La democracia corregida

Guridi 

El drama socialista continúa. Ahora, todos se hacen miles de preguntas. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Qué ha podido pasar? ¿De quién es la culpa? 

Mientras esto pasa, a la espera de ver cuáles serán los destinos del PSOE, dejadme que os cuente una cosa: me decidí a crear a Guridi en el momento en el que se hurtó a los militantes un proceso de primarias cuando se les prometió. ¿Os acordáis? Chacón iba disputar en primarias la Secretaría General a Rubalcaba y, de repente, lo que iba a ser una ventana de democracia, se “corrigió”.  

La democracia corregida nos trae siempre problemas. Cuando crees que te la juegas demasiado dejando que la gente decida y retuerces los mecanismos para que todo sea “como es debido”, todo se termina torciendo más aún.  

Cuando se corrigió la democracia para que Rubalcaba se presentase en solitario a unas primarias, empezaron muchos de los problemas a los que se enfrenta el PSOE hoy. No se aprendió mucho de ello. Se decidió que las cosas debían de ser como habían sido siempre, haciendo oídos sordos a las plazas del 15M que, entre otras cosas, demandaban sentirse representados.  

Cuando la penosa era de Rubalcaba acabó, se planteó de nuevo lo de llevar a cabo la promesa de “un militante un voto”, la promesa incumplida de Zapatero, por hacer esa corrección de la democracia que fue Rubalcaba.  

Pero, de nuevo, la democracia se volvió a corregir. Madina parecía demasiado revolucionario y hubo que corregir las cosas para que ganase ese chico tan bien mandado de Ferraz, ese tal Pedro Sánchez. La corrección democrática en ese caso nos ha vuelto a pasar factura. Una factura que no sabemos cuánto tiempo tardaremos en pagar o si nos llevará directos a la bancarrota.  

Con esto no estoy diciendo que el error fuera no haber escogido a esos candidatos concretos. El error fue forzar escoger a un único candidato o poner trabas y retorcer las normas para que no ganase otro.  

Después de todo este tiempo no hemos dejado de perder votos, de perder militancia, de perder credibilidad y, por último, hasta perder las formas entre los propios socialistas. Con la creación del infausto “Comando Luena” como señal terrible de la decadencia.  

Es verdad que los referéndums los carga el diablo. Es verdad que si vamos a terceras elecciones el PP puede ampliar su mayoría. Es verdad que cada votación es un riesgo. Pero es que el riesgo y la incertidumbre de las votaciones son lo que mantiene a los políticos limpios, a las instituciones aireadas y a los ciudadanos contentos.  

La gente comete errores votando, seguro. Pero comete menos errores que los que quieren decidir en nombre de ellos cuando toca. 

Guridi nació para denunciar los errores de la democracia corregida. Como dijo un ilustre socialista: cuando la democracia se adjetiva, malo. Y los usos democráticos del PSOE han pasado por demasiados adjetivos.  

Me gustaría poder decir que estamos a tiempo de corregirlo todo y que Guridi debe de volver al sitio de donde salió. Me gustaría poder ser optimista. Y me gustaría que, por una vez, se dejara de corregir a la democracia y la militancia socialista pudiera expresarse en un proceso con garantías, con árbitros imparciales y sin usos y autoritarismos de hace dos siglos.

Lo iremos viendo.