La corrupción como problema

Ignacio Urquizu*

En las últimas semanas la corrupción ha sido, junto con la crisis interna del PP, la gran protagonista de las noticias. Pero la corrupción no es una novedad en nuestro país. Como han documentado los historiadores, antes de que llegara la democracia también existían aprovechados que, usando su proximidad al poder, se dedicaban a hacer caja. 

En los últimos años, la Fundación Alternativas ha dedicado un enorme esfuerzo a analizar este fenómeno. Por un lado, elaboró un minucioso estudio de dos volúmenes –Vol. I y Vol. II– donde se presentaba, entre otros temas, un laborioso mapa de la corrupción urbanística por Comunidades Autónomas.

Por otro lado, los sucesivos Informes sobre la Democracia en España publicados por la Fundación Alternativas han contenido siempre un capítulo sobe corrupción. Los enfoques han cambiado en cada edición, aportando información muy relevante para comprender este fenómeno en España y en su perspectiva comparada.

Tal y como puede leerse en los Informes 2007 y 2009, España, según los indicadores internacionales –Índice de Percepción de la Corrupción elaborado por la ONG Transparencia Internacional-, se ha situado en los últimos años en un grado de corrupción muy similar a los países desarrollados, aunque se sitúa a la cola de éstos. Así, si en 2008 Dinamarca, Nueva Zelanda y Suecia encabezaban la lista con una puntuación de 9,3, España se situaba en el puesto 28 con un 6,5. Por encima nos quedaban países como Uruguay, Eslovenia, Estonia y Qatar, y nuestro intervalo de confianza nos decía que no éramos muy distintos de, por ejemplo, Botswana. Parafraseando a Shakespeare en Hamlet, algo huele a podrido en España.

Gracias al fantástico trabajo realizado en el último Informe sobre la Democracia en España 2009 podemos comprender gran parte de nuestra mala situación. Sabemos que la corrupción no tiene nada que ver con la historia y la cultura de un país. Si fuera así, además de usar argumentos tautológicos, estaríamos cayendo en el determinismo más absoluto. Los españoles, por el mero hecho de serlo, deberíamos conllevar nuestro destino sin poder hacer mucho. Estaríamos condenados a los Julián Muñoz y Correas de este mundo. Además, esta respuesta no nos puede explicar por qué la corrupción varía por Comunidades Autónomas. Si todos somos españoles, por qué hay más corrupción en la costa que en zonas desérticas como, por ejemplo, los Monegros.  

Seguramente, tal y como acertadamente desarrolla el Informe 2009, la corrupción tiene que ver con diseños institucionales. Una administración local excesivamente politizada, con escasos contrapesos y controles, donde los regidores municipales acumulan mucho poder de decisión, donde una parte importante de empleados municipales no son contratados acorde a criterios de mérito y cualificación y con municipios extremadamente pequeños, puede estar detrás de la excesiva corrupción en España. De hecho, entre sus propuestas figura una sobre la que deberíamos reflexionar: reagrupar municipios para crear unidades administrativas más grandes y homogéneas. Sin contar los pueblos de menos de 2.000 habitantes, España tiene la segunda población media por municipio más pequeña de los países desarrollados, superando sólo a Francia. 

¿Qué más se puede hacer? Un tema sobre el que no se reflexiona mucho y, en cambio, puede ayudar a solucionar algunos de los problemas de nuestra democracia es el funcionamiento interno de los partidos. Todavía algunos seguimos acordándonos de personajes como Tamayo y Sáenz. No es posible que las mejores cabezas de nuestra sociedad no se sientan atraídas por las formaciones políticas. Tampoco es bueno para una democracia que los ciudadanos acaben concluyendo algo que es totalmente falso: que todos los políticos son iguales. Los partidos deberían organizarse de tal forma que fueran atractivos para la mayoría de la sociedad y que no atrajesen a tipos que entran en política por razones totalmente equivocadas.

