La corrupción ha ganado las elecciones

Aitor Riveiro

Las elecciones municipales y autonómicas han terminado. Bienvenidos a la precampaña de las generales. Tiempo habrá para analizar a fondo los resultados de la jornada de ayer que, con miles de concejales y diputados en juego, dan para un infinito número de análisis y de interpretaciones. Hoy, como siempre, todos los partidos dicen que han ganado. El Partido Popular ha conseguido más votos que el PSOE, que ha logrado un mayor número de concejales. Izquierda Unida, pese al batacazo de Córdoba (alguien tendrá que responder por esos 15.000 votantes que se han quedado en casa), podrá gobernar en coalición en muchos más municipios que hasta ahora, merced a los pactos electorales. CiU piuerde Tarragona, aunque ha remontado en Barcelona. Nafarroa Bai ha pegado un pelotazo considerable en Navarra, donde UPN no tiene nada claro poder gobernar pese a haber repetido resultado. El BNG gana poder. Matas dependerá de los restos para saber si puede ser presidente de Baleares. Y es que a estas horas los resultados no son definitivos en algunas plazas importantes y quizá el voto por correo tenga mucho (o nada) que decir.

Mariano Rajoy, por fin, puede presumir de haber ganado unas elecciones siendo líder del PP. Sin embargo, pese a haber conseguido un mayor número de votos que el PSOE, el Partido Popular pierde poder. La culpa es suya. La campaña popular ha sido tan agria, tan crispante, que le imposibilita acceder a múltiples alcaldías donde ha sido la lista más votada porque no tiene con quién pactar. Rajoy y Aznar (quién diría que se ha retirado) han puesto a los españoles en un brete: o conmigo o contra mí; todavía resuenan las palabras del presidente de Honor del partido, que afirmó sin ruborizarse que “cada voto que no vaya al PP será un voto para que ETA esté en las instituciones”. Así que ellos mismos se han cerrado la puerta a muchos gobiernos municipales y quién sabe si a alguno autonómico.

Lo que sí tienen claro hoy en Génova es que la crispación moviliza a su electorado, que ha acudido a votar en masa. Así que aquellos que preveían un enfriamiento del clima político tras las elecciones lo llevan claro: el PP seguirá igual. Y Gallardón y Esperanza, a la espera.

El PSOE, por su parte, ha logrado alguna capital importante, Canarias y quizá Navarra y Baleares. Pero deberá pactar casi con todos y los pactos no siempre son buenos o aconsejables, o que le pregunten a los socialistas cántabros. Sin embargo, el PSOE debe preguntarse porqué no es capaz de trasladar su hegemonía autonómica a las municipales (Andalucía, Extremadura y Castilla La-Mancha son la prueba). Pero, sobre todo, debe preguntarse cómo es posible que no sea capaz de invertir la situación en el Levante y en Madrid. Lo de Madrid mejor no menearlo mucho; por muchos favores que deban ZP y Blanco a la FSM es impepinable una limpia profunda y, por encima de cualquier cosa, una elección inteligente de los candidatos: la culpa no es siempre de los demás y de las campañas negativas. En Valencia y Murcia el PP ha arrasado. Pero no parece importar en Ferraz.

En Cataluña la gente se ha quedado en casa. En una campaña monopolizada por ETA y, algo, la corrupción, los catalanes han decidido que no iba con ellos. CiU pierde la única capital de provincia que le quedaba y ERC se mantiene, Ciutadans, no sabe no contesta.

Izquierda Unida vive su paradoja habitual. Es la tercera fuerza más votada, pero la mayoría de sus votos quedan en nada. Especialmente sangrante es lo de Extremadura, donde 30.000 personas han visto hurtado su derecho a representación por una absurda ley que impone un 5% para estar en el parlamento regional. IU ha obtenido el 4,58%. Llamazares se muestra contento porque gana poder, y tiene razones para celebrarlo. Además, no ha sucumbido en Madrid, aunque no ha logrado hacerse con el voto de castigo del PSOE.

Así podríamos estar hasta el infinito, ya digo. Pero mejor esperar uno días para analizar a fondo los resultados, ver los pactos (especialmente en el País Vasco) y leer en la prensa análisis sesudos mucho más preparados que este.

Entonces, ¿quién ha ganado las elecciones? Pues ni más ni menos que la corrupción institucionalizada. Ya me referí en mis últimas intervenciones en este blog a la indecencia que se produce en una multitud de municipios y comunidades autónomas de este país, donde presuntos, imputados y algún que otro culpable se presentan como cabeza de lista en candidaturas de todos los partidos. La gente vota por aquellos que han hecho del ladrillo un modo de vida; claro, quien consiguió que el terrenucho aquel de tu abuelo se revalorizara un 200% en un mes merece tu aplauso. El medioambiente y la legalidad son patochadas de pijos.

Las elecciones municipales y autonómicas han terminado. Hoy, empieza la campaña de las generales… ¡Qué pereza!