La corrupción en Madrid abierta en canal

LBNL

Flashback: Post verano de 2012. Tomando un aperitivo con un buen amigo, socialdemócrata de toda la vida. Nos encontramos con su mujer, diputada del PP. Comentamos la noticia de la dimisión de Esperanza y su sucesión por Ignacio González. Mi amigo la conoce bien y la detesta. Su mujer posiblemente también aunque no me consta. Me animo a ventilar mi indignación por la sucesión en la persona de un corrupto. Mi amigo pone cara de circunstancias. Su mujer respeta mi opinión y a modo de respuesta cuenta una anécdota de algunos años atrás. Tenía cita con el Vicepresidente Rato. Lo encontró agitado. Mediada la reunión, él recibió una llamada. De un alto cargo del poder judicial, no recuerdo quién. Colgó mucho más tranquilo y comentó que llevaba toda la mañana nervioso porque le llamaba el alto cargo judicial y no sabía por qué. Acababa de descubrir que era solo para invitarle a una recepción o acto protocolario. Y comentó algo así como: “Mira, cuando estás en un cargo así puedes infringir la legalidad en cualquier momento. ¿Cómo puedes tener la certeza de que lo estás haciendo todo bien?”  Risas y la cita continuó sin más problemas. Conclusión: Ignacio González tenía muchas sospechas a su alrededor pero quién puede estar seguro de no haber infringido la ley…

No recuerdo qué contesté pero imagino que algo así como que hay grados y grados y que no a todos los cargos públicos les habían grabado – a instancias de miembros de su propio partido – con bolsas de basura en Cartagena, Colombia, probablemente cargadas de billetes. Ni tenían áticos de lujo en Marbella comprados a través de testaferros compartidos con el Presidente del Aleti en una operación sospechosa de ser el pago por una recalificación de un macro terreno a Fernando Martín, el empresario quebrado de Martinsa. Etc, etc.

Flash forward a ayer: Casi cinco años después Ignacio González es detenido. Entre medias, el sospechoso de haberle espiado, Granados, dio con sus huesos en la cárcel, después de haberse abierto la camisa gritando contra los corruptos en tertulias fachas de la TDT. Entre medias también, Ferrán, el de la CEOE, dio con sus huesos en la cárcel por estafa masiva y quiebra, y Arturo Fernández, el hostelero que dominaba la restauración en Madrid en gran parte por sus contratas con el Estado y la Comunidad de Madrid. Ambos eran donantes principales a Fundescam, la fundación que financió ilegalmente las campañas del PP en Madrid durante años. La investigación que siguió a la denuncia de Público dictaminó que el caso había prescrito. Últimamente se ha reabierto porque la financiación ilegal podría haber continuado en el tiempo. Entre medias, finalmente, la investigación por el espionaje interno en la Comunidad de Madrid quedó en nada.

Cuando lo de Fundescam, Esperanza se limitó a contestar que “pio, pio” en alusión a un tal Pio (Escudero) que era el Presidente del PP de Madrid en aquel momento. O el tesorero. Cuando saltó lo de Gurthel, ella cesó a una de sus muchas manos derechas, la que le organizaba los actos públicos que gestionaba Correa, y a varios más, y declaró ufana que ella había desarticulado la trama Gurthel. Cuando detuvieron a Granados se sintió muy afectada y lamentó la quiebra de confianza. De momento no ha dicho nada sobre lo de González. Puede que sea demasiado como para volver a expresar su dolor. Si el PP tuviera mayoría absoluta en Madrid, Comunidad y Ayuntamiento, y en el Gobierno central, habría salido ya a presentarse como primera víctima.

Es indignante que siga en libertad. Ahora bien, en un Estado de Derecho la libertad solo se pierde cuando hay indicios o pruebas en contra, no basta con que sea blanco y en botella. Mientras escribo esto escucho el noticiero de la noche de la COPE, esperando a los deportes para lamer mis heridas por la eliminación del Barça. Se rasgan las vestiduras hablando de los años oscuros de la corrupción del PP en Madrid. Por supuesto están completamente a favor de que se depuren todas las responsabilidades criminales necesarias. Marhuenda imputado por coaccionar a Cifuentes, Rajoy deberá declarar en el juicio de la Gurthel… Qué fuerte, Granados tenía un millón de euros en metálico en un altillo de la casa de los suegros.

Por cierto, dos muertos a tiros en Venezuela entre los manifestantes contra la dictadura de Maduro. Venga, demos paso a los deportes.

Cualquier friki de la política en Madrid sabía que González era un gangster. Lo sabía Rajoy, que obligó a Esperanza a dimitir y decidió nombrar a Cifuentes candidata pero consintiendo la interinidad de González durante un tiempo, para evitar el escándalo, muy a su estilo. Que no se rasguen las vestiduras ahora, por dios.

Lo del autobús de la trama de Podemos es ridículo pero lamentablemente la realidad alienta el populismo. En Madrid la trama criminal del PP fue brutal y continuada en el tiempo. A Rato se le vendió como un milagrero económico, que nos metió en el euro. Era mentira. Nos metió Solbes reduciendo el déficit a lo bestia en el último mandato de Felipe, y Rato, aparte de alimentar la burbuja – no solo inmobiliaria, también la de la deuda de las empresas privadas arbitrando la deducción fiscal del total de lo invertido en comprar empresas extranjeras – se forró a cuenta de su cargo. Y siguió hasta que quebró Cajamadrid. Esperanza, la que pensaba que Air Bag era una película extranjera cuando era Ministra de Cultura, consiguió ser investida Presidenta de Madrid comprando a dos diputados socialistas cabreados y corruptibles. La trama la puso allí y cabalgó durante lustros a lomo de la trama. Es muy lista y seguramente no se pringó pero el PP no puede consentir que siga siendo su líder en el Ayuntamiento de Madrid.

Cifuentes estaba allí. Seguramente no se pringó pero si yo, que estaba fuera, estaba perfectamente enterado, cómo no podía saber ella lo que se cocinaban entre ellos.

Podemos le propone moción de censura a Ciudadadanos pero es rechazada. Si Ciudadanos pretende mantener un mínimo de credibilidad, lo mínimo sería exigirle a Cifuentes que diera explicaciones, explicaciones serias, explicando lo que piensa sobre Esperanza Aguirre y su trayectoria y lo que considera que Esperanza debería hacer, que no puede ser otra cosa que irse a casa. Cualquier otra componenda debería ser suficiente para ponerla bajo sospecha. Mejor dicho, para convertir la sospecha en indicio de complicidad.

Es reconfortante que, aunque años más tarde, la justicia corrija desmanes de un calibre como los del PP en Madrid. Es deprimente que, tras tantos años de democracia, todavía no haya un caso de corrupción de entidad que haya sido denunciado por afiliados del mismo partido que el corrupt@. Cifuentes no ha hablado con suficiente claridad hasta ahora. Podría hacerlo. No lo hará. Ojalá me equivoque.