Los ciudadanos intuyen que los problemas de corrupción están relacionados con los tipos de partidos y de políticos. El siguiente gráfico presenta el porcentaje de personas que consideran que la corrupción o los partidos políticos son uno de los principales problemas en España. Vemos que recientemente han crecido ambas preocupaciones. Además, si echamos la vista para atrás, veremos que las tendencias siguen líneas paralelas. En la medida que aumenta la preocupación por la corrupción, crece el número de personas que ven en los partidos un problema. Es cierto que la preocupación por los políticos no se explica totalmente por la corrupción. Pero resulta llamativa la correlación entre ambas inquietudes. 

 

En definitiva, los modelos de organización interna de los partidos se han quedado obsoletos. No sólo las nuevas tecnologías les han obligado a cambiar. En la medida que no resulten atractivas para un mayor número de gente, especialmente para aquellos que destacan en su profesión, los cambios seguirán siendo necesarios. Y, seguramente, estos cambios ayuden a que la corrupción descienda.

* Universidad Complutense de Madrid

26 pensamientos en “La corrupción como problema

  1. Para analizar bien las gráficas que hoy nos trae Ignacio Urquizu habría que poner tambien una que nos mostrase el grado de confianza que las personas tenemos sobre las encuestas del CIS. Lógicamente esa encuesta no la debería realizar el propio CIS.

    Por otro lado, no es descabellado entender que la población considere como el principal problema a los políticos y mantenga por debajo la linea que expresa su percepción sobre la importancia de la corrupción y el fraude, por sí mismos, como problema. La ciudadanía sabe muy bien que la mayor parte de la corrupción y el fraude viene de la mano de los políticos, quienes, por unos motivos u otros y entre los que se entremezclan intereses de partidos, gobiernos locales, autonómicos y de los propios políticos, choricean en beneficio propio, y desarrollan, facilitan y permiten actividades que entran de lleno en el ambito de la corrupción. Se tiene claro que si se consigue poner freno a los políticos en su capacidad de ser capaces de abusar, la linea de la corrupción y el fraude bajaría enormemente. ¿Para que considerar más importante al resultado que a los que lo motivan si eliminando al perro desaparece la rabia?

    Tambien considero que si se ha mezclado el fraude proveniente de temas urbanísticos con el de otros campos más vinculados a actividades económicas menos especulativas y más de ámbito emprearial general, es como mezclar churras con merinas, ya que, aún siendo todo fraude y corrupción, son muy diferentes en su gestación, desarrollo y soluciónes para evitarlo. Hoy por hoy, los grandes titulares sobre la corrupción que aparecen en prensa, vienen de la mano de los políticos.

  2. En cuanto a que “todos los políticos son iguales”, como expresión ciudadana que no hace distingos, es más fruto de la percepción general ante la impunidad en la que se mueveny que hace que, el costo, caso de ser descubierto el fraude, es claramente inferior a la rentabilidad producida. Es ese ámbito de impunidad manifiesta y la entremezcla de financiaciomes de partidos y otros estamentos, considerados más “públicos”, lo que facilita abusos de orden más “privados”.
    Está claro que todos los políticos buscan el poder. El uso que hacen del poder no es en todos los casos fraudulento y buscando rentabilidad económica, pero menos lo sería si no fuese tan fácil, y/o barato, el corromperse.

  3. 3

    Yo no creo que, de inicio, GM y Magna hayan ido de la mano. Lo que sí es posible es que, a lo largo del proceso, a GM se la haya ido allanando el camino y Magna haya percibido más dificultades de las anticipadas, por lo que, en algún punto, hayan acordado romper el trato, pero no comunicarlo mientras se mantenían las negociaciones con los gobiernos y así poder capitalizar GM el desgaste producido, para beneficiarse de lo alcanzado, o para convertirlo en nuevo punto de salida en busca de mayores ventajas. Tampoco hay que olvidar que a Magna le deberá GM la tira de pasta, y si no es con la venta de OPEL como la recupera, no va a ser enfrentándose a la compañía automovilística la mejor manera de srreglar el cobro de la deuda.

