La cooperación como garantía de libertad

Millán Gómez

La policía constituye el medio más eficiente, rápido y directo para acabar con la violencia como la lacra más importante del siglo XXI. A pesar de que el común de los mortales critiquemos y protestemos, en ocasiones, contra esta institución es imprescindible su existencia porque ayuda sobremanera en aportar diariamente su granito de arena en construir una sociedad más pacífica, tolerante y libre. La cooperación entre España y otros países es fundamental, muy especialmente en el caso de países vecinos y limítrofes como son Portugal o Francia. Además, hay que tener en cuenta la especial relevancia que constituye Francia en la lucha contra la organización terrorista eta. Fruto de la excelsa colaboración entre Francia y España, esta semana hemos conocido la noticia de que varios etarras han sido detenidos en territorio francés, entre ellos el jefe del aparato logístico, miembro de la ejecutiva etarra y que posiblemente fue unos de los intermediarios en las conversaciones entre eta y el Gobierno durante el alto el fuego permanente.

Frente a la anterior predilección del Gobierno de Aznar por EEUU y el Reino Unido como aliados preferidos en relaciones exteriores, el Gobierno socialista ha optado por estrechar lazos y vínculos políticos con países europeos con los que la cooperación es extraordinariamente necesaria y básica. De todos modos, el entendimiento con EEUU y el Reino Unido es igualmente útil porque la cooperación siempre recoge sus frutos cuando se realiza desde el sentido común y la coherencia.

Esta misma semana hemos podido recoger los frutos positivos de la cooperación internacional. Gracias a la colaboración entre la policía española y portuguesa, se ha conseguido detener al delincuente más buscado en España, el conocido como “El Solitario�, autor de 36 atracos y 3 asesinatos.

 

El trabajo policial es, en muchos casos y como es lógico, silencioso pero, finalmente, se dan a conocer los beneficios de ese esfuerzo. Mucho debemos agradecerle a la fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado su trabajo a favor de la libertad ciudadana.

 

El trabajo policial no es la única vía para acabar con el terrorismo en España, pero sí es una pieza básica del engranaje antiterrorista.

 

Las positivas relaciones entre Francia y España en materia política y muy especialmente en cuestión antiterrorista fueron ratificadas en la reunión que en el día de ayer mantuvieron el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero y el primer ministro francés, François Fillon. Zapatero calificó como “sobresalientes� las relaciones políticas hispano-francesas y no dudó en subrayar como “de matrícula de honor� la cooperación contra eta entre ambos países.

Todas estas detenciones suponen el enésimo golpe policial contra eta, una organización terrorista que cada vez tiene menos apoyo social y ciudadano y que, por si no fuera poco, está progresivamente más debilitada ante la magnífica lucha policial que se está realizando contra ellos. La policía asesta continuamente golpes contra la estrategia etarra y ha impedido en varias ocasiones que eta cometiera algún atentado contra importantes zonas turísticas y estratégicas del país. Como estos atentados, afortunadamente, no se han producido parece que no le damos la importancia debida a estas detenciones pero sí la tienen, y mucha.

Es muy de agradecer la fiel colaboración del gobierno francés en materia antiterrorista. Perfectamente podrían haber hecho oídos sordos a los cantos de sirena llegados de España y no han escatimado en ningún momento esfuerzo alguno. El final de eta está cada día más cerca. La estructura etarra se ha escondido históricamente en Francia (sobre todo en el sur) para evitar el acoso policial en España. Gracias a la cooperación hispano-francesa, los pistoleros etarras tienen cada día más dificultades para evitar la persecución de las fuerzas de seguridad. La cooperación internaciones ha sido, es y será uno de los factores básicos para que en este país podamos disfrutar, más pronto que tarde, de la paz, libertad y tolerancia que ansía desde hace décadas la joven pero felizmente consolidada democracia española.