La difícil transición del PSOE

Millán Gómez

A estas alturas del partido parece más o menos previsible un batacazo socialista en las elecciones generales de 2012. A ningún ciudadano le queda la menor duda de que de celebrarse hoy unos comicios, los resultados socialistas serían muy negativos. Todo esto con el agravante de que el principal partido de la oposición presentará como candidato a un dirigente perdedor que, siendo condescendientes con él, digamos que tiene poco carisma. Ante la actual debilidad socialista, miembros del PSOE ya se estrujan la cabeza ante una posible sucesión al frente del partido. La situación es enormemente compleja pero igualmente inevitable llegado el momento. Los socialistas deben centrar sus esfuerzos primeramente en sacar al país de la crisis y, desde el punto de vista electoral, plantearse objetivos cortoplacistas, es decir, las elecciones locales y posteriormente las generales. Independientemente de esto deben dedicarle cierto tiempo a reflexionar sobre los errores cometidos y analizar quién y quiénes deberían pilotar la nave si, como todo parece indicar, Zapatero está ante su última temporada como Presidente del Gobierno.

A la hora de sentarse a reflexionar, el PSOE debería partir de una premisa clara: tratar de comprender los errores cometidos, analizar el contexto sociopolítico e impedir que la crisis económica les ciegue sin sentirse reforzados internamente por las buenas decisiones tomadas durante su estancia en La Moncloa, que las ha habido y muchas. Hoy día, es relativamente lógico que el discurso derrotista se imponga al analizar la situación en caliente sin ningún tipo de coherencia. El PSOE tiene gente lo suficientemente válida como para no salir excesivamente perjudicada del lógico desgaste político de dos legislaturas en La Moncloa.

Probablemente, cuando la economía se vuelva a estabilizar y comience a repuntar el prestigio y la marca PSOE volverá a cobrar fuerza. Desafortunadamente, la memoria apenas existe en este país. Solo vale lo que ha pasado ayer y a veces ni eso. Esta amnesia colectiva que sufre nuestra sociedad es una pésima noticia que, irónicamente, le puede beneficiar al PSOE a medio plazo. Nunca llovió que no escampara. El problema, desde el punto de vista de los intereses socialistas, es que no parece que vaya a mejorar la situación en los próximos 14 meses lo suficiente como para que el PSOE recorte la distancia que, según todas las encuestas, le separa del PP. Utilizando el argot ciclista tradicional podemos decir que el PP le saca placa al PSOE.

Mal haría el PSOE si considera que nada vale de la actual dirección socialista y del actual Gobierno. Las decisiones en caliente siempre son malas consejeras. El PSOE puede ganar o perder elecciones lógicamente pero es prácticamente indiscutible que es el partido por el que simpatiza un mayor número de españoles o, cuanto menos, el que más facilidad tiene para recibir la confianza mayoritaria de la ciudadanía. Su electorado potencial tiene unos límites mayores que el PP. Por ello, a los populares siempre les ha beneficiado la baja participación pues ésta es síntoma de que acuden a las urnas los más fieles y en este apartado la derecha es clara vencedora.

A medida que pase el tiempo irán saliendo nombres. Mi favorito ya lo saben: Eduardo Madina. Es el indicado pues reúne un mayor número de características beneficiosas para el PSOE. Entre ellas se pueden destacar su facilidad de palabra, su juventud que permite que las nuevas generaciones (con un porcentaje importante de ciudadanos reacios a acudir sistemáticamente a las urnas) se identifiquen con él, su lucha implacable contra el terrorismo, el respeto que se le tiene en el resto de España a los socialistas vascos, su capacidad para tolerar las ideas de los demás, su facilidad para llegar a acuerdos con otros partidos manteniendo sus principios y la claridad que muestra a la hora de exponer sus ideas sin por ello mandar al infierno a sus rivales políticos.