  4. Buenos días!!

    Pratxanda, yo me lo creo a “pies juntillas”, y te advierto que soy mal pensada lo justo…jeje

    (ya está haciendo ‘pellas’ Amistad… y mira que parecía encaminao…jeje)

  5. Muy interesante artículo, sobre un tema que me ha obsesionado desde mi adolescencia peruana. Cuento una anécdota: una vez al año, allá por los años 70, los colegios se echaban a la calle para participar en una gran colecta de dinero organizada por alguna que otra división caritativa de la iglesia católica (creo que se llamana Fé y Caridad). Salíamos todos con nuestras latitas a asaltar al viandante para despojarlo de sus cuartos en aras de alguna causa noble. El viandante, por supuesto, no siempre estaba tan dispuesto a la solidaridad como nosotros, y menos para alguien como el que habla y los dos amigos con los que estaba de patrulla, impedidos por la timidez y el apocamiento. Pues bien, dado que la colecta era también una especie de competición, con premios a las clases y a los individuos por la mayor cantidad recolectada (e ignominia para quienes recolectaran miserias, como nosotros, pues las cifras se hacían públicas y colgaban de un cartel en el patio del colegio), decidimos aumentar el importe de las latitas con dinero de nuestras propias propinas. Recuerdo que fui hasta mi casa a buscar el dinero que tenía guardado para otros fines más terrenales (comprarme algun modelo para armar, un avión de caza o un tanque, me imagino) y meterlo en la latita de marras, a fin de evitar el escarnio público y contribuir a la causa. Realizada nuestra misión, hasta creo que nos dedicamos a vagar felices por la ciudad el resto del día, con alguno que otro centavo conseguido por allí.
    Llega el día de hacer públicas las cuentas y de asignar los premios, y cuál no sería nuestra sorpresa e indignación al ver que el dinero registrado para nuestra latita era inferior incluso al dinero que con tanto sacrificio habíamos puesto de nuestro propio bolsillo. A la incredulidad, siguió la racionalización: tal vez quitarían una parte fija para el colegio, quizá se había caido de la lata (algo imposible), quizá no habíamos visto bien los billetes (yo había puesto, con dolor, un billete, lo recuerdo bien). Nada pudo al final evitar que llegáramos a la conclusión flagrante: la dirección -o alguien que contaba el dinero- se había embolsicado nuestros esfuerzos. Recuerdo que no pude dormir por días, ahogado por la indignación y la incredulidad. A dicha edad, 11 o 12 años no va uno a la policía o denuncia al director (quien había sido hermano marista, por otra parte). Creo que ni siquiera se lo comenté a mis padres. Pero los amigos no podíamos creerlo, y no faltó algún avispado con hermanos mayores que habló de la burguesía y la corrupción. Este episodio es trivial, por supuesto, en un país como Perú, lacerado por la corrupción desde antaño, pero siempre he pensado que la misma no sólo tiene que ver con los factores económicos o institucionales, sino con elementos de la cultura que la hacen tolerable y hasta esperada. Sé bien que todos estos factores se influyen unos a otros, y concido con el articulista en que una mejora institucional tiene que disminuir los índices de corrupción. Pero no he podido jamás sustraerme a la sospecha de que mi pobre latita fue víctima de lo que se da en llamar la `pendejada peruana´, o la viveza criolla en versión andina. En un mundo en el que el pendejo es exaltado y el honesto tildado de cojudo (o gilipollas, para entendernos), se necesita algo más que mejoras institucionales para combatir la corrupción. Pero este es tema que trae mucha tela y el que escribe no corta trajes. Saludos a todos.

  6. Hay algun aspecto de los que plantea el articulista que a mi juicio merece alguna matización.

    En España no es que estemos ahora poniéndonos al día -respecto a otros países europeos-, en materia de corrupción. Aunque la percepción ciudadana pueda ser que “cada vez hay más chorizos”, lo cierto es que la diferencia fundamental es la enorme diferencia en el trabajo que ahora se hace -policial y judicial- para perseguir a los corruptos y desvelar sus a menudo enmarañados chanchullos y lo que se hacía hace apenas unos años.

