La corrupción era esto

Aitor Riveiro

Hace ya algún tiempo hablé en este mismo blog de la situación de un periodista al que habían despedido por criticar, primero, y denunciar, después, los tejemanejes que se estaban produciendo alrededor del aeropuerto de Ciudad Real, el primero de capital cien por cien privado que se ha construido en España.

Ayer nos desayunamos con otra gran noticia. ¿Para los ciudadanos de Ciudad Real y Castilla-La Mancha? No, para los promotores de la infraestructura, que pueden ver cómo los 300 millones que invirtieron en su construcción se convierten, por mor de unas jugosas recalificaciones, en 3.000 millones de la noche a la mañana.

Cuenta el diario El Mundo que el Gobierno regional del PSOE está apunto de aprobar una modificación en la Ley de Ordenación del Territorio y de la Actividad Urbanística (Lotau) de la Comunidad que permitirá a la sociedad que gestiona el aeropuerto trocear y revender los territorios adyacentes al mismo como suelo industrial, cuando ellos lo compraron en su día como suelo rústico.
En la actualidad, dichos terrenos están considerados como una parcela unitaria que únicamente podría desarrollar la propia sociedad (CR Aeropuertos). El asunto es que, para permitir la  calificación como suelo industrial que rige hoy, el Gobierno decretó en 2002 al aeropuerto como un Proyecto de Singular Interés de primer orden, con el fin de agilizar su construcción y permitir que los promotores pudieran optar a subvenciones públicas y al dinero de Caja Castilla La-Mancha, que es uno de los grandes inversores del proyecto y por partida doble, pues también prestó dinero a sus propios socios para financiar la obra.

Pues bien, el convertirlo en Proyecto de Singular Interés impedía a su vez segregar los terrenos anejos al complejo… por lo que sus promotores tienen la obligación de construir los más de 12 millones de metros cuadrados que lo rodean.

El problema surge cuando CR Aeropuertos decide que no quiere asumir ese coste y el Gobierno que preside Barreda acude raudo y veloz a ayudar a los pobres empresarios, a saber: la propia Caja, intervenida por el Estado para impedir su quiebra; Domingo Díaz de Mera, gran empresario de la comunicación y dueño del periódico que despidió en su día al periodista Carlos Otto; otro dueño de periódicos, Santiago Mateo; y León Triviño, constructor, como no podía ser de otra manera y que opina que una mujer sólo se cabrea cuando le ponen los cuernos.

¿Y por qué decide CR Aeropuertos que no quiere construir en los alrededores de un aeropuerto que ellos mismos han construido y que se ha vendido, desde siempre, como indispensable para el desarrollo de la región? Lisa y llanamente, porque el aeródromo es un pufo de los que hacen época, un claro ejemplo de que en España las infraestructuras se construyen para enriquecer a unos cuantos, no para vertebrar el estado (grandes ejemplos tenemos en Guadalajara o Antequera, por ejemplo).

Y es que la recalificación de los terrenos aledaños al aeropuerto es la última opción que tienen los inversores de intentar forrarse a costa de destruir riqueza en la región, después de que los intentos de vender el aeródromo a grupos extranjeros se quedaran en agua de borrajas: hay ofertas en la mesa, sí, pero por unos “ridículos” 600 millones que no colman sus expectativas, según desveló a finales de 2008 Interviú. La venta, sin embargo, parece que está a punto de concretarse, aunque no se sabe qué suma habrá que añadir a los 3.000 millones que conseguirían con la recalificación.

¿Se puede rizar más el rizo? Sí: el Gobierno central ha aprobado construir una estación del AVE a la verita del antiguo aeropuerto Don Quijote, luego de Madrid Sur, luego Don Quijote otra vez y ahora Central de Ciudad Real.

Esto es lo que algunos llaman “el timo de las infraestructuras” y lo que ha llevado, por ejemplo, a la quiebra a Caja Castilla La-Mancha.

Juan José Millás ganó en 1990 el Premio Nadal por su novela ‘La soledad era esto’. En un momento determinado, la protagonista discute con su marido y le echa en cara que ambos han abandonado sus ideales de juventud y se han vendido al capital. El marido responde con una verdad como un templo: la corrupción está institucionalizada en el país, en todos los países. Es un peaje que hay que pagar en pos del crecimiento económico y de la prosperidad del país.

Pues va a ser verdad.

10 pensamientos en “La corrupción era esto

  1. Joer, cuantas corbatas de Cortefiel no habrán tenido que regalar.

  2. Hemos sabido por el concurso de acreedores de una de nuestras grandes inmobiliarias que una caja de ahorros le financió la compra de varias hectáreas de naranjales a la espera de su correspondiente recalificación. Lo curioso es que la caja de marras no sólo concedió el crédito, y financió el 100% de la compra a precio de suelo ya recalificado, es decir, que pagó la plusvalía del *pelotazo* por anticipado, sino que aceptó como única garantía los propios terrenos rústicos, a día de hoy llenos de naranjos abandonados. Los responsables de la autorización de este crédito, todos políticos, siguen en libertad. También quienes lo pidieron.

    ¿Tiene algo que ver la crisis internacional con esta estafa, tan repetida mil veces en estos últimos años por todo el territorio nacional? ¿O con la evidente estafa que cuenta hoy el autor del artículo? Sólo en una cosa: como en la malas novelas de serie B, donde la bajada de la marea deja al descubierto el cadáver, la crisis económica nos ha permitido contemplar, y ha dejado al descubierto, el enorme lodazal de corrupción que han sido estos años del *pelotazo*. Pero que no se engañe nadie: tal cosa ha sido posible gracias al visto bueno de un sector importantísimo de nuestra clase política. Una corrupción que es transversal, que afecta a todos los partidos políticos, y en donde estamos estancados en el “y tú más”, mientras los chorizos siguen en la calle y la corrupción espera su siguiente oportunidad.

