha impuesto sus planteamientos y con su actitud han apartado paulatinamente de la presidencia del PNV a un dirigente pragmático, transversal, buen orador y sensato donde los haya. El PNV ha perdido, sin ningún género de dudas, a su mejor activo político. La patria de Imaz era Euskadi pero, por encima de todo, el paisaje humano que la conforma y en esto se diferenciaba sustancialmente del vigente nacionalismo vasco. Porque las personas deben estar por encima de los territorios por mucho que defendamos el bienestar y la cultura de nuestros respectivos países. No sólo pierde el PNV sino que de esta renuncia salen perjudicadas la sociedad vasca y la española en su conjunto.

 

Afecta también negativamente al Gobierno porque pierde su mejor interlocutor en el PNV y un político que siempre había defendido con ahínco y tesón que Euskadi debe construirse entre todos, respetando todas las sensibilidades políticas. Porque así es como se construyen los países. La pluralidad es positiva y un rasgo propio de las sociedades modernas. Imaz lo sabía. Por este motivo, el sector más integrista del PNV lo ha marginado poco a poco hasta que un hombre de fuertes convicciones como es él ha renunciado a la política como modo de mejorar la vida de su país. Euskadi. Josu Jon defendía una posición legítima como es reivindicar que Euskadi es un país pero, a diferencia de mucho de sus conmilitones, luchó y estoy convencido que seguirá luchando por una mejor integración y un mejor encaje de Euskadi en España. Porque se puede amar tu tierra sin odiar a los vecinos. Esta lección no la han digerido los Arzalluz, Egibar, Ibarretxe y el sector duro del PNV.

 

El Partido Popular también sale perdiendo. Imaz manifestó en múltiples ocasiones su voluntad de buscar puntos de encuentro con el primer partido de la oposición en España y tercera fuerza política en el Parlamento de Gasteiz. En esta cuestión, el de Zumárraga dio una lección a la derecha más reaccionaria y anacrónica, la derecha decimonónica y anticuada que le hizo la vida imposible en su partido y la derecha que representa a la gran parte del actual Partido Popular. Los deseos de Josu Jon de llegar a acuerdos con el PP cayeron en saco roto una vez más. Desde que Imaz accedió a la presidencia del Euskadi Buru Batzar (EBB) en diciembre de 2003 tras derrotar al delfín de Arzalluz, Joseba Egibar, en una ajustada votación, fue prácticamente ninguneado por los fundamentalistas jetzales. Cada vez que Imaz realizaba un guiño por la moderación, prácticamente nadie de su propio partido se hacía eco de dichas declaraciones y con su silencio no hicieron sino desgastar y erosionar los deseos de un amplio sector de la sociedad vasca deseoso de que la moderación y la centralidad política se impusieran de una vez por todas en Euskadi. Así se manifestó la ciudadanía vasca en las últimas elecciones autonómicas en 2006 y en las municipales de este mismo año. Dentro del PNV, sólo Imaz digirió y escuchó el mandato que el pueblo vasco había enviado a su clase política.

 

Otro factor que habla bien a las claras de la valentía y coherencia política y personal de Imaz es que la organización terrorista que lleva ensuciando la imagen de Euskadi en el mundo le tenía enfilado como uno de sus peores enemigos. Prueba de ello es que eta se dirigía directa y agresivamente a él en alguno de sus últimos comunicados.

 

La nota positiva de la renuncia de Imaz es que su sucesor será previsiblemente quien viene siendo su sombra en los últimos años, Iñigo Urkullu, actual presidente del PNV en Bizkaia. Si nada se tuerce, será un más que digno sucesor de Imaz. Ojalá Urkullu mantenga los planteamientos de Imaz y el PNV se acerque a las teorías que defendió durante este cuatrienio Josu Jon al frente del EBB. Será bueno para el PNV, bueno para Euskadi, bueno para España y bueno para eliminar la mayor lacra de este país desde la instauración de la democracia, el terrorismo de una banda de cobardes, falsos patriotas y mafiosos que responde al nombre de eta.