    Lo lamentable es que el gobierno no ponga en valor el esfuerzo -fruto de su voluntad política-, de potenciar esa tarea, que implica más y mejores medios policiales, más fiscalía específica anticorrpución y más cooperación inetrnacional. Sólo en la fiscalía anticorrución es evidente que al aumentar en varias decenas el número de fiscales dedicados en exclusiva a esa tarea (sólo 50 en las delegaciones territoriales de la Fiscalía Anticorrupción) el resultado tenía que ser, lo está siendo, espectacular.

    Se quejaba el otro día el Fiscal General del Estado (entrevista en la SER) de que los ciudadanos cuando oyen que se desarticula un comando terrorista de ETA, por ejemplo, lo valoran como un éxito y una prueba de la debilidad de la banda, percibiendose como algo positivo, mientras que si la noticia es de la desarticulación de una trama corrupta la percepción no es de “ya son menos los corruptos que campan a sus anchas” sino de que “cada vez hay más corrupción” y que esto es un desastre. Tiene razón, sin duda, pero a ello contribuye además de lo que he señalado de la incapacidad del gobierno para publicitar su esfuerzo -incluso cuando está dando frutos visibles-, el que la actitud de los partidos respecto a esta lacra es muy distinta de la que tienen y exhiben frente al terrorismo.

    En esa actitud de los partidos -que explica la percepción ciudadana-, no creo que haya excesivas diferencias. Es cierto que el PSOE parece que pone más empeño que el PP en exigir responsabilidades políticas a los imputados una vez que se ha desveleado una trama corrupta. Pero ¿eso es suficiente? Yo echo en falta una actitud más activa previa, que busque detectar la corrupción, no sólo actuar cuando ya se ha puesto de manifiesto por una actuación policial-judicial. Los partidos alertan, movilizan, denuncian, etc… en relación con el terrorismo. No se hace eso cuando se trata de la corrupción. Y llegado el momento se actua a todo correr, a la defensiva, dejando claro que los manguis están ya al margen de la organización. Como si los hechos desvelados hubieran sorprendido, en primer lugar, a la propia organziación política en la que militan el corrompido o el corruptor. El caso extremo fue la declaración de la plana mayor del PP de que la Gürtel era una trama “contra el PP”.

    Pero voy más allá y me da igual que se trate de PP que de PSOE. Todos hemos comentado jocosamente lo inverosímil de que Ana Mato no se hubiera extrañado de que su marido (munícipe afectado por la trama) apareciera en casa con un coche Jaguar. Pero es que hace años era igual de inverosímil que a Alfonso Guerra no le hubiera llamado la atención que su hermanísimo Juan pudiera permitirse el lujo de regalar nada menos que un caballo a su hijo. Ahora, van saliendo concejales del PSC de Sta. Coloma contándonos que el ex-diputado Jesús Garcia, el presunto cerebro de la trama, se paseaba por el ayuntamiento con soltura yendo siempre a despachar directamente con el alcalde. ¿No sospechó nadie del PSC lo que estaba ocurriendo? ¿No llamó la atención tanta cercanía al alcalde de alguien que, años atrás, había sido expulsado del PSC? ¿ Y, por qué motivo se le expulsó?

    Respecto a si la idionsincrasia española tiene o no algo que ver, yo no estaría tan seguro como el articulista de que no es así. No me vale el argumento de que hay diferencias entre comunidades o el ejemplo extremo de que sea en la costa y no en el interior donde se trapichea al por mayor. Aparte de la predisposición y/o las ganas de trampear, hace falta un sustrato para ello. En España eso se llama negocio inmobiliario y se fundamenta tanto en facilidades que da la legislación municipal (que esté en manos de cualquier ayuntamietno al gestión del suelo, por ejemplo) como en las posibilidades que brinda el desarrollo de ese sector especialmente en la costa. Me temo que sí hay un sustrato cultural der desprecio por lo público -y valorización social del pelotazo-, que en españa está muy extendido.