    Uno cree que la *salida* de la crisis debería ser, antes que nada, un discurso moral, de regeneración, con el código penal bien cerca, por supuesto. Luego que se tomen las medidas que haya que tomar. Pero me temo que los mismos chorizos que se han puesto las botas estos años se dedican ahora a pregonar *loquehayquehacer* para salir de la crisis, sin que nadie les diga nada sobre su rapiña. Una *salida*, evidentemente, para que ellos puedan seguir haciendo sus *negocios*, a la espera del siguiente *pelotazo* ¡Qué asco me produce esta tropa!

  3. Hola a todos!!!

    Hola Aitor, es una pena, es un asco, todo esto es un fiasco! me ha salido un pareao…jaja estoy que me salgo…jaja

    A mi me da que la frase del libro que mencionas (que leí y me gustó aunque era un poco gris…) no es del todo cierta, porque corrupción ha existido desde el principio de los tiempos, la que es más nueva es la del guante blanco… que poca verguenza, y qué poca verguenza que haya tan pocas cárceles, y qué poca verguenza que la justicia no haga lo que tiene que hacer…

  4. Valentisimo artículo Aitor, periodismo del de verdad, del que cumple con la labor de informar y denuciar los tejemanejes vergonzosos.

    Un abrazo.

  5. Gracias por el artículo, Aitor. Coincido con Sicilia: muy valiente tu denuncia!!

    No sé por qué, pero no me sorprende. Conforme uno se acerca a las instituciones más próximas, observa con más detalles las miserias de la política y los negocios. No sé si hay esperanza para esto. Nadie puede controlar hasta el último alcalde de su formación…

  6. De la moral del personal, mejor no fiarse mucho… Lo mejor, dar más recursos a la fiscalía anticorrupción y obligar a que las administraciones y las empresas sean más transparentes, para que sea más fácil controlarlas. Espero que con lo que cuentan, alguien acabe en la carcel. En SC de Tenerife (Coalición Inmobiliaria, perdón, Canaria) hicieron algo parecido a lo que aquí cuentan en la Playa de Las Teresitas, pero con un detalle añadido muy gracioso. Las tierras con las que especularon y que sirvieron de avales para un préstamo, directamente se las robó el ayuntamiento a sus propietarios… Ya hay sentencia judicial firme que afirma que no fue válida la operación, aunque me pierdo con los tecnicismos jurídicos. Después de la recalificación, el Ayuntamiento volvió a comprar los terrenos que había vendido (que no eran suyos en origen), y que los “empresarios” habían comprado con un préstamo en el que la garantía eran los propios terrenos. Todos los grupos del ayuntamiento estaban implicados, pero por lo menos el PSOE expulsó del partido a los concejales que aprobaron todo esto.

  7. Buenos días.
    El artículo es magnifico; y la corrupción denunciada más aún.
    Pero me da que estamos todos, o casi todos, sumidos en un mar de indiferencia.
    Quien grita “¡Sálvese quien pueda!” está diciendo que se hunda el prójimo.

    Nada, que tenfgan ustedes un buen día.

  8. Gracias, Aitor.

    Espeluznante.

    No digo yo que no haya corrupción en la Administración central del Estado. Sin embargo, mi impresión es que donde de verdad prolifera es en Comunidades Autónomas y otras entidades menores (cabildos, diputaciones -¿para qué sirve una diputación?-, ayuntamientos): ya se ve en los propios nombres, que remiten al cabildeo, a las coyundas, a las putadas.

    Si esto es así, habría que preguntarse hasta qué punto nos hemos organizado bien. ¿Tendría sentido revocar la potestad de las entidades menores para, por ejemplo, la gestión del territorio -recalificaciones, etc.? ¿No es esto de la sacrosanta autonomía municipal un camelo que sirve a muchos para forrarse? Como jacobino convicto y confeso, arrimo el ascua.

    [De ayer, y por no otorgar: dudar de la legitimidad de origen del Estado de Israel no sólo no me parece una muestra de antisemitismo, sino que lo juzgo algo natural, lógico y acertado. De entrada, todos los Estados existentes (recuérdese la cantidad de personas que impugnan el nuestro…) son de legitimidad dudosa; más aún éste que, invocando la titularidad de un pueblo elegido por cierto Yahvé, fue impuesto -o sobrepuesto- a unas poblaciones locales que en su gran mayoría no lo querían, y que sufrieron en gran parte masacre y/o expulsión por parte de la nueva entidad. Otra cosa distinta es propugnar la eliminación de Israel a estas alturas, lo que sí es un disparate. Ahmadineyad es un extremista, sí; quienes le han comparado con Hitler no lo son menos. El curilla iraní le viene muy bien a los que aplauden a Israel, porque les ayuda en su afán de descalificar sumariamente por antisemita cualquier crítica. Pero no cuela, señores; la acusación de antisemitismo no intimida nada. Y menos lobos con lo del “akelarre” de Ginebra: el judío Kouchner, entre otros, ha dado su visto bueno a la declaración final de la Conferencia contra el racismo, adoptada también con el respaldo de toda la UE].

    Abrazos para todos.

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