  7. La muerte es el aliciente que tiene el Partdio Popular para estar en la politica.
    Sin la muerte el Partido Popular no tienen argumentos para contrarestar las politicas del Gobierno.
    La utilizacion del secuestro del Alakran para atacar las politicas llevadas a cabo en el marco de la Comunidad europea,es deleznable.
    A tal punto es deleznable que mucho me temo que estan afilando la guadaña,como sintoma de su corrupcion moral y politica….porque la etica ya la han perdido por el camino.

    ¡¡Fascistas!!.

  8. Sr Frans:

    Si ud. coincide, en algun viaje en avión, con su compatriota Vargas Llosa, dígale que no se meta en la fundación de UPyD. Y si lo hace, que no firme nada. Que las fundaciones de los partidos son muy peligrosas. Igual acaba con una visista de Garzón

    Otro aspecto sobre la corrupción:

    http://www.eldebat.cat/cast/notices/2009/11/fiscales_antimafia_advierten_que_espana_puede_convertirse_en_italia_en_15_anos_21099.php

    Y la Brigada de información de BCN persiguiendo okupas ;-)))

  9. El tribunal de derechos humanos nos ha dicho que los crucifijos en las escuelas atentan contra la libertad de las personas.
    No en vano los franquistas se han pasado toda su vida intentando crucificarnos por salirnos de los canones impuestos por una religion al servicio del poder.
    En Italia ya estan los fascistas uniendose al Vaticano.
    En España mas de lo mismo.
    ¡¡Porca miseria!!.

  10. De hecho, entre sus propuestas figura una sobre la que deberíamos reflexionar: reagrupar municipios para crear unidades administrativas más grandes y homogéneas. Sin contar los pueblos de menos de 2.000 habitantes, España tiene la segunda población media por municipio más pequeña de los países desarrollados, superando sólo a Francia.

    Hombre! Santa Coloma no es pequeña precisamente. Por otra parte, cuanto más pequeña, no es más facil de controlar por el resto de vecinos? Que el concejal de urbanismo se compre un infinity, vamos.

    Totalmente de acuerdo en: Dar poder a las comarcas para agrupar servicios comunes. Crear las veguerias (u otros entes equivalentes) para modernizar la administración, mancomunar otros servicios, etc. Ahora bien da ahí a UNIFICAR municipios va un trecho. Si lo he entendido bien. O propone que los separatistas cumbayas de Arenys de Munt compartan municipio con los pijos de Arenys de MAr? O que Vilassar de Dalt i Vilassar de Mar sean un mismo ente municipal? pero si aqui se celebra la consecución de “Ente municipal menor” . que el separatismo federalista no se acaba en la “”””Nación””””.
    Que quiere, una nueva guerra civil???

    Ah! Y no le cuento la nueva distribución de BCN en barriadas y barrios. Poca broma que los de Gracia (o Vallekas, o Triana) se declaran independientes-
    Poca broma.
    No se si hay más corrupción en Francia, pero lo de la venta de armas a África no la han organizado desde el ayuntamiento de Banyuls-sur-Mer

  11. Joer, Amistad, no te sulfures.
    Menos mal que no fué el gobierno de ZP quien gestionó el tema del Prestige. A tenor de como gestiona otros asuntos es fácil anticipar que aún estaríamos recogiendo chapapote.

  12. Muchas gracias a todos que habéis comentado el artículo. Voy por partes:

    – Gracias por contarnos tu anécdota juvenil, Frans. Yo también “sufrí” la competencia por recaudar dinero en un colegio religioso. Creo que en mis aportaciones, los padres Escolapios nunca metieron la mano en la caja. Pero vamos, la verdad es que de aquello me indigna mucho más que usasen a niños para recoger dinero que el hecho de que sisaran mis aportaciones. A lo que voy. ¿Es la cultura corrupta peruana una explicación de porqué hay corrupción en Perú? Cuando nos referimos a la cultura, no estamos explicando, sino describiendo: los peruanos son corruptos porque en su cultura está comportarse corruptamente. No es una explicación, es una descripción, que es algo distinto….

    – Barañain, comparto plenamente lo que dices. Como digo al final, el funcionamiento interno de los partidos algo tienen que decir de esto. Es raro que casi nunca un partido se anticipa a la justicia. De hecho, en alguna ocasión, se ha mirado para otro lado cuando no se ha usado la lealtad como coartada para proteger corruptos.

    – Pratxanda, te agradezco tu crítica a la idea de reagrupar municipios. Seguramente, la corrupción es más propia de ciudades intermedias. En las grandes hay tantos controles -asociaciones de vecinos, medios de comunicación, una oposición profesionalizadas- que es difícil meter la mano en la caja. En las pequeñas, en cambio, no suelen tener muchos bienes de valor. Un pequeño pueblo de 100 habitantes, a no ser que esté al lado de Madrid, Barcelona o de una playa paradisiaca, no es muy atractivo para especular. Pero sí que resulta llamativa esa asociación empírica entre tamaño del municipio y corrupción. Si miras el Informe sobre la Democracia en España 2009 verás que la correlación es muy alta. ¿Por qué? Quizás el tamaño esté asociado a otra cosa que genere corrupción. Ni idea. Pero vamos, sólo lo dejé caer como algo sobre lo que podíamos debatir y pensar.

    Muchas gracias a todos los que habéis comentado el artículo. Siento no haber intervenido en más ocasiones, pero hay días que sólo tengo tiempo para leerles, con un poco de suerte.

  13. Mi más cordial enhorabuena a Urquizu por su artículo. Decir que estoy totalmente de acuerdo con el articulista en torno a su sugerencia de agrupación de municipios. Cuando nos enfrascamos en el debate territorial a lomos casi siempre de despecho y de pulsiones identitarias, y no paramos de darle vueltas al concepto de nación, siempre dejamos de lado a las grandes olvidadas dentro de ese debate, que son las entidades locales. La falta de competencias en numerosos ámbitos que afectan de lleno al ciudadano y sobre todo los sempiternos problemas de financiación, mayores cuanto menor es la realidad territorial del municipio en cuestión, son campo abonado para los problemas no ya de corrupción, sobre todo urbanística, sino para cualquier irregularidad administrativa o legal que luego dificulta la normalidad institucional. Fíjense en el problema que viven gran parte de los pueblos de la comarca que habito, la Axarquía malgueña, en la que pequeños municipios de poco más de trescientos o cuatrocientos habitantes concedieron alegremente licencias en terreno rústico para engordar las arcas municipales (aparte de las denuncias de servir igualmente para engordar otras arcas nada publicas) para ahora encontrarse con la terrible realidad de miles de viviendas construidas contraviniendo toda la normativa autonómica de ordenación del territorio.

    Claro que, si ya tenemos pulsiones identitarias, como digo, en el debate autonómico, no crean que en la construcción de esas entidades o municipalidades de mayor tamaño iba la cosa a ser pacífica. En mi Vélez Málaga, los ciudadanos de Torre del Mar se quieren independizar, pero no quiero ni imaginarme que ocurriría si quisiéramos integrar a Algarrobo o a Viñuela, por poner dos ejemplos, que tienen consistorio propio desde tiempos inmemoriales. El “dos de mayo”, tú. En eso, pues, coincido con la percepción que tiene Pratxi sobre el problema, con ejemplos en Catalunya igualmente ilustrativos. Querido Pratxi, para algunas cosillas, incluso siendo en beneficio propio, somos unos auténticos aldeanos o “catetos”. Por cierto, ¿no fueron las Mancomunidades un iniciativa muy catalana en origen? (Prat de la Riba y tal). Nosotros tenemos aquí una, pero vacía de competencias y más aún de cuartos, que sirve para bien poco, y las Diputaciones Provinciales quedaron muy mermadas en muchas circunscripciones con el advenimiento del proceso autonómico.

    Enhorabuena otra vez, Profe.

  14. Hoy le pido disculpas a Ignacio Urquizu ,pero es que me sale la mala leche por las orejas.
    No aguanto mas la abyeccion politica de los populares.
    Quieren conseguir credito politico ,desacreditando a los demas sin ningun tipo de limite.

    Pero como todos los rebaños tiene su oveja negra,le doy las gracias a Basagoiti por apartarse del discurso rancio y desleal al que nos tienen acostumbrado los lideres del PP.
    Tanta oveja presumiendo de blancura ,rodeando al pastor ciego,es impropio de un partido que pretende gobernar a todos los españoles.

    Basagoiti es lo unico sensato que hay en estos momentos en el Partido Popular…para irritacion de los que no dejan de comportarse como “rebeldes civicos”.

    “Rebeldes civicos”,menuda palabrota.

    http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=39970

  15. En el diccionario politico del Partido Popular.
    “Dialogo” significa sumisión y “Acuerdo” ,claudicación.

    Estoy de güemerias hasta los güemos.

  16. Efectivamente, Basagoiti es una rara avis en el Partido Popular. Lo está demostrando desde que decidió apoyar al lehendakari Patxi López, demostrando que su deseo de cambiar las cosas en el País Vasco es real, y que antepone la consecución de ese deseo a las miserias que demuestran los líderes del PP un día sí y otro no. Lo último, ejercer de abogados defensores de los corruptos de la trama Gürtel. En lugar de apartarlos del partido, lo que pretenden es anular las pruebas acusando al Gobierno (o a los jueces, o a los policías, no se paran en barras) de escuchas ilegales. Les salió bien con Naseiro y aspiran a lo mismo.

    Pero la última muestra de bajeza moral la están dando con su comportamiento ante el secuestro del Alakrana. A Soraya Saénz de Santamaría se le debería caer la cara de vergüenza por sus declaraciones. Si la tuviera, que lo dudo.

    Esta gente utilizó al terrorismo de eta y a sus víctimas. Y no duda en utilizar a los marineros secuestrados. Parece como si les excitara la posibilidad de que saliera mal el asunto. Todo con tal de atacar al Gobierno. Lo que no son capaces de conseguir con iniciativas políticas, aspiran a conseguirlo por métodos ruines y rastreros.

    Y nuestro bloguero Fernando no duda en apuntarse al carro en su comentario 13.

  17. Pos claro que me apunto al carro de lanzar dardos contra el partido contrario, …….. faltaría más!
    Ya estamos con las insinuaciones de que la oposición quiere muertos encima de la mesa. Pobre argumentación, por decir algo suave.

  18. Cuéntele eso a Basagoiti, Fernando. Él no se apunta al carro de lanzar dardos contra el partido contrario aprovechando una situación dramática de un grupo de personas y de sus familias. Y él sabe mucho más que usted y que yo de esos temas.

  19. “Por otro lado, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, ha enmendado la plana al propio González Pons y a Soraya Sáenz de Santamaría y asegurado que no es momento de criticar al Gobierno sino que hay que “tener altura de miras” porque “los responsables de este secuestro sólo son los piratas somalíes”.

    Pues eso.

    “El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha confirmado esta tarde que los tres marineros del buque Alakrana desembarcados ayer han sido devueltos al atunero. Según el titular de Exteriores, la situación ha mejorado “dentro de la gravedad”. Moratinos ha confirmado además que el primer ministro somalí y el embajador español en Kenia, Nicolás Martín Sinto, están poniendo todos sus esfuerzos para lograr la liberación del Alakrana.”

  20. Imaginemos que un comando etarra con una lancha rápida secuestra un barco con 30 tripulantes. Imaginemos que lo tenemos localizado y sabemos donde está. Imaginemos también que piden para liberar a los secuestrados que les entreguen a Txeroki y a Txapote. E imaginemos también que piden 1 millón de Euros.

    ¿Qué pediría el PP en ese caso?

  21. Lo que está pasando en España a cuenta del secuestro del Alakrana es un caso de síndrome de Estocolmo colectivo. Me parece lamentable el enfoque que se da al asunto del enjuiciamiento de los dos piratas: todos especulando sobre si la Audiencia Nacional debe ceder en favor de tal o cual,… por no hablar de lo que realmente se trata, de ceder o no ceder al chantaje. Lamentable lo del gobienro Vasco. Y lamentable -pero eso no es novedad-, lo del PP (¿pero de donde han sacado a Soraya Saenz de Santamaría y a Cospedal?).

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